Llegó joven como médico, gobernó Centenario y fue echado por la dictadura. Fundó el Centro Comunitario de Villa Obrera. El peronismo y toda la gente lo despide.
En Villa Obrera todavía hay vecinos que señalan el Centro Comunitario y dicen su nombre. Lo levantó cuando era intendente, antes de que un gobierno de facto lo sacara del sillón municipal de Centenario. Rogelio Córdoba, exintendente murió este último sábado a los 85 años y Centenario lo despidió como lo que fue para varias generaciones: el médico, el intendente, el compañero peronista y, sobre todo, buena persona y comprometido con las causas justas.
Las generaciones de los '80 los recordarán por llevar a sus hijos y atenderse con el viejo consultorio de la calle Darrieux, a metros del edificio de la Municipalidad de Centenario. "Mi médico de cuándo era chiquita", puso en las redes sociales una vecina local, al tiempo que se extendieron los comentarios.
Córdoba llegó a Centenario como un médico joven y muy pronto quedó ligado a la política. En las elecciones del 11 de marzo de 1973, las que devolvieron la democracia después de la autodenominada Revolución Argentina, fue electo intendente de lo que entonces era Colonia Centenario.
Había asumido el 25 de mayo de ese año, con poco más de 30 años. Fue una elección particular: porque en la provincia ganó el MPN con Felipe Sapag, mientras el Frejuli llevaba a Nicanor Romero como candidato a gobernador. Córdoba compartió la militancia con Romero y otros referentes del peronismo neuquino de aquellos años.
La intendencia terminó de la peor manera, como la mayoría de las intervenciones de la última dictadura militar.. Con el golpe de Estado, Córdoba fue desplazado del cargo y, según recuerdan quienes lo acompañaron en aquellos años, terminó detenido.
Su gestión dejó una marca en Villa Obrera, uno de los barrios más populares y humildes de la localidad, en zona de chacras, camino a Cinco Saltos. "Uso mis manos, uso mis ideas" es un emblemático documental argentino que rescata la primera experiencia de alfabetización de adultos en el país, iniciada el 14 de junio de 1973, precisamente en Villa Obrera.
Además del Centro Comunitario, en el barrio funcionó desde 1973 una experiencia de alfabetización de adultos inspirada en el método de Paulo Freire.
Treinta años después, en 2003, Córdoba participó de la recordación de aquel proyecto junto a Marta Maffei, entonces titular de Ctera, y a Elsa Pallavicini, la docente que lo llevó adelante en el barrio.
Lejos del cargo, volvió a lo que había sido su primera vocación. En los años 80 muchos vecinos lo recuerdan como el médico del pueblo, el que atendía a todos y conocía a las familias por su nombre.
El Partido Justicialista de Neuquén lo despidió con un mensaje firmado por Luis "Pichi" Sagaseta, presidente del Congreso Provincial del partido.
"Llegaste siendo un joven médico, con una enorme vocación de servicio", escribió. Lo definió como un hombre "que dejó una huella imborrable en la historia del peronismo" y cerró: "Hasta siempre, querido Rogelio. Un abrazo eterno, compañero".
Su nombre sigue presente en Centenario: la unidad básica Rogelio Córdoba es uno de los espacios de referencia del peronismo local.
La partida de Córdoba se suma a otra pérdida reciente para el peronismo de Centenario. En agosto murió, a los 83 años, Ernesto “Canario” Ramírez, un viejo dirigente del Sindicato Unido Petroleros del Estado (SUPE) que construyó su liderazgo territorial en el Centenario de los años 80. Su trayectoria gremial lo llevó al Congreso de la Nación en 1987, en plena fractura del PJ neuquino.
Ese año, Oscar Massei dejó vacante su banca de diputado nacional tras romper con el partido y perder la elección a gobernador. Juan José Servidio, el sucesor natural, declinó asumir, y fue Ramírez quien dio el salto de las bases sindicales a la representación nacional.
Ya retirado de los cargos, seguía siendo hombre de consulta para los viejos militantes. Por eso también lo despidió el Congreso Provincial del PJ, que destacó su “extensa trayectoria de compromiso político y sindical”. Con pocos meses de diferencia, Centenario despide a dos hombres de aquella generación que hizo del peronismo local una escuela de militancia.