Mientras la Argentina cerró la semana con un riesgo país de 895 puntos básicos, S&P Global Ratings elevó dos escalones el perfil crediticio de Neuquén. La diferencia no se explica solamente por Vaca Muerta.
Hay una paradoja que merece ser observada con atención. En una misma semana, los mercados financieros enviaron dos señales muy diferentes sobre la Argentina y Neuquén. Mientras los inversores incrementaron la cautela frente a la deuda soberana nacional, una de las principales calificadoras internacionales reconoció una mejora significativa en la capacidad financiera individual de la provincia. El contraste permite identificar una diferencia que va más allá de los recursos económicos: la confianza también se construye con decisiones políticas, previsibilidad y administración.
El riesgo país argentino se ubicó al cierre de esta semana en 895 puntos básicos, luego de haber alcanzado el jueves un pico anual de 925. El indicador, elaborado por el banco de inversión J.P. Morgan, mide la sobretasa que los mercados exigen para financiar a un Estado en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados la referencia de menor riesgo. En términos sencillos, expresa la percepción de los inversores sobre la posibilidad de que un país incumpla sus compromisos de deuda externa y entre en default. Cuanto más elevado es el índice, más caro resulta para esa economía conseguir financiamiento.
La cifra argentina también adquiere relevancia cuando se la compara con el escenario internacional. El país continúa entre los mercados con mayores niveles de riesgo de América Latina y permanece marcadamente distanciado de sus vecinos. Uruguay, Chile y Perú exhiben indicadores considerablemente inferiores, mientras que otras economías regionales también presentan condiciones de financiamiento menos exigentes. Esa diferencia refleja que los mercados todavía observan con cautela la capacidad argentina para sostener condiciones económicas y financieras previsibles.
En ese contexto, la noticia que llegó a Neuquén resulta particularmente significativa. S&P Global Ratings elevó de 'b-' a 'b+' el perfil crediticio individual de la provincia, una mejora de dos escalones que reconoce el fortalecimiento de su posición financiera y una mayor capacidad para administrar la volatilidad de sus ingresos. El gobernador Rolando Figueroa destacó el reconocimiento al proceso de ordenamiento de las cuentas públicas que lleva adelante su gestión.
“Logramos más autonomía financiera para defender los recursos de los neuquinos y neutralizar la volatilidad externa”, indicó el mandatario. También ratificó la decisión de orientar una parte sustancial de los recursos provinciales al plan de obras de infraestructura clave para el desarrollo y la diversificación de la matriz productiva. La definición tiene una importancia que trasciende el anuncio financiero: plantea que el crecimiento energético debe traducirse en rutas, escuelas, servicios y oportunidades para toda la provincia.
¿Qué significa que una calificadora internacional eleve el perfil crediticio individual de Neuquén? En términos prácticos, que S&P identifica mejores fundamentos financieros propios y una mayor capacidad de la provincia para administrar sus recursos y responder a sus obligaciones. Para los inversores internacionales, constituye una señal favorable sobre la solidez de sus cuentas públicas y su margen de maniobra frente a eventuales dificultades económicas. La mejora reconoce que Neuquén está fortaleciendo su autonomía financiera, aunque continúa expuesta al contexto macroeconómico nacional.
Es importante distinguir que S&P mejoró el perfil crediticio individual, conocido como stand-alone credit profile, pero mantuvo la calificación de emisor de largo plazo de Neuquén en 'B-', con perspectiva estable. Esto significa que reconoce una evolución favorable de los fundamentos provinciales, aunque la evaluación final todavía está condicionada por el riesgo soberano argentino. Lejos de quitarle importancia al anuncio, esa precisión permite comprender su verdadero alcance: la provincia mejora su posición financiera individual en un país que todavía enfrenta dificultades para recuperar la confianza de los mercados.
La explicación de esta mejora no puede reducirse exclusivamente a Vaca Muerta. Es indudable que la formación geológica representa una ventaja extraordinaria. La producción de petróleo y gas, el crecimiento de las regalías y las perspectivas de expansión hidrocarburífera constituyen una fuente de ingresos que pocas jurisdicciones argentinas pueden exhibir. Sin embargo, disponer de recursos naturales no garantiza automáticamente la llegada de inversiones y créditos a mejores tasas. Las empresas que comprometen miles de millones de dólares y proyectan operaciones durante décadas necesitan reglas previsibles, seguridad jurídica, estabilidad política y condiciones que permitan calcular los riesgos.
En esa ecuación también resulta fundamental la relación que se construyó entre el Estado y las grandes operadoras petroleras. El entendimiento con las principales compañías energéticas, sumado a las condiciones para promover inversiones y desarrollar infraestructura, permite proyectar la expansión de Vaca Muerta y su inserción en los mercados internacionales. Neuquén necesita esa articulación porque el desarrollo energético no puede sostenerse de manera aislada: requiere decisiones coordinadas sobre transporte, producción, exportaciones y financiamiento. Hay que destacar, aquí, el régimen de inversiones (RIGI) que implementó Nación y que Neuquén aprovecha al máximo.
A nivel provincial, la administración de Figueroa también buscó consolidar un esquema de cooperación con las empresas, los trabajadores y los distintos sectores vinculados con la actividad. La previsibilidad de las reglas, el diálogo y el respeto por los compromisos asumidos forman parte de las condiciones que necesita una industria que trabaja con horizontes de inversión de largo plazo. La confianza empresarial no depende solamente de cuánto petróleo puede producir un yacimiento, sino también de la posibilidad de desarrollar proyectos sin sobresaltos institucionales ni cambios permanentes en las condiciones de operación.
La confianza de los inversores no se construye solamente en los yacimientos ni en los despachos donde se negocian proyectos. También se relaciona con las señales que una administración transmite sobre el funcionamiento de sus instituciones y el manejo de los recursos públicos. En ese sentido, Neuquén ha consolidado un esquema de ordenamiento que incluye la reducción de la planta política, la eliminación de gastos innecesarios, el fin de los regímenes de jubilaciones de privilegio, la implementación de la tolerancia cero y la ficha limpia. Son decisiones que integran una agenda de transparencia y buscan establecer reglas más exigentes para quienes administran los recursos de los neuquinos.
Al mismo tiempo, ese proceso debe traducirse en resultados concretos. Mientras mejora su perfil financiero, la provincia construye escuelas, pavimenta rutas, amplía la infraestructura sanitaria y desarrolla obras destinadas a acompañar el crecimiento de sus localidades. La inversión pública tiene una doble dimensión: mejora la calidad de vida de la población y genera las condiciones materiales para que la actividad económica pueda expandirse. No alcanza con producir más petróleo y gas si las rutas, los servicios y la infraestructura no acompañan ese crecimiento.
La diversificación productiva también forma parte de ese desafío. Una provincia que recibe importantes ingresos hidrocarburíferos necesita transformar esa riqueza en capacidades que permitan desarrollar otras actividades y generar oportunidades más allá de los yacimientos. Por eso, la infraestructura estratégica ocupa un lugar central en la planificación provincial: permite que los beneficios de la expansión energética alcancen a distintas regiones y sectores de la economía neuquina.
La mejora crediticia tampoco significa que Neuquén esté a salvo de las turbulencias económicas. La provincia continúa expuesta a las variaciones del precio internacional del petróleo, los niveles de producción, la inflación, el tipo de cambio y las dificultades macroeconómicas argentinas. Sin embargo, el reconocimiento de S&P indica que cuenta con mejores fundamentos propios para administrar esos riesgos. Esa es precisamente la diferencia entre tener recursos y construir capacidad financiera para aprovecharlos.
La paradoja de esta semana es una fotografía de dos realidades que conviven dentro de un mismo país. Mientras los mercados elevaron la prima de riesgo que exigen para financiar a la Argentina, una calificadora internacional reconoció que Neuquén mejoró su perfil crediticio individual. Los recursos naturales explican una parte de esa diferencia, pero no toda. También importan la estabilidad política, las reglas claras, los consensos, la transparencia y la capacidad de sostener una administración ordenada.
Vaca Muerta explica por qué el mundo mira a Neuquén. La previsibilidad, el ordenamiento financiero y la capacidad de construir acuerdos ayudan a explicar por qué los inversores encuentran en la provincia mejores condiciones para confiar y proyectar a largo plazo.