La ministra de Turismo y Ambiente analizó la buena temporada en la provincia y defendió el plan de inversiones de Rolando Figueroa.
En pleno verano y con números que respaldan la temporada turística, la ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén, Leticia Esteves, trazó un balance de gestión que combina datos, decisiones políticas y una lectura de fondo sobre el momento que atraviesa la provincia. Lo hizo con un mensaje claro: Neuquén crece por encima de la media nacional, ese crecimiento exige respuestas del Estado y la oposición debe explicar qué haría distinto si cuestiona el rumbo actual.
La ministra y presidente del PRO Neuquén, visitó los estudios de LU5. Analizó la situación en la provincia a partir de la emergencia hídrica y los riesgos de incendios por la sequía. Valoró los niveles de ocupación en los centros turísticos y anticipó el nuevo esquema de trabajo que se implementará en las Aguas Naturales Protegidas.
Esteves se consolidó en el gabinete como una de las referencias de la centroderecha que integra el proyecto provincial encabezado por el gobernador Rolando Figueroa. Desde ese lugar, defendió políticas públicas en educación, seguridad, salud, ambiente y obra pública, y subrayó que Neuquén es hoy “la única provincia con un plan de inversiones histórico”, sostenido con orden fiscal y fondos propios en un contexto de fuerte retracción del Estado nacional.
El turismo aparece como uno de los termómetros de esa gestión. La ministra detalló una primera quincena de verano con niveles de ocupación superiores al año anterior, un norte provincial en expansión y destinos del sur al límite de su capacidad. Lejos de atribuirlo a una sola causa, habló de un “combo”: turismo de cercanía, eventos populares, precios cuidados por parte del sector privado y programas de incentivo como Viajá Neuquén y Disfrutá Neuquén, implementados junto al Banco Provincia. Para Esteves, la clave es clara: sostener actividad económica sin perder previsibilidad en un escenario macro complejo.
Pero el crecimiento trae tensiones. Emergencia hídrica, emergencia ígnea y presión sobre servicios básicos son parte del diagnóstico. Allí, la ministra puso el foco en la responsabilidad compartida: un Estado presente que invierte en infraestructura —plantas de tratamiento, acueductos, saneamiento— y una ciudadanía que cuide recursos naturales que explican por qué el 87% de quienes visitan Neuquén lo hacen por su entorno ambiental. En ese marco, defendió decisiones que generaron debate público, como las restricciones en áreas naturales protegidas, y fue contundente: preservar no es prohibir por capricho, es anticiparse al daño.
El ambiente, lejos de ser un discurso accesorio, atraviesa toda la gestión. Desde la fiscalización en Vaca Muerta hasta la planificación de las áreas protegidas, Esteves reivindicó un modelo que busca compatibilizar desarrollo energético, turismo y conservación. Habló de licencia social, de controles más estrictos y de poner en agenda temas que antes se evitaban, como los residuos y los pasivos ambientales. “Contar lo que pasa también es gobernar”, resumió.
En el plano político, la ministra no esquivó definiciones. Reivindicó su pertenencia al PRO dentro del esquema de la neuquinidad y explicó que las banderas históricas de ese espacio —orden del Estado, ficha limpia, tolerancia cero a la corrupción, lucha contra el narcotráfico— hoy forman parte del ADN del gobierno provincial.
En ese sentido, cuestionó con dureza a la oposición libertaria, a la que interpeló directamente: si no están de acuerdo con el rumbo, “que expliquen adónde destinarían los recursos provinciales” y cómo mejorarían lo que hoy se está haciendo. El desafío tuvo nombre y apellido: Pablo Cervi y Nadia Márquez.
También hubo lugar para una lectura nacional. Esteves confirmó el diálogo permanente con referentes del PRO, incluido Mauricio Macri, pero marcó un cambio de época: más autonomía provincial y menos verticalismo partidario. Neuquén, dijo, es protagonista de la agenda nacional por Vaca Muerta, por empleo privado y por crecimiento demográfico, y eso obliga a tomar decisiones propias, aun cuando no siempre coincidan con miradas centralistas.
El mensaje final fue político y estratégico a la vez. Neuquén está en obra, en transición y bajo presión, pero con un rumbo definido. Para Esteves, el desafío no es solo administrar el presente, sino preparar a la provincia para lo que viene: más habitantes, más actividad y más demanda social. En ese escenario, la crítica sin propuesta pierde peso. Y la gestión, con datos y planificación, se transforma en el principal argumento.