Cada 19 de septiembre la provincia conmemora la creación de su emblema oficial. La historia de su nacimiento.
Este 19 de septiembre se conmemora el Día del Escudo Provincial de Neuquén, una fecha que pone en valor uno de los principales símbolos de identidad de la provincia. Su diseño reúne elementos naturales, históricos y culturales que representan al territorio y al pueblo neuquino.
La celebración recuerda la jornada de 1958 en la que la Legislatura provincial sancionó la Ley N° 16, mediante la cual adoptó oficialmente el emblema. La insignia fue creada por el artista y piloto Mario Aldo Mástice, ganador de un concurso público convocado para darle una identidad propia a la joven provincia.
Neuquén había sido declarada provincia en 1955 y, durante sus primeros años como nuevo Estado federal, continuó utilizando el Escudo Nacional en documentos y edificios públicos.
La necesidad de contar con un símbolo propio llevó a la Intervención Federal a abrir una convocatoria para seleccionar un diseño representativo.
El proceso para crear el Escudo Provincial de Neuquén comenzó formalmente el 25 de febrero de 1958, cuando la Intervención Federal convocó a un concurso público del que participaron artistas y dibujantes de la región.
“Una vez que Neuquén se declara provincia, en búsqueda de su identidad simbólica se crea el concurso donde se presentan diseños y es elegido este que hoy nos representa, nuestro escudo provincial”, explicó Claudia Mástice, hija de Mario.
La propuesta ganadora logró condensar en una única composición la geografía cordillerana, los recursos naturales, la organización política y la identidad cultural de Neuquén. El diseño fue adoptado oficialmente el 19 de septiembre de 1958.
Mástice también estuvo vinculado con los comienzos de la aviación neuquina y fue impulsor de Transportes Aéreos Neuquinos (TAN). Precisamente, su experiencia como piloto fue fundamental para observar y conocer desde otra perspectiva los paisajes que luego plasmó en el escudo.
“Se inspiró en toda esa fuerza de lo que es Neuquén: sus ríos, sus montañas, sus árboles y el Lanín como un volcán majestuoso y muy simétrico, representativo de un poder muy grande que da la naturaleza”, relató su hija.
Uno de los elementos centrales del escudo es el volcán Lanín, representado mediante su reconocible silueta piramidal. Es uno de los paisajes más emblemáticos de la Patagonia andina y una referencia geográfica estrechamente relacionada con la identidad provincial.
Frente al volcán aparece el pehuén o araucaria, una especie milenaria característica de la cordillera neuquina. El árbol representa el arraigo, la resistencia y el vínculo ancestral de los pueblos originarios con el territorio.
A ambos lados pueden observarse dos manos abiertas, ubicadas en actitud de ofrenda y cuidado hacia el pehuén. Según explicó la hija del creador del escudo, son una “señal de ofrenda de todo lo que ofrece Neuquén con su naturaleza”.
En la composición también aparecen las rocas y los cursos de agua que representan a los pequeños arroyos que alimentan los grandes ríos provinciales. "El Limay y el Neuquén son los ríos que recorren toda nuestra provincia”, detalló.
El escudo se completa con 16 estrellas doradas, dispuestas en forma de arco y en representación de los departamentos que conforman la división política de la provincia.
En la parte superior se encuentra el sol, mientras que en la base aparecen los laureles. “Los laureles y el Sol representan la pertenencia al Escudo Nacional, al escudo argentino”, explicó Mástice.
A más de seis décadas de su creación, el Escudo Provincial continúa presente en edificios públicos, escuelas, documentos oficiales e instituciones del Estado.
“El escudo representa nuestra identidad. Al igual que el himno y la bandera, nos hace sentir esa identidad neuquina”, concluyó Mástice.