Luego de alcanzar grandes pasarelas del mundo de la moda, la influencer fue seleccionada para llevar la banda de Neuquén.
A sus 26 años y después de apenas tres de recorrido como modelo, Josefina fue seleccionada para representar a Neuquén en el certamen Miss Universo Argentina. Aunque había sido un deseo desde su infancia, sin haberlo buscado, el sueño la encontró a ella.
Josefina Flores es influencer, modelo y maquilladora profesional. Creció en Cipolletti y construyó su carrera de manera autodidacta, sin agencia, sin representación y sin clases formales de por medio.
Hoy es conocida por sus redes sociales, donde mezcla contenido de moda, maquillaje y reflexiones personales que conectan con un público mayoritariamente femenino de todas las edades.
Cuando terminó el colegio secundario, comenzó a estudiar abogacía, pero después de algunos años, se dio cuenta que no era lo suyo. Decidió hacer un curso de maquilladora profesional y en medio de la pandemia se volcó de lleno a las redes sociales donde empezó a mostrar su trabajo con sus seguidores.
A medida que fue adentrándose en el mundo de la moda y la belleza, maquillando modelos en sesiones de fotos y desfiles, se dio cuenta que algo le faltaba. "Yo decía: quiero estar del otro lado. Me encanta el maquillaje, pero yo quiero ser la modelo, no la que maquilla", recuerda.
Sin embargo, Josefina creía que ese sueño simplemente no era para ella. Siempre había escuchado que en el modelaje hay una edad de entrada, que si no arrancás a los 14 o 15 ya es tarde. Por eso, cuando las puertas empezaron a abrirse, le costó creerlo.
Pero así fue. A los 23 años la convocaron para un casting privado y debutó en el Alto Comahue Shopping de Neuquén. Sin experiencia previa y sin haber tomado clases de modelaje antes, lo que siguió fue una carrera en ascenso: Neuquén Fashion Week, tres ediciones de Argentina Fashion Week en Buenos Aires y hasta una gala benéfica de Mirtha Legrand. "Fue de nada a todo en cuestión de meses".
Sin embargo, el ritmo no fue siempre el mismo. Durante 2025, la actividad desaceleró y los trabajos en pasarela fueron menos. “Fue un año mucho más tranquilo”, reconoce. Lejos de frustrarla, ese paréntesis la enfrentó a una pregunta que venía postergando: cuál era el próximo paso de su carrera. “Yo sentía que quería algo más, pero no sabía bien qué”, cuenta.
El deseo de participar en un certamen de belleza no era nuevo. De chica, Josefina quería anotarse para concursar por el reinado de Cipolletti, pero cuando cumplió la edad necesaria para hacerlo, los concursos dejaron de organizarse. "Pensé que sería para siempre una asignatura pendiente", recuerda.
Con el tiempo fue soltando esa ilusión y el sueño quedó guardado en un cajón. "Me hubiera encantado, pero capaz que será en otra vida", se repetía a sí misma.
Hasta que un día, en medio de un vivo de TikTok, una seguidora apareció en los comentarios con una idea que en ese momento le sonó extraña: "José, vos tenés que hacer lo de Miss Universo, tenés el perfil". La insistencia de esa desconocida le hizo plantearse la posibilidad. "Me despertó eso de que yo quería hacer algo más", admite.
Viajó a Buenos Aires, tuvo una reunión con alguien del rubro y descubrió desde cero cómo funcionaba ese mundo. El entusiasmo duró hasta que escuchó el número: participar costaba 3500 dólares. "Se me cayó el mundo, no lo podía pagar", recuerda. Su papá, sin embargo, le dijo algo que se le quedó grabado: "Jose, si es para vos, se te va a dar”.
Y así fue. Meses después le llegó un mensaje por Instagram. Habían estado buscando perfiles y la invitaron a un casting abierto, sin costo, pero no sabía de qué se trataba.
Cuando en la entrevista le contaron que era para Miss Universo, no lo podía creer. "Las cosas que son para uno siempre te encuentran", dice. Y lo compara de inmediato con cómo llegó al modelaje, también sin haberlo buscado. "Por eso digo que fueron sueños que me encontraron”.
Así fue como Josefina llegó a ser seleccionada como Miss Universo Neuquén y se prepara para competir en Buenos Aires contra representantes de todo el país por el título de Miss Universo Argentina.
Las galas son el 23 y 25 de mayo y la preparación es intensa. "Es un montón de trabajo, pero a la vez me hace crecer mucho como persona", reconoce.
Para Josefina, representar a la provincia no solo es un logro, sino también una responsabilidad. “Es un orgullo enorme realmente, pero también toda la situación implica convertirme en esa persona capaz de representar correctamente a Neuquén".
Para todos aquellos que son ajenos al mundo de los certámenes, Miss Universo puede parecer una competencia frívola. Pero Josefina se encarga de aclarar que es mucho más que coronas y brillos. "Es un certamen de belleza con propósito", define.
Se evalúa la pasarela, sí, pero también la oratoria, los valores, las convicciones y, fundamentalmente, el proyecto social. Qué tiene para ofrecer cada candidata, qué mensaje quiere transmitir y por qué merece representar a su provincia.
El proyecto social de Josefina está vinculado a la salud mental y alimentación. Sin filtros, confiesa haber sufrido anorexia en la adolescencia y habla de los ataques de pánico, la ansiedad y el largo camino de la terapia.
Desde su propia experiencia construyó el mensaje que quiere llevar al certamen: que hablar es un acto de valentía y que hay que animarse a pedir ayuda, tanto en lo alimenticio como en la salud mental. "Cuántas cosas se pueden prevenir si hablás a tiempo", reflexiona.
No es un mensaje armado para la ocasión. Es algo que ya venía transmitiendo en sus redes, con su autenticidad que es lo que más la conecta con su audiencia. Con un público mayoritariamente femenino y de todas las edades, entiende la importancia de ser responsable con lo que comunica. "Ser genuina, cálida y transparente es lo que llega de verdad".
A pocas semanas de la esperada fecha, los nervios empiezan a aparecer. Incluso Josefina confiesa que por momentos se siente frustrada. Pero para esos días, tiene una frase que le dijo su psicóloga y que ella repite cuando aparecen los miedos: "Antes de ser fácil, siempre fue difícil."
Enfrentarse a algo completamente nuevo la obligó a correrse de su zona de confort y a aprender muchas cosas desde cero. Afortunadamente, cuenta con el acompañamiento de sus tres directoras, que la contienen y la guían en cada paso del proceso. Y su familia y amigos que la apoyan en todas sus facetas. "Yo soy la cara visible, pero hay mucha gente detrás sosteniéndome y todo esto no sería posible sin ellos", reconoce.
Para Josefina, que todo esto la haya encontrado a una edad más madura es una gran ventaja. "Tengo una personalidad más sólida, más formada”. Llega al certamen con herramientas que de joven no tenía y con las ganas de disfrutar cada parte del proceso. "Voy a tratar de dar lo máximo que pueda. Sea cual sea el resultado, lo más importante es disfrutarlo", dice.
Detrás de esa chica que hoy representa a toda una provincia, la niña que alguna vez soñó con usar una corona la mira con orgullo. Con el paso del tiempo, lo que parecía una ilusión lejana terminó abriéndose camino. “Si esto me lo decías 10 años atrás, jamás se me hubiera ocurrido”, confiesa, recordando que nunca es tarde para que los sueños se vuelvan realidad.