El hombre registra varios episodios de consumos problemáticos. Afirman que no tienen respuestas de las autoridades y ya temen salir de sus casas.
Los vecinos del barrio Mercantiles viven atemorizados por la presencia de un hombre de 32 años con consumos problemáticos, que suele reaccionar de forma violenta contra ellos bajo el efecto de las sustancias. Este jueves, y de forma sorpresiva, propinó dos palazos en la cabeza de un joven vecino que paseaba a su perro por la vereda, y en la cuadra aseguran que la situación ya es insostenible.
Un video que muestra los patrulleros frente a su casa en el barrio se viralizó en las últimas horas por redes sociales. Los vecinos aseguran que ese tipo de situaciones ya son cotidianas y que implican un peligro para los habitantes del sector y los comerciantes, que reciben amenazas cuando se niegan a brindarle comida o bebidas alcohólicas fiadas.
Según relataron a LM Neuquén, el hombre nació y se crió en ese barrio. Aunque consumía alcohol o marihuana de forma más esporádica, su situación se agravó hace unos diez años, cuando comenzó a consumir otras sustancias. "Consume cocaína y nos dijeron que había empezado a consumir paco también", expresaron.
Pese a que los vecinos han hecho reclamos constantes a la Policía, desde la fuerza les respondieron que no pueden hacer más que demorarlo por unas horas, ya que no cometió delitos graves. Sin embargo, la comunidad vive con miedo de salir a la calle y hasta temen por su propia seguridad, porque algunos vecinos enojados amenazan con hacer justicia por mano propia.
"Él siempre se enoja y golpea a los vecinos, nos ha amenazados a todos y nos pega piñas sin ninguna razón", aseguraron desde el barrio. Sin embargo, la tensión escaló este jueves cuando propinó golpes con una pala en la cabeza de un vecino.
Según relataron, a eso de las siete de la tarde del jueves, un joven pasó por la vereda donde vive el hombre señalado, mientras paseaba con su perro por el sector. Entonces fue increpado por no haberlo saludado.
"El chico le respondió que no saludó porque no lo conocía, pero él agarró una pala de su jardín y le pegó desde atrás".
Cuando el chico cayó al suelo, volvió a propinarle otro palazo y estaba a punto de golpear por tercera vez cuando una vecina intervino y lo detuvo. Los patrulleros llegaron más tarde y se lo llevaron a la comisaría, pero en el barrio aseguran que sólo lo demoran por unas horas, y que luego regresa para generar nuevas situaciones agresivas.
Desde el barrio aclararon que el joven atacado está fuera de peligro, aunque debe hacerse nuevos estudios médicos porque tiene el oído comprometido, ya que el golpe fue justo en un costado de la cabeza.
Los insistentes reclamos de los vecinos parecen llegar a oídos sordos para las autoridades. Desde la comisión vecinal del barrio también trataron de interceder. Por medio del presidente de la vecinal, Luis Torres, lograron que el SIEN intervenga en los casos más violentos para bajar la excitación del hombre en los momentos de mayor consumo.
Sin embargo, el problema sigue escalando. Los vecinos relataron que el hombre estuvo en coma por una sobredosis hace unos años. En ese entonces, pasó un tiempo monitoreado y sin consumir, pero otra vez se generó el problema.
Agregaron que su madre y sus hermanos fueron víctimas de sus agresiones, por lo que decidieron abandonar la casa de Mercantiles e imponer órdenes de restricción de acercamiento. Lo mismo ocurrió con su ex pareja, madre de su hija.
Por eso, el hombre vive solo y realiza algunas changas lavando autos o cortando el pasto de los vecinos de zonas más alejadas. En muchas ocasiones, amenaza a los comerciantes del sector para que le brinden comida o cerveza y también suele salir a la medianoche a golpear las puertas de las casas para solicitar focos en desuso, que busca para utiilizar el vidrio triturado.
Como consideran que no va a someterse a un tratamiento o una internación por voluntad propia, su familia y los vecinos reunieron firmas para solicitar la intervención de las áreas de Salud Mental o la Policía. Hasta ahora, no tienen respuesta sobre una situación que genera terror entre la comunidad de Mercantiles.