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Del río al bidón: así nació la primera agua mineral de Bajada del Agrio

De una perforación para los animales, a una planta propia. Así nació el emprendimiento de las familias de Mauro Cáceres y Miriam Inostroza en la localidad neuquina.

Hay historias que nacen de la tierra, otras de la necesidad. Y algunas, como la de Agua El Agrio, nacen de una bendición.

De esas que llegan cuando ya no te queda más que fe.

Mauro Cáceres y Miriam Inostroza lo saben. En Bajada del Agrio, entre sequías y estiaje, hicieron lo que hacen todas las familias de chacra: perforaron para buscar agua para los animales. No buscaban fortuna. Buscaban vida.

Y la tierra les devolvió algo más. En lugar de una napa común, la perforación los bendijo con una veta de agua mineral natural. Agua que brotó pura, con minerales propios del subsuelo volcánico de la zona, lista para beber.

Lo que empezó funcionando de manera artesanal, a fuerza de bidones y voluntad, se volvió proyecto. Se volvió sueño. Se volvió lucha.

Porque detrás de cada botella hay una historia de resistencia. Hubo un incendio que se llevó completa la casa y el lugar de expendio. Hubo enfermedad. Miriam superó un cáncer de mama en medio de todo. Hubo noches sin dormir y días de pensar en bajar los brazos. Pero no bajaron.

En 2024 dieron el salto. Con el acompañamiento y créditos del IADEP pudieron montar una pequeña planta de tratamiento y envasado. Dejaron de ser una perforación familiar para convertirse en una empresa.

Hoy Agua El Agrio cubre la demanda del mercado local de Bajada del Agrio y alrededores. Sin embargo, en los ojos de Mauro y Miriam está la región. Está la provincia. Está el sueño de producir también derivados con valor agregado, como la soda.

Cómo surgió

La voz cantante de los emprendedores agrenses la tomó Mauro Cáceres. Con la planta de tratamiento de fondo, recibió a LM Neuquén junto a su pareja Miriam y a don Miguel Inostroza, dueño de la chacra familiar.

Entre mates y explicaciones técnicas, contaron cómo un problema se transformó en oportunidad y terminó dándole una nueva identidad productiva a Bajada del Agrio.

Porque si algo atraviesa al pueblo es el río Agrio. Y hoy, esa misma agua que corre por el cauce tiene un apellido: Inostroza-Cáceres.

Si bien todos en la familia tienen su empleo de base, este emprendimiento les permite sumar un ingreso extra. Pero, sobre todo, los une. Es el proyecto que los mantiene juntos trabajando.

"La extracción de agua surgió en el año 2015 en la chacra de mi suegro, que está ubicada en lo que se denomina 'Bajada del Puente', a unos 4 kilómetros de Bajada del Agrio. Nace por la necesidad de proveerle agua a los animales durante el invierno, que es la fecha donde se secan los canales para su limpieza y se dificulta llevar el agua desde el pueblo”, contó Mauro. A continuación, relató que, pasado un tiempo, notaron que salía limpia, sin olor y sin sabor. Así es que decidieron comenzar a consumirla ellos, debido a que el aprovisionamiento de agua domiciliaria durante los meses de verano se ve seriamente afectado en cantidad y calidad.

Pasaron algunos años y la gente se enteró de que contaban con este pozo. “Al probarla decían que era como 'agua de cordillera'. Y comenzó el desfile de gente buscando agua en nuestra chacra prácticamente todos los días”, recordó.

Siguió diciendo: “Como veíamos buena aceptación y que nunca nadie refirió algún problema por el consumo, decidimos mandar a analizar una muestra a un laboratorio de Neuquén. Luego nos contactamos con una fábrica de plantas de tratamiento. Nos pidieron los análisis y para sorpresa nuestra nos dijeron que necesitábamos muy pocos materiales para la planta por la buena calidad reflejada en esos análisis”.

Con ese empujón de ánimo presentaron un proyecto a provincia donde está incluida toda la familia: “El proyecto se presentó al IADEP y una vez aprobado, entregado en un aniversario por el propio gobernador Rolando Figueroa, construimos la planta”, remarcó con orgullo el joven emprendedor.

Cómo y cuándo arrancó

La fecha quedó marcada a fuego en la familia: 19 de diciembre de 2024.

Apenas días después de inaugurar la planta con fondos del IADEP, los bidones de Agua El Agrio salieron por primera vez a la calle.

No hubo evento, ni cintas, ni discursos. El lanzamiento fue como todo en Bajada del Agrio: simple, de cara a la gente. Puerta a puerta, en un pueblo que ya los conocía y les golpeaba la chacra todas las semanas pidiendo agua.

Ese primer día repartieron 20 bidones. A los vecinos que venían probándola hace años. A los que confiaban porque la habían visto nacer. Desde entonces no pararon.

Mauro Cáceres recuerda el arranque con la claridad de quien lo vivió todo: "Arrancamos un 19 de diciembre en el pueblo, con la gente que ya nos pedía el agua todas las semanas. Como les habíamos avisado que iba a ser comercializada, ese día entregamos 20 bidones. Y de ahí no paró más la producción, siempre con el apoyo de toda la familia”.

A principio de año pudieron comprar el utilitario que usan hoy para los repartos. Ahora le llevan agua a la Base Espacial China una vez por mes, y dentro del pueblo los vecinos los siguen eligiendo.

“La proyección a futuro es poder llegar con nuestra marca a otras localidades y ciudades", afirmó con expectativas y confianza.

Del boca a boca a un utilitario propio. De la chacra al hospital, a las casas y a la Base Espacial. Así creció, sin pausa, la primera agua mineral embotellada en Bajada del Agrio.

Entre bidones e incendio

Si el emprendimiento creció, fue porque la familia decidió no soltarlo. Ni cuando la salud dijo basta. Ni cuando el fuego se llevó todo.

Apenas dos meses después del arranque comercial, en febrero de 2025, llegó el primer golpe: le diagnosticaron a Miriam Inostroza un cáncer de mama avanzado.

"La vida nos da un golpe cuando a mi esposa la diagnostican con un cáncer mamario. Tuvimos que reorganizarnos nuevamente para los viajes que comenzaban a ser parte de nuestra rutina y no dejar decaer la producción de agua que estaba en pleno auge”, repasó Mauro con angustia.

Gracias al apoyo de toda la familia la producción y venta no paró en todo el tiempo que duró ese proceso, que les llevó un año y medio prácticamente. “Cada uno se ocupaba de una parte y eso hacía que todo sea más fácil", recordó.

Recién estaban acomodándose cuando llegó el segundo golpe. El 18 de diciembre de 2025, mientras estaban en Neuquén acompañando el tratamiento oncológico de Miriam, se enteraron de la peor noticia.

"Nos avisaron de un incendio que afectó nuestra casa destruyéndola en su totalidad y quedando inhabitable. Tuvimos que cerrar el local de venta donde entregábamos el agua porque estaba en el mismo sitio”, detalló. Con agradecimiento, sumó: “Otra vez tocaba arrancar con nuestra casa sin descuidar el emprendimiento. Y otra vez la familia al pie del cañón, sin dejarnos solos y trabajando a la par".

A pesar del fuego y de la enfermedad, Agua El Agrio siguió de pie. Hoy produce, reparte y sueña con crecer.

Grupo familiar

Detrás de cada bidón hay apellidos. Y hay manos. Muchas manos.

Los responsables del proyecto son Luis Inostroza, Miguel Inostroza y Mauro Cáceres. Pero la lista no termina ahí. "Siempre está Cristian y Miriam Inostroza, Raquel Azúa y hasta mi hijo Mateo de 11 años se suma al trabajo", destacó Mauro.

La planta es chica, pero funciona como un reloj. Tiene un tren de filtrado de 3 etapas: filtro de sedimentos, filtro de carbón y filtro UV ultravioleta, que desinfecta sin agregados de químicos.

"Todo este sistema se pone en marcha en simultáneo para que una vez que pasen los bidones por la destapadora manual, de fabricación propia, se laven con cepillos por dentro y por fuera. Todo con agua filtrada y tratada, lista para envasar”, expresó. Seguidamente mencionó: “Se enjuagan dentro de la pileta construida a medida y se pasan a las canillas de llenado. En la actualidad contamos con dos bocas de llenado. Luego se transportan por la mesada a la tapadora manual, de fabricación casera. Luego se coloca el precinto, se sella con la pistola de calor y el producto queda listo".

La noble tarea del reparto

Si la planta es el corazón, el reparto es el alma. El contacto es directo.

"Luego viene el ciclo de reparto, que es una de las etapas más lindas: el contacto cara a cara con los clientes y con los responsables de las instituciones públicas del pueblo, entre ellas el Hospital “Doraliza Sáez” y una vez por mes la Base de la Estación Espacial China ubicada en el paraje Quintuco", explicó.

Los repartos son lunes y viernes. Se entregan aproximadamente 150 bidones por semana entre repartos y retiros. Trabajan con bidones de 20 y 12 litros y botellas de 500 cc.

El significado

En pueblos chicos, los emprendimientos son identidad. Son independencia.

"Para nosotros como familia el emprendimiento del agua significa cumplir sueños. Nosotros, las dos familias, venimos de la clase trabajadora. Y en este tipo de lugares chicos se ve mucho la dependencia del Estado”, admitió. En ese sentido, reflexionó: “Particularmente siempre fui de la idea de tener un trabajo propio y no depender de nadie ajeno. El resto se fue como adueñando de esa idea. De saber que es algo tuyo, lo hiciste vos, depende de vos y nadie te lo puede quitar si haces las cosas bien”. Añadió: “En definitiva es cumplir esa meta".

Las proyecciones ya están: salir a otras ciudades, generar más trabajo, ampliar la planta y fabricar soda.

Rol municipal

En el interior neuquino el municipio no solo administra: acompaña y gestiona hasta que los proyectos caminan solos. En Bajada del Agrio ese rol lo asumió Ricardo Esparza, quien ve en Agua El Agrio la prueba de que también se puede producir desde el río.

El emprendimiento nació en 2024 con un primer crédito del IADEP. Al comprobar que se sostuvo y generó movimiento local, la municipalidad gestionó un segundo. Hace pocos días se concretó y permitirá sumar un nuevo utilitario a los repartos.

Para el jefe comunal, el agua es identidad y oportunidad para el pueblo.

"Se ve que dio su fruto: un agua totalmente autóctona, sacada en el paraje Bajada del Puente, a metros del puente del Agrio", señaló. Sobre la gestión agregó: "Desde la municipalidad hicimos la labor política hacia el IADEP. Se le dio el crédito para el arranque y después, como es un proyecto productivo, vino el segundo".

El intendente marcó además el rumbo: "Bajada del Agrio no está pensado solo para la producción de la tierra. Hay que aprovechar el río en su máximo esplendor, como lo hacemos con el turismo. Esto también propicia al turismo, porque es un producto local y saludable".

De cara al futuro, espera ver la marca fuera de la localidad. "Esperemos que pueda explotar para hacer entrega a nivel regional y provincial. Y que sea ejemplo para otras familias y jóvenes, para que empiecen a proyectar", dijo.

El respaldo fue provincial y local. Esparza agradeció al subsecretario de Producción, Marcelo Zúñiga por el seguimiento; a la directora del IADEP, Anabel Lucero Idizarri y al gerente de Créditos, Cristian Ceballos.

También destacó el trabajo interno de Betty y Romina Quezada y Paola Sepúlveda, del área administrativa: "Gran trabajo de ellas, con responsabilidad y compromiso para ayudar a sus propios vecinos".

Y cerró con una frase que define el proyecto: "Agua El Agrio va a forjar una mayor identidad y sentido de pertenencia de Bajada del Agrio. Porque nació de su tierra y de su río".

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