El pequeño animal fue hallado en un yacimiento del bajo de Añelo y rescatado por personal de la Dirección de Fauna.
Una historia con final feliz se vivió en las últimas horas en la provincia de Neuquén cuando se conoció el heroico rescate de un pequeño monito del monte en pleno yacimiento petrolero.
Conocido científicamente como Dromiciops gliroides, esta especie protegida logró ser puesta a salvo gracias a la rápida intervención de los trabajadores y la coordinación de las autoridades provinciales.
El tierno hallazgo ocurrió en la localidad de Añelo, en una zona de intensa actividad hidrocarburífera, donde los operarios detectaron la presencia del pequeño marsupial y dieron aviso inmediato.
A partir de eso, personal de la Dirección Provincial de Fauna de la provincia acudió al lugar y concretó el rescate, garantizando su protección.
El monito del monte, una de las especies más emblemáticas de la Patagonia, fue encontrado con signos de desorientación, posiblemente por la alteración de su entorno natural. Sin embargo, el rápido accionar permitió evitar mayores riesgos.
Desde el área de Fauna confirmaron que el animal fue trasladado para su evaluación y que será revisado por especialistas que determinarán su estado de salud y las condiciones necesarias para su recuperación.
Además, explicaron que, si evoluciona favorablemente, el objetivo es reinsertarlo en un ambiente adecuado, lejos de la actividad humana, para que pueda continuar su vida en libertad.
El monito del monte es un pequeño marsupial nativo de los bosques andino-patagónicos de Argentina y Chile, considerado una especie única en el mundo por ser el único representante vivo de un antiguo linaje de mamíferos.
A pesar de su tamaño y apariencia tierna, cumple un rol ecológico clave, ya que es uno de los principales dispersores de semillas de plantas nativas, lo que contribuye a la regeneración del bosque.
Está protegido porque su hábitat natural se encuentra amenazado por la deforestación, los incendios y el avance de actividades humanas, lo que pone en riesgo su supervivencia. Por eso, su conservación es fundamental para mantener el equilibrio de los ecosistemas patagónicos.