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El perito Francisco Carballo sostiene que el origen de la explosión no fue en el entretecho, como aseguró el experto Gustavo Camarota.
Los peritos no se ponen de acuerdo en el lugar donde se inició la explosión en la escuela de Aguada San Roque, que se cobró la vida de la docente Mónica Jara, el gasista Nicolás Francés y su sobrino, Mariano Spinedi, aquel 29 de junio de 2021.
Hay dos hipótesis que están en juego. La primera, que abona la acusación, señala que fue en el entretecho, por una fuga de gas, y que la ignición fue por una “chispa” en una luminaria LED. Esto pone el foco en los controles que se deberían haber hecho en la obra.
La segunda, que sostiene la defensa, afirma que la deflagración ocurrió en una boca de gas sin tapar, cerca de un calefactor de la habitación de las niñas, donde estaba el gasista. Esta teoría intenta responsabilizar a Francés, que estaba trabajando sobre uno de los calefactores. Que la chispa, al intentar encender el artefacto, fue la causal de la explosión.
Las dos teorías son contrapuestas, pese a los métodos científicos y los análisis que hicieron los dos peritos. El primero, Gustavo Camarota y el segundo, Francisco Carballo, propuestos por la acusación y la defensa, respectivamente.
Son dos argumentos que se tendrán en cuenta en los alegatos la semana que viene en Cutral Co, por parte del tribunal compuesto por los jueces Maximiliano Bagnat, Ignacio Pombo y Lisandro Borgonovo.
“La deflagración se produjo en la habitación y por una fuga en una boca no tapada cerca del calefactor (estaba cerrada con una llave, pero sin tapar)”, sostuvo Carballo, quien se basó en el informe de Camarota, pero no estuvo en el lugar luego de la explosión. Por el contrario, visitó Aguada San Roque cuando la escuela ya estaba derrumbada.
Sin embargo, para el perito esto no limita la interpretación de cómo se originó el incendio y analizó el informe con otro enfoque, que no se había dado a conocer.
El testigo declaró en la décima audiencia del viernes, y llegó a la conclusión sobre la base de las fotografías de la habitación incendiada y una premisa supuestamente falsa con la que partieron otros peritos, como el gasista de segunda Brian San Martín y Camarota.
Para Carballo, las pruebas de hermeticidad sobre la cañería que se hicieron luego de la explosión “no son concluyentes”, por algo que no se difundió mucho en la causa. “La prueba siempre va a tener fugas luego de una explosión”. Para el perito, se parte de una hipótesis falsa que no puede concluir en la verdad de cómo ocurrió el incendio.
Sostuvo también que esas pruebas, que se hicieron sectorizadas, se tenían que haber hecho con manómetros homologados. El informe de Camarota había hallado cuatro fugas, y una determinante, en el entretecho, que es donde se habría originado la explosión.
Según el perito Carballo, propuesto por la defensora Melina Pozzer, el incendio se originó de otra manera. El experto halló en las fotografías un alambre dentro de un calefactor, similar a un “hisopo” que es un elemento que se utiliza para encender los calefactores y llegar hasta el mechero. El alambre aparece en una foto, que se tomó el mismo día de la explosión. ¿Es el que utilizó el gasista para encender el artefacto? No se sabe.
Además, sostuvo que el calefactor tenía un “goteo de aluminio” por una de las ventanas que se estaba derritiendo, que podría indicar que las temperaturas en esa zona fueron altas. Es decir, más de 700 grados en ese sector del calefactor, que comenzó con una deflagración, de extremo calor inicial.
La teoría de Carballo dice que la explosión se produjo en la parte baja de la habitación, por una fuga de gas en una cañería sin tapar, pero sin manivela. Es decir, pudo haber estaba entreabierta, según la hipótesis.
El dato refleja una suspicacia. Los primeros peritos que fueron a Aguada San Roque pudieron haber cerrado bien la llave, por lo tanto, la prueba de hermeticidad no arrojó fugas en ese sector. ¿Pero cómo estaba en el momento de la explosión?
Carballo se centró también en el testimonio de los testigos, que escucharon “dos explosiones” y concluyó que la primera fue en el ala norte de la habitación, donde estaba Francés, y sumó otro elemento: la zona del calefactor estaba “blanca” y no con hollín, un signo de que en ese sector hubo una alta temperatura.
El experto dijo además que hubo otra deflagración, que se produjo “por el aporte de energía de la primera”. Esa explosión coincide con el informe de Camarota, que indica que la explosión se originó en el entretecho. Además, por las lesiones en una de las víctimas, en la parte baja del cuerpo, sostuvo que la primera deflagración vino de abajo.
El perito cuestionó el informe de Camarota debido a una “inconsistencia” en cómo se produjo la chispa, que es la energía necesaria para que se produzca una explosión.
El primer informe traza la hipótesis de que la “chispa” pudo haberse originado en una luminaria LED, específicamente en una bornera. Algo complejo debido a que los materiales que se usan están aislados por plástico.
Además, todas las conexiones eléctricas como llaves de luz estaban ubicadas lejos de la fuga hallada en el entretecho, por los primeros peritos.
Carballo se centró también en el testimonio de los testigos, que escucharon “dos explosiones” y concluyó que la primera fue en el ala norte de la habitación, donde estaba Francés y sumó otro elemento: la zona del calefactor estaba “blanca” y no con hollín, un signo de que en ese sector hubo una alta temperatura.
Caballo dio a conocer un dato inquietante en la causa, ya que tuvo acceso al informe, pero no a los elementos secuestrados, como los calefactores, mecheros y otros artefactos, que no pudo auditar. Dijo que la Fiscalía, con asiento en Cutral Co, no los tenía archivados.
El testigo reveló además algunas inconsistencias en el informe que realizaron los peritos anteriores, por una cuestión de forma. Sostuvo que San Martín “es gasista matriculado de segunda categoría” y que no está habitado para realizar este tipo de pericias.
La guerra de los peritos no cambia el fondo de la causa por la que se juzgan a los seis imputados por los presuntos delitos de estrago culposo y administración fraudulenta, cuatro funcionarios de Obras Públicas y dos de la empresa Arte Construcciones.