Los alarmantes datos corresponden a enero y febrero de este año. La situación impacta directamente en el comercio y el turismo.
El clásico movimiento turístico entre Argentina y Chile registró un marcado retroceso durante este verano. El Paso Internacional Cardenal Samoré, uno de los principales accesos y egresos fronterizos de la Patagonia, experimentó una caída de viajeros en los primeros meses del 2026.
De acuerdo con los datos oficiales, entre el 1 de enero y el pasado 22 de febrero cruzaron la frontera 247.676 viajeros, mientras que en el mismo período de 2025 lo habían hecho 363.673 personas. La diferencia equivale a 115.997 pasajeros menos, una baja significativa.
Los datos registrados muestran un resultado alarmante, una caída del 32% en el flujo de pasajeros durante los primeros meses de 2026.
Históricamente, los meses estivales (diciembre, enero y febrero) concentran el mayor tránsito por Samoré, impulsado por vacaciones, compras y turismo entre ambos países. Sin embargo, este año el flujo vehicular y de pasajeros fue visiblemente menor.
El drástico descenso responde a varios factores, entre los que se encuentran los cambios económicos y sociales que comenzaron a modificar la dinámica habitual del turismo binacional.
Uno de los principales motivos sería la variación del tipo de cambio entre Argentina y Chile. Cuando la diferencia de precios deja de ser conveniente, disminuye el incentivo para viajar.
A esto se suma el impacto del contexto económico y la reducción del poder adquisitivo de muchas familias, que obliga a priorizar gastos y reduce los viajes al exterior, incluso hacia destinos cercanos.
El verano 2026 también dejó en evidencia una transformación en los hábitos turísticos. El aumento en combustibles, alojamiento y servicios generó que muchos viajeros optaran por destinos locales o estadías más breves.
En años anteriores, el cruce hacia Chile se consolidó como una opción casi obligada durante el verano para residentes del norte patagónico. Este año, ese patrón comenzó a cambiar.
La caída del tránsito fronterizo repercutió directamente en las economías locales. Ciudades como Villa La Angostura y San Martín de los Andes, junto a localidades chilenas de la Región de Los Lagos, dependen en gran medida del movimiento turístico estacional.
Menos viajeros implican una menor actividad para hoteles, restaurantes, estaciones de servicio, comercios y transporte regional.
Especialistas advierten que todavía es temprano para determinar si la caída responde a una situación económica puntual o si anticipa un cambio estructural en el flujo turístico entre Argentina y Chile.
El comportamiento del tránsito durante el resto del año, en fines de semana largos y vacaciones de invierno, será determinante para saber si el fenómeno se consolida o si se trató de un verano atípico en la cordillera patagónica.