Denunció que personal de seguridad lo obligó a salir de la sala de espera cuando se quedó dormido mientras aguardaba una reunión de Salud Mental.
NEUQUÉNLas bajas temperaturas volvieron a poner en evidencia una problemática que crece en Neuquén: la cantidad de personas que viven en situación de calle. Mientras el frío se intensifica y las noches se vuelven cada vez más difíciles, muchos vecinos buscan refugio donde pueden, desde cajeros automáticos hasta galerías, terminales o las puertas de hospitales públicos.
En ese contexto, la historia de Arturo conmueve y refleja una realidad cada vez más frecuente. Desde hace dos días duerme en la entrada del hospital Bouquet Roldán, sobre calle Planas, luego de quedarse sin lugar donde vivir porque no pudo afrontar el alquiler en las fechas exigidas por los propietarios de la habitación donde residía.
El hombre es jubilado, percibe una asignación y además atraviesa un tratamiento por consumos problemáticos. Precisamente por eso asiste semanalmente a reuniones organizadas por el área de Salud Mental del hospital. Sin embargo, mientras esperaba el inicio de uno de esos encuentros, vivió una situación que describió como humillante.
Según relató en una entrevista a Canal 7, había ingresado a la sala de espera del nosocomio para resguardarse del frío y aguardar la reunión pautada para las 11 de la mañana. Allí, agotado por haber pasado la noche a la intemperie, se quedó dormido sentado en una silla.
“Yo me quedé dormido porque no he dormido bien. Estoy durmiendo afuera porque estoy en situación de calle ”, explicó.
Arturo aseguró que un integrante del personal de seguridad del hospital le pidió que se retirara del lugar y le advirtió que, si no lo hacía, llamarían a las autoridades para sacarlo. El episodio lo afectó profundamente.
“Me sentí vulnerado por la forma en que me trató. Me siento como si yo no fuera una persona”, expresó con angustia. El hombre aclaró que no estaba acostado ni generando disturbios. Simplemente se había quedado dormido mientras esperaba el horario de la actividad terapéutica a la que debe concurrir por recomendación médica.
“Había calefacción y me quedé dormido. Una cosa es estar acostado y otra es estar sentado. Yo estaba esperando”, sostuvo.
Arturo contó que llegó a esta situación luego de atrasarse con el pago del alquiler. Explicó que cobra el dinero de su jubilación y del programa para adultos mayores después del día 20 de cada mes, mientras que los dueños de la pieza donde vivía exigían el pago entre el 1 y el 10.
“El alquiler yo lo estoy pagando, pero no en la fecha que ellos querían. Entonces me pidieron, por favor, que desocupara la pieza”, relató.
Desde entonces duerme en la calle, soportando el frío y la incertidumbre. A pesar de ello, continúa asistiendo a los grupos de tratamiento para recuperarse de sus consumos problemáticos.
“Yo tengo que seguir viniendo porque el médico me pidió que asistiera. Estoy en tratamiento y estoy saliendo adelante”, afirmó.
“Yo soy un ser humano. Tengo que dormir”, dijo.
La situación de Arturo expone varias problemáticas que hoy atraviesan a muchas personas en Neuquén que quedan en situación de calle. Algunas tienen trabajos informales, changas o ingresos mínimos que ya no alcanzan para afrontar alquileres, depósitos y aumentos constantes. Otras, como Arturo, dependen de jubilaciones o programas sociales que muchas veces se cobran fuera de los plazos que exigen propietarios e inmobiliarias.
“Creo que todos hacemos lo mismo. Hay personas que pueden dormir en sus casas. Yo no lo puedo hacer porque no tengo un lugar para pernoctar”, lamentó.
Su relato también puso sobre la mesa el debate sobre el trato hacia las personas en situación de vulnerabilidad y el rol de las instituciones públicas frente a estas realidades. Para Arturo, lo que más le dolió no fue solamente tener que salir del lugar, sino la sensación de ser tratado de manera deshumanizada.
La escena que en este caso protagoniza Arturo se repite cada vez más en distintos puntos de Neuquén. Personas con frazadas, bolsos o mochilas improvisan refugios para pasar la noche. Algunas buscan resguardarse en guardias hospitalarias, estaciones de servicio o terminales, especialmente cuando las temperaturas bajan de manera extrema.
“Si yo tuviera un lugar para dormir, vendría directamente a la hora de la reunión. Pero como no tengo dónde estar, me quedo acá esperando”, explicó.