La mamá de un nene de 6 años asegura que solicita ayuda desde el jardín. Afirma que necesita acompañamiento urgente para que pueda integrarse en la escuela.
Una madre de Plottier expresó públicamente la difícil situación que atraviesa junto a su hijo de 6 años, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), y reclamó una respuesta urgente del sistema de salud para acceder a un acompañante terapéutico que lo ayude durante las clases. Según relató, lleva más de dos años realizando pedidos sin obtener soluciones concretas.
Lucía, mamá de Elías, explicó que comenzó a gestionar el acompañamiento cuando el niño inició el jardín de infantes y que, pese al paso del tiempo, todavía no obtuvo respuestas desde el hospital de Plottier. Ahora el pequeño cursa primer grado en la Escuela 46 y continúan las dificultades vinculadas a su conducta y regulación emocional.
“Mi hijo necesita sí o sí un acompañante”, sostuvo la mujer, en diálogo con LU5, al describir que el niño puede tener crisis repentinas en las que golpea, empuja o reacciona de manera impulsiva con otros compañeros. Aunque aseguró que hubo avances gracias al tratamiento psicológico, remarcó que aún requiere apoyo constante dentro del aula.
La madre señaló que el principal problema aparece en la convivencia diaria dentro de la escuela. Explicó que Elías tiene dificultades para controlar sus emociones y que, ante determinadas situaciones, como compartir juguetes o respetar consignas, atraviesa momentos de desborde.
Según contó, desde la institución educativa suelen llamarla cuando ocurren conflictos. “Cada reunión es frustrante porque ya no sé qué responder”, expresó. También indicó que algunas familias reaccionaron con enojo ante episodios protagonizados por el niño.
Lucía recordó que durante la etapa del jardín atravesó momentos muy difíciles con otros padres. “Hay quienes dicen que si mi hijo pega, ellos le van a decir a sus hijos que también le peguen”, relató con angustia. En ese sentido, insistió en que el comportamiento de Elías no responde a la intención de lastimar, sino a las dificultades propias de su condición.
La mujer consideró que el acompañante terapéutico sería fundamental no solo para contener al niño durante las crisis, sino también para facilitar su integración con el resto de los estudiantes. “La maestra tiene muchos nenes y no puede estar pendiente únicamente de él”, afirmó.
De acuerdo con lo que explicó la madre, el trabajo del acompañante estaría enfocado en asistir al niño dentro del aula, ayudarlo a relacionarse con sus compañeros y acompañarlo en momentos de crisis emocionales.
Además, sostuvo que la presencia de un profesional especializado podría mejorar el proceso de aprendizaje y evitar situaciones de tensión tanto con docentes como con otros alumnos.
“Él aprende, hace las tareas y es inteligente. Su problema no es cognitivo”, aclaró Lucía. Por esa razón, indicó que no necesita una maestra integradora ni una escuela especial, sino un acompañamiento específico vinculado a la conducta y la regulación emocional.
Incluso comentó que en la Escuela Especial 13 le explicaron que el caso de su hijo no encuadra dentro de las necesidades que atiende esa institución. “Me dijeron que su problema no es cognitivo”, sostuvo.
La mujer cuestionó la demora en el sistema público de salud y aseguró que todas las respuestas que recibe apuntan a que el pedido “está en trámite”. Explicó que no cuenta con obra social y que depende exclusivamente de la atención hospitalaria.
“Todo es esperar citas con psicóloga y esperar tiempos”, manifestó. También reveló que llegó a pedir la posibilidad de una medicación porque la situación le genera un fuerte desgaste emocional.
Lucía contó que cría sola a su hijo y que el día a día se volvió muy difícil. “Estoy sola con él y no recibo ayuda”, expresó. Además, dijo que la escuela incluso evaluó reducir los horarios de permanencia del niño en clases, algo que considera injusto porque afectaría su aprendizaje.
La mamá insistió en que cuanto antes llegue la asistencia, mejores serán las posibilidades de adaptación de Elías en el ámbito escolar. “Mientras más se hace esperar la ayuda, más complicado se vuelve”, afirmó.
Actualmente, el niño continúa asistiendo a primer grado en la Escuela 46 de Plottier, mientras su madre aguarda una respuesta concreta para obtener el acompañamiento terapéutico que viene solicitando desde hace más de dos años.