Del 11 al 20 de enero miles de fieles van llegando para honrar a San Sebastián, patrono de los crianceros, en una fiesta marcada por la devoción popular.
Del 11 al 20 de enero, la localidad de Las Ovejas, en el norte neuquino, vuelve a convertirse en el corazón espiritual de la provincia con la celebración de la Fiesta Patronal de San Sebastián, una de las expresiones de religiosidad popular más profundas y multitudinarias del territorio. Miles de fieles, peregrinos y visitantes se congregan cada año para honrar al santo patrono de los crianceros, renovar la fe y reafirmar lazos comunitarios que atraviesan generaciones.
La fiesta, que este 2026 adquiere un significado especial al cumplirse 80 años de la llegada de la imagen de San Sebastián a Las Ovejas, se desarrolla en un clima de intensa preparación espiritual y organizativa. Desde el 11 de enero comenzó la novena, momento en el que empiezan a arribar los primeros peregrinos y devotos, dando inicio a una agenda de celebraciones litúrgicas, encuentros comunitarios y expresiones de fe que se extienden durante diez días.
“Con la novena comienza todo. De a poco se van acercando los peregrinos, los devotos, y a lo largo de estos días se viven muchas actividades propias del santuario. Es una preparación espiritual muy fuerte para la comunidad”, explicó a LM Neuquén el párroco Marco Antonio Espínola, de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Andacollo, a cargo de la organización religiosa de la fiesta.
La devoción a San Sebastián en el norte neuquino tiene un peso simbólico y cultural que trasciende lo estrictamente religioso. Patrono de los crianceros, el santo representa la protección, la esperanza y la fortaleza para las familias que viven y trabajan en condiciones muchas veces adversas, ligadas a la trashumancia, la producción caprina y la vida rural. Esa identificación profunda explica, en parte, la magnitud de la convocatoria.
Según estimaciones de la organización, se espera la llegada de alrededor de 15.000 personas durante los días centrales de la fiesta, especialmente entre el 18 y el 20 de enero. La ocupación en Las Ovejas ya es total: no hay plazas disponibles en cabañas, hosterías ni campings, y muchos visitantes se alojan en localidades cercanas como Andacollo o Huinganco para poder participar de las celebraciones.
“La convocatoria de San Sebastián no depende de las actividades que arme la Iglesia. Tiene un peso específico propio. La gente viene por fe, viene todos los años a renovar su esperanza. Eso es típico de la devoción popular de nuestra gente”, remarcó el padre Espínola.
Ante la magnitud del evento, se puso en marcha el Operativo San Sebastián, un dispositivo de trabajo conjunto que involucra al municipio de Las Ovejas, al Sistema Integrado de Emergencias del Neuquén (SIEN), Gendarmería Nacional, Policía provincial y otros organismos. El objetivo es garantizar la seguridad, la atención sanitaria y el acompañamiento a los peregrinos que llegan a pie, en bicicleta o a caballo desde distintos puntos del norte neuquino.
Los operativos incluyen controles viales, puestos sanitarios, presencia policial reforzada y asistencia permanente, especialmente durante las peregrinaciones comunitarias que caracterizan a esta celebración. “Es un trabajo en conjunto muy grande, necesario por la cantidad de personas que participan”, señaló el párroco.
El cronograma de la fiesta incluye una diversidad de actividades que reflejan la riqueza de esta expresión religiosa. Además de la novena diaria, se realizan peregrinaciones a pie, bicicleteadas comunitarias y cabalgatas, que simbolizan el caminar del pueblo creyente.
El 15 de enero, a las 20, está prevista la peregrinación comunitaria a pie desde Andacollo hasta Las Ovejas. El 17, se realizará la bicicleteada comunitaria y un encuentro de adultos mayores, con una misa especial en el santuario y la unción de los enfermos. El 18, la jornada estará dedicada a los más pequeños, con el tradicional “San Sebastianito”, un encuentro para mujeres y hombres y un festival para niños y niñas.
El 19 de enero tendrá lugar una de las expresiones más emblemáticas: la cabalgata desde Andacollo hasta Las Ovejas, con recepción de los jinetes en el santuario y una misa especialmente dedicada a las familias y a los crianceros. Por la noche, el predio festivo será escenario de la velación.
El 20 de enero, día central, comenzará con un desayuno comunitario, seguido por la tradicional procesión y misa en la gruta. Más tarde se celebrará una misa en el santuario, el almuerzo comunitario y, por la noche, el fogón de la hermandad y el sorteo de bonos. Durante toda la fiesta habrá confesiones diarias y celebraciones de bautismos.
Más allá de la organización y del cronograma, quienes participan coinciden en que la Fiesta de San Sebastián es, ante todo, un espacio para renovar la fe, pedir paz y fortalecer los vínculos comunitarios. “Este año queremos renovar la fe, pedir un poquito más de paz y renovar los vínculos con los demás”, expresó Espínola.
En el mismo sentido, el obispo de Neuquén, monseñor Fernando Croxatto, destacó el valor pastoral y social de la celebración. “La fiesta de San Sebastián nos habla de una fe que se hace camino, encuentro y comunidad. Es el pueblo que peregrina, que reza y que agradece, poniendo su vida en manos de Dios. Como Iglesia en Neuquén, acompañamos con alegría esta expresión tan profunda de fe y esperanza que se renueva cada año en Las Ovejas”, señaló.
Las celebraciones serán transmitidas por FM San Sebastián 101.1, lo que permitirá que fieles de distintos puntos de la provincia y del país puedan acompañar espiritualmente la fiesta, incluso sin estar presentes.
Así, Las Ovejas vuelve a convertirse en un punto de referencia espiritual para Neuquén, reafirmando una tradición que une fe, historia y territorio, y que año tras año convoca a miles de personas que encuentran en San Sebastián un refugio, una promesa y un camino compartido.