Si bien la mayoría no ocasionó problema alguno, la capital provincial fue escenario de algunos incidentes que estuvieron a nada de terminar mal. Mirá el video.
Cuando el árbitro francés François Letexier sonó el silbato en el estadio de Atlanta, y puso final a un dramático partido en el que Argentina venció a Egipto por 3 a 2, muchos salieron a la calle para festejar a lo grande. Así ocurrió en Neuquén como en todo el país.
Las motos y los autos envueltos en banderas llegaron al microcentro neuquino sonando la bocina al ritmo de ¡Ar-gen- tina! Si bien miles de vecinos saltaron, cantaron, bailaron y se sacaron fotos en familia y grupos de amigos, otros realizaron algunas acciones al límite. Lo menos riesgoso, pero igual de inconsciente, fueron los tres jóvenes que estaban trepados en la base del monumento al general San Martín con el riesgo, no tanto de mojarse en pleno invierno, sino en lastimarse en caso de no poder mantener el equilibrio.
Otras de las imágenes que llegaron a LM Neuquén fueron las de un grupo de adolescentes exaltados que sarandeaban a un movil de la Policía que se había detenido en calle Abraham, que no pasó a mayores. Los efectivos no descendieron y se marcharon seguido por una caravana de vehículos.
Uno de los festejos que llevó la suerte al límite fue el de un joven que se trepó al techo de un colectivo de la línea 12, se sentó arriba con una bandera argentina y así viajó. Se desconoce si el chofer estaba al tanto o alguien se había percatado de esa locura, lo cierto es que andaba sobre el cole a toda marcha hacia el centro por la zona del Metrobús.
Los que disfrutaron sin ponerse o poner a nadie en riesgo fueron mayoría. Sin duda, se vivió una verdadera fiesta producto de la épica remontada de la Scaloneta frente a los egipcios.
Antes de ingresar a la zona del Monumento, cada persona debió atravesar un control policial dispuesto para ordenar el ingreso de la multitud. Superado ese paso, llegó el momento más esperado: abrazarse incluso con desconocidos, cantar, saltar y celebrar una clasificación que parecía imposible cuando Argentina perdía 2 a 0 a los 79 minutos del segundo tiempo.
El centro se llenó de familias completas, chicos, chicas, adultos mayores y hasta mascotas con camisetas albicelestes. También aparecieron las enormes banderas, niños sobre los hombros de sus padres, hinchas sin remera pese al frío y algunos fanáticos que, como ocurre en cada celebración, decidieron treparse a carteles y estructuras para seguir alentando.