{# #} {# #}

ver más

La pera que resiste Vaca Muerta: "Por cada 100 pesos que invertimos, el Estado se queda con 60"

Un productor de Centenario trazó un panorama más que crítico en las 1300 hectáreas que quedan en la ciudad. La reunión clave con un ministro.

En algún momento, antes de que las torres de perforación cambiaran el paisaje de la zona, la fruticultura era la postal de bienvenida a la provincia. Hoy, detrás de las bardas que rodean Centenario y Vista Alegre, esa postal se va despintando. El olvido avanza como una plaga silenciosa.

Federico Rozza es productor y parte de una generación que eligió quedarse. Integra Productores Agremiados de Centenario y Vista Alegre, y conoce con precisión (es además profesor de Matemáticas) los números que explican por qué la fruta neuquina está en terapia intensiva.

“Una hectárea en producción requiere entre 9.000 y 11.000 dólares por temporada. Si querés replantar, renovar, poner malla antigranizo o riego por goteo, estás hablando de entre 40.000 y 50.000 dólares por hectárea. ¿Quién puede sostener eso sin políticas claras y acompañamiento del Estado?”, se preguntó Rozza, en una nota con este periodista en LU5.

Prevén que mucha fruta quedará sin cosechar en las chacras de la región.

Cada 10 kilos de pera que se saca de una planta, 6 se las queda el Estado en concepto de impuestos, se quejan los productores.

La fruticultura neuquina -que supo dar identidad, empleo y economía regional- hoy no llega ni al 10% de lo que fue. Solo en Centenario y Vista Alegre hay cerca de 1.300 hectáreas de peras y manzanas y se pierden alrededor de 70 hectáreas todos los años. En toda la provincia quedan alrededor de 4.700, y la cifra sigue bajando, año tras año.

Fruticultura en Centenario: una postal cada vez más vieja

El panorama se completa con una carga impositiva que, lejos de incentivar, asfixia a los productores. “De cada 100 pesos que destinamos a pagar sueldos, 60 se los queda el Estado”, denunció Rozza. Y suma una imagen donde la contraprestación que tiene el Estado con la vida rural, tampoco es muy eficiente.

"En las chacras a veces no hay agua potable, no hay gas y tampoco seguridad", remató.

En este contexto, los productores se reunieron hace un tiempo con el nuevo secretario de Producción e Industria de Neuquén, Diego García Rambeaud. Si bien Rozza valoró el gesto, dijo que la etapa de promesas al sector ya quedó atrás. "No venimos a pedir subsidios, pedimos que nos dejen trabajar con condiciones razonables”, sostuvo.

La salida no es mágica, pero es posible y se trata de articular créditos accesibles, reducción de impuestos, financiamiento para la reconversión tecnológica y obras que garanticen el riego. Sin eso, la fruta de Neuquén, y sobre todo en el conglomerado de Centenario y Vista Alegre, quedará en los libros de historia.

Vaca Muerta sigue captando toda la atención política y económica, el sector frutícola resiste en silencio. Y lo hace con la dignidad de los que saben que producir fruta no es un negocio fácil, pero sí un acto de amor por la tierra.

Te puede interesar