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En imágenes: así es el castillo misterioso de la Ruta 22 en Plottier

Se trata de una casa familiar, sin reyes, pero que resguarda muchos tesoros realizados por sus dueños José Gómez y Liliana Di Fabio, artesanos de la vida.

Desde la Ruta 22 cuando se viaja desde Neuquén hacia Plottier, antes de llegar a la ciudad a mano derecha se ve un castillo. Sí, un misterioso castillo color rosa que esconde muchos tesoros de sus dueños, José Gómez y Liliana Di Fabio, artesanos de la vida quienes crearon de su casa algo mágico.

LM Neuquén los visitó y pudo tomar las fotos de esta magnífica construcción que no deja de sorprender por su espectacular estilo y sus miles de detalles.

Algunos juraban que era un hotel alojamiento. Otros aseguraban que funcionaba como pelotero. También hubo quienes imaginaron un emprendimiento turístico fallido o la casa de algún excéntrico millonario. Lo cierto es que, detrás de esa torre que asoma entre los álamos, no hay misterio oscuro ni negocio secreto.

Hay una casa. Y una historia de amor y trabajo de más de cinco décadas. El castillo rosado de Plottier es el hogar de , una pareja que lleva más de 50 años juntos y que convirtió la necesidad en imaginación, y la crisis en creación.

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José y Liliana, los reyes del castillo rosa.

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Los tesoros del castillo: las creaciones de José.

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Hace varias décadas el castillo fue blanco.

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La calesita, el inicio de la magia de esta familia.

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En el patio construyeron una pileta en forma de barco.

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El castillo, y su barco.

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El castillo fue construido en la década del 90 desde la imaginación de José y con la ayuda de un albañil. Era simplemente su casa familiar, pero José quiso hacerla con esa forma particular.

La estructura empezó a crecer ladrillo a ladrillo, con material quemado, retazos, restos industriales y mucha paciencia. Nada fue comprado como lujo. Todo fue recuperado, adaptado, transformado.

Lo que para otros era chatarra, para José era materia prima. Así nació el castillo que muchos vieron desde lejos, pero que pocos saben de qué se trata. La primera idea fue construir un cuadrado, pero al que luego se le agregó las torres en cada esquina.

Durante años, los rumores circularon por Plottier y Neuquén capital. Que funcionaba como hotel alojamiento. Que era un salón infantil. Que nadie vivía allí. Que estaba abandonado. Que era una excentricidad. Nada de eso. Es una casa familiar.

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