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Fuerte defensa de Gaido al comercio y empleo neuquino

El gobierno de la ciudad avanza con medidas contra la “cartelización” del comercio marginal y busca proteger a quienes invierten, tributan y generan puestos de trabajo en Neuquén.

Neuquén es una de las ciudades que más crece. Así lo demuestran los índices demográficos y también las variables económicas que monitorean la marcha del país. No son sensaciones, el auge se nota en las calles, en la obra pública y privada, en el movimiento comercial y también en la cantidad de personas que diariamente llegan a la capital de Vaca Muerta buscando una oportunidad.

Ese crecimiento, trae consigo desafíos que ya no pueden quedar ocultos. Uno de ellos es el avance del comercio informal y la competencia “desleal” que enfrentan todos los días quienes decidieron invertir, abrir sus puertas, pagar impuestos y sostener puestos de trabajo.

El tema no es menor y ocupa la atención de las autoridades municipales

Atento a la necesidad de que el desarrollo de la ciudad mantenga su perfil en armonía y equilibrado, el intendente Mariano Gaido decidió avanzar con una posición firme. Esta semana, envió al Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para regular ferias, showrooms y venta ambulante. La iniciativa cuenta con el respaldo de la Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (ACIPAN).

“La discusión no debería reducirse a una pelea entre comerciantes y vendedores informales. Lo que está en juego es qué modelo comercial quiere construir Neuquén mientras continúa creciendo al ritmo que le imprime una economía atravesada, inevitablemente, por el desarrollo de Vaca Muerta”, comentó un analista del comercio local.

“Se terminó la conducta de aquellos que se quieren aprovechar de los comerciantes neuquinos”, sentenció Gaido cuando promediaba esta semana.

Es una definición política, pero también económica. “Detrás de cada persiana que se levanta todas las mañanas hay alquileres, salarios, servicios, impuestos, habilitaciones y familias que dependen de que ese negocio funcione. Y resulta difícil pedirle a ese comerciante que compita en igualdad de condiciones con alguien que vende productos similares sin afrontar ninguno de esos costos”, comentó un rotisero de más de 4 décadas en la actividad.

La Municipalidad apunta especialmente a aquellas estructuras que exceden ampliamente al pequeño emprendedor que intenta generar un ingreso. Allí aparece uno de los puntos centrales de la discusión: la denominada “cartelización” de mercaderías, es decir, organizaciones que utilizan los márgenes de la informalidad para desarrollar verdaderos circuitos comerciales por fuera de las reglas que debe cumplir el resto.

Según los informes de mercado que mes a mes se realizan a nivel nacional, que incluyen a la economía de Neuquén capital, “Indumentaria, calzado, alimentos elaborados, servicios de estética y distintos oficios urbanos aparecen entre las actividades donde la informalidad tiene mayor presencia”. Y, agrega “cuando se trata de alimentos, el problema deja de ser exclusivamente económico”.

“La falta de controles bromatológicos, libretas sanitarias o garantías sobre la cadena de frío transforma una venta irregular en un potencial riesgo para la salud de los propios consumidores. Allí el Estado no solamente tiene la facultad de intervenir: tiene la responsabilidad de hacerlo”, nos dice nuestro amigo rotisero.

Ahora bien, controlar no puede significar simplemente prohibir

Y quizás allí esté el punto más interesante de la iniciativa que impulsa el gobierno de la ciudad. El proyecto busca “establecer un régimen de inscripción y regularización para quienes desarrollan estas actividades, con exigencias vinculadas a la registración tributaria, las licencias comerciales y el pago de los cánones correspondientes”.

Pero, al mismo tiempo, plantea “una puerta de entrada hacia la formalidad para aquellos emprendedores genuinos que comenzaron desde abajo y necesitan herramientas para crecer”. “Habrá capacitaciones e infraestructura para que puedan cumplir las normas y transformar una actividad de subsistencia en un emprendimiento formal”, sostuvieron desde el ejecutivo comunal.

El comercio neuquino cifra esperanzas fuertes en 2026.

Porque sería un error poner a todos dentro de la misma bolsa.

“Una cosa es una familia que produce alimentos o indumentaria para sumar un ingreso y que necesita acompañamiento para formalizar su actividad. Otra muy distinta es una estructura comercial organizada que mueve mercadería en volumen, utiliza el espacio público y funciona deliberadamente por fuera de cualquier obligación fiscal o comercial”, indicaron.

Esa diferencia debe quedar clara

La defensa del comercio neuquino tampoco puede interpretarse como una defensa de privilegios. “Se trata de algo bastante más sencillo: establecer reglas parejas. Si alguien invierte sus ahorros, alquila un local, contrata trabajadores, paga impuestos, cumple normas de seguridad e higiene y mantiene una estructura comercial abierta durante todo el año, el Estado debe garantizarle que enfrente una competencia bajo condiciones razonablemente similares”, agregaron.

Según los informes de mercado, “Neuquén tiene una particularidad adicional. El crecimiento económico asociado a Vaca Muerta genera una circulación de recursos que convierte a la capital en una plaza cada vez más atractiva. Donde hay mayor consumo también aparecen oportunidades, pero inevitablemente surgen negocios que buscan aprovechar ese movimiento sin integrarse al circuito formal”.

Por eso esta discusión llega en un momento oportuno.

“La ciudad necesita emprendedores. Necesita ferias. Necesita nuevas propuestas comerciales y necesita darle una oportunidad a quien empieza con poco y quiere progresar. Pero también necesita cuidar al comerciante que lleva años pagando un alquiler, al pequeño empresario que sostiene empleados y a quien decidió apostar sus ahorros en Neuquén”, señalaron desde el Concejo Deliberante.

No son objetivos contradictorios

El desafío de la gestión municipal será justamente encontrar ese equilibrio: controlar con firmeza a las organizaciones que hicieron de la informalidad un negocio y, al mismo tiempo, tenderle una mano al pequeño emprendedor que quiere incorporarse al sistema.

La articulación prevista con la Policía provincial para acompañar los operativos de inspección muestra además que el municipio anticipa una etapa de controles más intensos sobre el espacio público.

Habrá que observar cómo se implementa la ordenanza si finalmente consigue el respaldo del Concejo Deliberante. Porque una buena norma puede marcar el camino, pero después necesita controles permanentes y criterios claros para no convertirse en letra muerta.

Neuquén está creciendo y probablemente continúe haciéndolo durante muchos años. Esa expansión obliga a discutir qué ciudad queremos construir.

Si la decisión es apostar por una capital que genere inversión, oportunidades y empleo genuino, hay una condición elemental: las reglas tienen que valer para todos.

Defender al comerciante que cumple no significa cerrarle la puerta al que recién empieza.

Significa abrirle la puerta para que pueda crecer dentro de las mismas reglas.

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