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La integrante de Madres de Plaza de Mayo de Neuquén y Alto Valle declaró en el juicio por delitos de lesa humanidad contra dos ex funcionarios judiciales de la dictadura.
"Este pañuelo es el símbolo de la libertad", expresó Inés Rigo de Ragni al declarar este viernes ante el Tribunal Oral Federal 1 de Neuquén como testigo por la desaparición de su hijo Oscar Ragni el 23 de diciembre de 1976, en el marco del octavo juicio por delitos de lesa humanidad ocurridos en la región durante la última dictadura cívico militar en el que están acusados el ex juez federal Pedro Laurentino Duarte y el ex fiscal Víctor Marcelo Ortíz. Ambos están acusados de la omisión de promover la persecución penal de los delitos padecidos por 23 víctimas y como partícipes de sus privaciones ilegales de la libertad. A Duarte también se lo acusa de prevaricato. Con la audiencia de este viernes, el tribunal presidido por la jueza María Paula Marisi comenzó a escuchar las declaraciones de los testigos del juicio.
La integrante de Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle afirmó: "No me quiero ir de este mundo sin saber qué fue lo que hicieron con mi hijo". La mujer de 95 años comentó que su hijo, de 21 años, había viajado a Neuquén desde La Plata, donde estudiaba arquitectura, para pasar las fiestas de fin de año y además trabajar en el estudio de Jorge Domínguez, maestro mayor de obras.
Contó que un sobrino, que integraba los servicios de inteligencia del Comando, se valió de su condición de familiar para ingresar al comercio que atendía Inés para saber si Oscar estaba en la casa. "Lo invité a tomar un café pero me dijo que estaba apurado, que tenía que ir a otro lugar", acotó. Al rato unos individuos de civil llegaron en un auto y se llevaron a Oscar. Su novia había sido secuestrada el día anterior, en La Plata.
Hasta el día de hoy "nadie nos dio una respuesta de lo que le ocurrió a mi hijo". Algunos sobrevivientes del centro clandestino de detención conocido como "La Escuelita", que funcionaba en el predio del Batallón de Ingenieros de Construcción 181 del Ejército, dieron testimonio de la presencia de Ragni en el lugar. Comentó que una vez que desapareció su hijo "Domínguez me dijo que iba a ir a verlo al juez Duarte del que era amigo para preguntarle que sabía. No volvió más". Cabe señalar que Domínguez fue secuestrado el 31 de enero de 1977 cuando estaba trabajando en una obra de construcción. Fue privado ilegalmente de la libertad con violencia, por tres personas vestidas de civil de la Policía Federal, quienes lo esposaron y lo metieron en un Ford Falcon verde azulado.
"Yo y mi esposo queremos saber: ¿quién se lo llevo y dónde lo llevó?, si lo mataron, ¿quién lo mató?, ¿lo enterraron, dónde está enterrado?", preguntó la mujer quien señaló que junto con su marido presentaron varios hábeas corpus en la Justicia Federal con el objetivo de saber dónde estaba su hijo. "Presentábamos los hábeas corpus, los cajoneaban, los guardaban y encima Duarte nos los cobraba", aseguró. Contó también que en ese tiempo se acercaron al obispo Jaime De Nevares, quien los convocó a formar parte de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). "Comenzamos a ir los martes al obispado donde nos reuníamos con otros familiares de desaparecidos, ahí conocí a Noemí Labrune, una gran mujer. Al principio esas reuniones eran un mar de lágrimas, hasta que nos dimos cuenta de que esas basuras se reían de nosotras al vernos llorar. No hay que llorar, hay que estar fuerte para pedir por nuestros hijos", relató.
También Inés y su esposo Oscar Ragni viajaron a Buenos Aires en 1979 donde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recibió las denuncias de familiares de desaparecidos. "Viajamos a Buenos Aires y recuerdo que había como 7 u 8 cuadras de gente", precisó.
En relación a Duarte, Ragni aseguró que "pertenece a la fuerza militar, es un asesino más", en referencia a que el magistrado antes de ser designado juez federal de Neuquén en julio de 1976 en reemplazo de Carlos Arias, cesanteado por los militares, había sido auditor del Cuerpo Profesional del Ejército, función que venía desarrollando desde 1961.
Ragni manifestó que tiene "grandes expectativas" sobre este juicio contra los dos ex funcionarios judiciales. "Somos muchos los que estamos esperando saber dónde están nuestros hijos", subrayó. Agregó que "no es odio" lo que la moviliza sino justicia "estoy pidiendo justicia no sólo para mi hijo sino para los 30.000", concluyó.
En relación a la declaración de Inés Ragni por la desaparición de su hijo Oscar, el fiscal general Miguel Palazzani señaló a LMNeuquén que "su declaración tiene mucho valor testimonial para la causa como también simbólico histórico, sobre todo porque la Argentina está cumpliendo 40 años de democracia y los discursos negacionistas están nuevamente en boga que vienen de sectores que tienen alguna posibilidad de representación institucional. Me parece que la declaración de Inés es otro acto de resistencia".
El representante de la Fiscalía destacó que los testimonios de las víctimas representan "la columna vertebral" de estos juicios por crímenes de lesa humanidad. "De hecho estos juicios se pueden hacer y se ha podido avanzar gracias a ellos", agregó.
"Ortíz iba al Comando y decía que mi mamá era subversiva"
"Mi mamá tuvo una gran depresión cuando la echaron", afirmó María Beatriz Cerazo, hija de María Beatriz Cozzi de Cerazo, quien el 14 de junio de 1976 fue cesanteada de su cargo de jueza subrogante en el juzgado federal de Neuquén capital. Cerazo había remplazado al juez Carlos Arias, quien en marzo de ese año había sufrido un atentado mediante un artefacto explosivo que le fuera colocado en la puerta de su domicilio ubicado en la calle Sarmiento 450 de la ciudad de Neuquén, en el mismo edificio donde se encontraba el Juzgado Federal.
En el año 1985, Cerazo inició una querella por los delitos de “abuso de autoridad en concurso ideal con prevaricato en grado de participación primaria por instigación” contra quienes habían sido respectivamente ministro de Justicia y del Interior del gobierno militar, Brigadier Julio Arnaldo Gómez , y el General Albano Harguindeguy; así como contra el entonces comandante de la Brigada de Infantería de Montaña VI con sede en Neuquén, José Luis Sexton y el Juez Federal, Pedro Laurentino Duarte, el Comisario de la Policía Federal Argentina Jorge Ramón González, y el Inspector Gustavo Alberto Sommer, estos últimos en calidad de instigadores del desplazamiento del cargo que sufriera en junio de 1976.
En su declaración ante los jueces del tribunal la mujer señaló la relación que mantenían Duarte y Ortiz con el Comando del Ejército. Agregó que cuando ocurrió la cesantía de su madre ella tenía 9 años. “En ese tiempo escuchaba cosas de lo que estaba pasando con los militares. Incluso recuerdo que el obispo Jaime De Nevares venía a casa y yo escuchaba las conversaciones que mantenían sobre lo que estaba ocurriendo en el país”. Su madre falleció en 2005.
La testigo comentó que durante la gestión de su madre como jueza subrogante inició los pedidos de hábeas corpus que recibía en el juzgado y ordenó investigar cada una de las denuncias recibidas de los familiares. Había comenzado una investigación contra la Policía Federal, en cuya sede eran trasladados detenidos que eran torturados. “La Policía Federal no le llevaba el apunte por lo tanto mi mamá llamaba a Gendarmería”, señaló.
Cerazo pidió que se investigara su cesantía tras plantear que su desplazamiento, como el del ex juez Carlos Arias, fue por pedir informes y hacer actuaciones ante las denuncias de secuestros y apremios ilegales que ocurrían durante la dictadura militar.
Según la ex funcionaria judicial fueron estos entre otros los motivos por los que habría sido desplazada de su cargo como Defensora Federal, señalando además a Duarte y Ortiz, imputados en este juicio de haberla denunciado como subversiva ante el Comando. “Mi mamá estaba impresionada cuando fue designado Duarte como juez federal porque decía que no tenía carrera judicial, que era un abogado del ejército, y que por eso había llegado ahí”.
La mujer aseguró que su madre sabía que Ortiz y la Secretaria Civil María Ester Borghelli de Poma iban al Comando de la Sexta Brigada que estaba en la Avenida Argentina”. “Poma y Ortiz iban al comando y decían que mi mamá era una subversiva”, contó la mujer.
La testigo contó que a mediados de 1984 su madre se trasladó a Buenos Aires con el objetivo de incorporarse al ámbito judicial “sin tener suerte”. “Mi mamá tuvo una gran depresión, la echaron de la carrera judicial que para ella era muy importante, hubiera querido seguir y fue una gran desilusión".