Le da un fuerte impulso a la gestión pero sin descuidar lo político electoral, pensando en fortalecer su proyecto provincial.
Con los números sobre la mesa, y en medio de un encuentro en Casa de Gobierno con periodistas, el gobernador Rolando Figueroa dio a conocer este martes un estado de situación de la provincia. De lo que recibió de parte de su antecesor Omar Gutiérrez. De lo que se ejecutó en estos dos años de gestión, fundamentalmente en obras de infraestructura y saneamiento de las cuentas públicas, y de lo que vendrá.
Figueroa hizo un detallado repaso de las acciones de Gobierno y dio a entender que muchas de las cosas que se están llevando adelante ahora se podrían haber hecho antes.
Advirtió que, en términos reales, es decir, contrastando los procesos inflacionarios y las fluctuaciones, por ejemplo, del precio del barril de petróleo y el tipo de cambio, los ingresos que hoy tiene Neuquén son incluso inferiores a los que se recibían en 2023.
Fue un tiro por elevación a Gutiérrez y sus “canchitas de césped sintético”, en detrimento del déficit en infraestructura heredado, que se comenzó a saldar con un ambicioso plan vial que comunicará a la provincia de norte a sur, dividiendo esa conectividad en lo que hace al desarrollo de la actividad petrolera y su zona de influencia, de otras actividades como el turismo.
La falta de infraestructura también involucraba a ductos para llevar gas a donde no lo hay, edificios escolares y mucha obra pública en general, con un déficit que Figueroa estimó al asumir su mandato en unos 4.000 millones de dólares, y que en la actualidad ya se habría reducido en un cuarto.
En paralelo, y preparando el terreno para lo que la industria hidrocarburífera demanda, el gobernador destacó el plan de becas y el Instituto Vaca Muerta que nutrirán de recursos humanos a una actividad que no para de crecer.
Además, hizo hincapié en el manejo de la otra deuda, la financiera, de la que se canceló el 43% de stock heredado y sobre la que se abre un escenario de desendeudamiento hacia 2030.
Figueroa eludió hablar de una fecha tentativa para las elecciones provinciales, aunque ratificó que se harán por separado de las nacionales. Sonrió cuando alguien le mencionó el otoño del año que viene como una posibilidad, al tiempo que advirtió que de no haber PASO (esa es la idea del gobierno nacional, con su proyecto de reforma electoral) agosto o septiembre podrían ser opciones potables.
El gobernador neuquino no se mostró apurado por definir estas cuestiones como sí interesado en que la gente pueda dimensionar lo que el Ejecutivo está haciendo, y que esa sea la carta de presentación para que el proyecto político provincial que conduce continúe después de 2027.
Tampoco quiso hablar de reelección. No obstante, se cae de maduro que todo lo que se proyecta lo tendrá a él como candidato.