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Figueroa volvió a jugar al equilibrista en su relación con Nación

Lo hizo al presentar su balance de gestión. El arte de diferenciarse pero no tanto, en medio del clima electoral que ya se instaló.

Rolando Figueroa hizo uso, una vez más, de una estrategia que consiste en marcar sus diferencias con la administración del presidente Javier Milei pero, al mismo tiempo, preservar esa relación tan aceitada que tiene con algunos de sus funcionarios, como el ministro de Economía Luis Caputo o el jefe de Gabinete, Diego Santilli.

Eso fue lo que dejó, desde el punto de vista político, la exposición que el gobernador de Neuquén realizó el martes para dar a conocer su minucioso balance de los mil días al frente de la provincia, a través de una enorme cantidad de datos socioeconómicos, casi todos positivos, en contraste con lo que había recibido de su antecesor, Omar Gutiérrez.

Figueroa trazó un panorama todavía más prometedor hacia el futuro, con un escenario de desendeudamiento hacia 2030, acompañado de una importante cantidad de obras en rutas para todas las regiones, con puentes, nuevos accesos a Neuquén capital y una red vial que cambiará por completo la conectividad en la zona de influencia de Vaca Muerta.

A eso, sumó el detalle de lo que será la inversión total en infraestructura, incluyendo redes de gas, obras en áreas clave como Salud, Seguridad y Educación.

Modelo

El modelo de provincia que plantea el mandatario neuquino está en las antípodas del que pregona el gobierno nacional para el país. Sin embargo, Figueroa elige, lejos de confrontar, el reconocer algunos logros que presenta como resultado de un trabajo conjunto. Por ejemplo, la implementación del RIGI, un régimen de incentivo impulsado por el gobierno nacional y al que la Provincia adhirió, bajo el argumento que esto generará más beneficios en recursos para Neuquén en un futuro próximo, que lo que se dejará de percibir en el presente más cercano.

Incluso, cuando se lo consultó sobre la ley de Presupuesto Nacional 2027 prefirió destacar la estabilidad macro económica frente a la ausencia de obras para la provincia, prevista en ese cálculo de ingresos y egresos del año que viene.

“Lo mejor es que digan que no van a estar (por las obras) y comenzar a buscar las soluciones, que es lo que hemos hecho con los intendentes. Seguramente vamos a discutir, como metimos nuestra postura en la agenda lo de zona fría y otros tantos temas. Hay que esperar a que llegue el día de la votación y qué peso tiene nuestro voto para poder negociar”, dijo, al ser consultado por LMN sobre el tema.

Del mismo modo se refirió a la situación de la UNCo, al advertir que no podrá interceder en ese presupuesto pero que habrá una ayuda de parte del gobierno provincial a esa casa de altos estudios.

Lo que se viene

Si bien Figueroa eludió hablar de los comicios provinciales del año que viene, incluso hasta esbozando algunas fechas tentativas que suenan más a una táctica distractoria que a algo cercano a la realidad, el contexto está teñido por lo electoral.

El gobernador ahí también juega al equilibrio, a sabiendas que lidera un espacio variopinto en cuanto a lo ideológico, al mismo tiempo que una parte importante del votante que optó por Milei en 2023 lo eligió a él como gobernador.

Pero después entrarán en pugna, inevitablemente, los mencionados modelos. El rol del Estado en el de Figueroa (prolijo pero presente) se contrapone al de Nación y ese será uno de los elementos que, seguramente, el gobernador utilizará para marcar diferencias cuando tenga que enfrentar a la Libertad Avanza en las urnas.

El martes, en el salón de Acuerdos de Casa de Gobierno, lanzó un tiro por elevación, sin nombrarlos, a dos importantes referentes de LLA en la provincia. Una estrategia en modo campaña.

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