loMiguel Parada trabaja hace 30 años en la Municipalidad y hoy custodia el histórico predio de la calle Córdoba. Relata experiencias paranormales y su particular conexión con "seres interestelares"
Desde 2024, Miguel Parada es uno de los hombres encargados de mantener el Cementerio Central de Neuquén. Neuquino de pura cepa, trabaja en la Municipalidad desde hace 30 años. Estaba a punto de jubilarse, pero el destino quiso que todavía prestara sus servicios en el histórico predio de la calle Córdoba 65.
En ese espacio santo, el hombre de 55 años asegura que su trabajo va más allá del mantenimiento: consiste en “rescatar” ciertas “almas” que quedan divagando. “Generalmente se les llama fantasmas, pero son almas en pena que se resisten a cruzar ese túnel”, explica. Se refiere a sensaciones que personas que sobrevivieron a muertes clínicas o paros cardíacos suelen manifestar, como ver su vida pasar o salir de su cuerpo.
“Les pasa a personas que tuvieron una muerte muy violenta. Que tuvieron algún accidente, enfermedad o porque les quedó pendiente algo. Quedan atrapados y es raro que se puedan comunicar”, agrega.
Parada sostiene que a través de un médium se puede generar una comunicación con el ser fallecido: “Hay algunos médiums que entran en esos canales y pueden transmitir lo que quiere decir ese espíritu”.
Miguel relata experiencias en las que asegura haber intervenido directamente sobre la vida y la muerte. “Muchas veces los paso o los dejo. Conozco personas que están funcionando con el 20 % del corazón pero las retengo. Todavía tienen cosas pendientes, mensajes, y no las pasan”, cuenta y añade una definición impactante: “Estoy hablando de personas que se estaban muriendo y las traigo de vuelta”.
Recuerda con claridad el caso de un hombre de unos 80 años que visitaba a un familiar: “Se le mató el hijo. Fue con la mujer y se descompensó. Y en ese momento es como que me ponen ahí. Es como que me dicen ‘retenelo’. Y luego despiertan como si no hubiese tenido nada”.
También relató lo sucedido con un sobrino de su pareja tras un grave accidente en Barda del Medio. “Tenía 12 años y una moto lo atropelló y le agarró una de las piernas. Fue un 24 de diciembre a las ocho de la tarde. Primero lo llevaron a Cinco Saltos, luego a Cipolletti y terminamos en la clínica Pasteur. A todo esto ya venía con la pierna destrozada y los médicos evaluaban apuntársela (amputársela)”, relata.
“Al día siguiente ingresé a la habitación y la pierna quedó restaurada. Hoy, lo ves y anda como si nada…”. Al ser consultado sobre su proceder, Miguel responde: “Es intercambio de energía; todo lo que él -en este caso el sobrino de la señora- tiene me lo paso a mí. El sobrino de mi pareja no sabe nada de esto. Hizo su tratamiento pero los médicos no saben realmente qué pasó”.
Incluso sus compañeros dan fe de su particular percepción. Uno de ellos recordó cuando Miguel le advirtió a una colega que se revisara las manos y los riñones; el resultado fue un diagnóstico de cáncer. “Él mismo me dijo que se sorprendió. Y que no sabían por qué le había dicho eso a mi amiga. Ella estudiaba, hacía natación y nunca se hizo ver. Y cuando lo hizo ya era tarde”, relata su compañero.
El crimen de Alejandra Zarza en febrero de 2002 conmocionó a Neuquén. Tenía 25 años y estaba embarazada de ocho meses cuando fue asesinada. Su cuerpo apareció en una laguna de Valentina, pero los forenses nunca hallaron rastros del feto.
Los restos de Zarza descansan hoy en el Cementerio Central. Parada sostiene que Alejandra es un “alma” que no descansa por la violencia de su partida. “Da vueltas en todo el cementerio. Yo la veo, pero puedo ver como una sombra traslucida. Puedo saber quién es por el contacto energético. Puedo saber quién fuiste en vida”.
“Es horrible cómo se deshicieron de todo. Puedo dar detalles, pero ¿cómo quedo yo ante la justicia? No me van a creer si les digo que me lo dijo un espíritu”, suelta con pesadumbre.
Miguel cursó sus estudios primarios en la Escuela 125 y el secundario en el CPEM 34. Con raíces familiares en Aluminé y Ñorquinco, es el mayor de los varones de seis hermanos. “De chico tuve muchas imágenes, muchas cosas que veía”, recuerda.
“Me pasan muchas cosas. De ver de todo…espíritus. Por ejemplo, la Torre Talero es una zona encantada, que nada tiene que ver con una casa embrujada. La plaza Güemes es un portal, igual que la zona de Belgrano Rufino Ortega”, señaló. Y agregó: “Últimamente me pasa mucho de ver agua. Y el agua significa llanto”.contó.
“Ya venía con información de pequeño. La información de despertarnos, del despertar de conciencia y subconsciente”.
Sobre los trabajos que tuvo, siente que no fue casualidad: “Nunca busqué trabajo. Es como que me ponen en un lugar en el que debo estar. Es como que vos me venís a buscar y me indicás que tengo que trabajar en ese lugar. Pero vos sin saber, no tenés explicación del por qué debo estar ahí”.
Miguel, tras terminar sus estudios, trabajó en diferentes locales nocturnos de la ciudad. Y afirma que era como una especia de protector de los lugares. "Era medio un seguridad interno, controlaba el personal y los clientes. Mi primer trabajo fue en Siringa Libros. después estuve en París Jarden que estaba en el primer piso de la Galería Jardín y en La Terraza -también en el misma galería-, en donde se proyectaban videos. También estuve en Pirkas, trabaje en el Coli Bar y Parada Cero", contó.
Para explicar lo que siente, Miguel recurre constantemente a dos palabras: "mensaje" e "información". Su cosmogonía de Miguel va más allá de lo terrenal. Habla de "información que le bajan" seres que identifica como Anunnakis. “Fuimos creados por diferentes seres interestelares -comúnmente denominados extraterrestres- y venimos de esos linajes”, afirma sin dudar. "Hay muchas razas y las más conocidas son los grises, reptilianos, pleyadianos, nórdicos. Los resptilianos son los que prácticamente tienen más poder sobre la tierra", afirmó. "Fuimos creados como mano de obra esclava para estos seres", agregó.
Para él, la clave está en el subconsciente y en los viajes astrales que ocurren durante el sueño. “Es como una película; tiene y pasan un montón de cosas, pero ¿qué es lo que te queda de la película? Tiene un mensaje. Esto es lo mismo”.
"Matrix, La llegada, Señales, Vida, El Señor de los anillos y otras más son películas que te dejan un mensaje. Te están avisando lo que puede pasar", acotó. En junio, se estrenarla el nuevo film de Steven Spielberg, El día de la revelación. La película de ciencia ficción hace foco sobre la existencia de los extraterrestres que está por ser revelada a millones de personas, lo que puede cambiar sus vidas para siempre, y la forma en la que entienden el universo.
Finalmente, Miguel reconoce que su relato puede generar escepticismo, pero no duda de su verdad: “En su debido momento el subconsciente te va a poner esa información de frente. Este tipo de información o lo que digo no es para todos”, aclara. “No soy la única persona en Neuquén que siente esto que digo. Existen muchos seres que vienen a transmitir el 'despertar' del ser humano, abriendo camino a una nueva realidad", concluyó.