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Este sábado se inaugura un sitio panorámico que promete ser sede de amaneceres con mates y noches iluminadas de Neuquén.
El Balcón del Valle siempre fue un símbolo, el punto más alto de la ciudad de Neuquén, allá en los tiempos donde las calles eran de tierra. Un balcón natural que se abre hacia el este, donde la vista abarca desde las chacras de l Alto Valle, en las noches despejadas, donde se puede ver, además, los barrios Rincón de Emilio y Rincón del Río. La vista llega hasta Cipoleltti y más allá.
En verano, el verde brillante de los frutales se funde con el río Neuquén y las luces de la ciudad parecen un mar de lamparitas encendidas. Todo este nuevo lugar renovado estará disponible 100% desde el sábado, en la inauguración formal de la obra, en el marco del 121° Aniversario de la ciudad de Neuquén.
“Ya vienen los vecinos, ya lo disfrutan. Aún no está terminado, pero ya se siente el espíritu del lugar”, había comentado el intendente Mariano Gaido, que en esa oportunidad recorrió la obra y hasta grabó un video en redes sociales preguntando, “¿qué mejor selfie que acá?”.
La renovación incluyó la nivelación del playón para dar continuidad al mirador, la construcción de escaleras, bancos de contemplación, canteros secos y contrapiso, y la instalación de barandas metálicas artísticas, las mismas que se utilizan en el paseo costero. Todo está pensado para garantizar seguridad sin perder la conexión con el paisaje natural. Toda una inversión que ronda los 1500 millones de pesos.
Como hecho relevante de este mirador, que incluso los vecinos lo empezaron a usar en obra, es el tobogán que es usado por los chicos, al lado de una escalera que baja por toda la barda. También el sitio conecta con todo el circuito de paseo y senderos de Parque Norte, que cada vez suma más kilómetros para los runners, y los aficionados a las caminatas, en medio de la naturaleza autóctona de la ciudad de Neuquén.
Se sumaron pérgolas de sombra, mesas y bancos de hormigón y hasta tres bancos especiales de gran tamaño diseñados para sentarse en grupo y contemplar el valle. El mobiliario urbano –cestos de basura, iluminación LED, equipamiento– mantiene la misma estética de los paseos costeros del Limay y el Neuquén. Es decir, hay todo un concepto de arquitectura que une los diseños en lis cuatro miradores de la ciudad, de la barda al río.
“Esto era un solo mirador. Ahora tenemos cuatro”, explicó el secretario de Infraestructura, Alejandro Nicola, al describir cada sector como habitaciones de una casa soñada. “Todo con seguridad, bancos, luces y sombra. Hasta hamaca para adultos”, indicó a LMNeuquén.
En medio del hormigón y las barandas, dos servicios se llevan todas las miradas. Es el tobogán panorámico y la hamaca en altura. Aunque todavía había operarios soldando barandas y pintando estructuras, ya había “cola de chicos para tirarse por el tobogán”, según relató Nicola.
La hamaca, instalada en un mirador semicubierto, se perfila como el lugar preferido para selfies y fotos grupales. “Va a ser uno de los lugares más fotografiados de la ciudad”, aseguró uno de los trabajadores que acompañaba al intendente en la recorrida.
El proyecto también avanzó sobre la accesibilidad. Se construyó una rotonda sobre calle Riavitz y se sumaron playas de estacionamiento que ordenan la llegada de vehículos. Los pluviales, alcantarillas y badenes aseguran que las lluvias no deterioren el espacio ni interrumpan el uso.
Además, el nuevo Balcón se conecta con el paseo del Cristo Redentor y con los senderos de Parque Norte, donde runners y ciclistas encuentran circuitos seguros, iluminados y de distintas dificultades.
El Balcón del Valle deja de ser un sitio marginal y descuidado para transformarse en un espacio de usos múltiples. Los corredores solitarios lo incorporan a sus rutinas de entrenamiento; las familias lo eligen para juegos y mate; los turistas de paso lo buscan como punto panorámico obligatorio.
El intendente Gaido lo resumió en una frase que podría funcionar como slogan. “Neuquén necesitaba un lugar así: seguro, moderno y para todos”, dijo.
La obra, que contó con 14 operarios trabajando a contrarreloj, respetó la flora existente. Algunos pinos quedaron integrados en las plataformas de cemento y hasta la jarilla sobrevivió en los bordes del sendero. Ese cuidado refuerza el carácter natural del paseo, aunque hoy se presente con una infraestructura robusta.
El Balcón del Valle se suma a otros miradores ya consolidados, como el de la calle Obrero Argentino sobre el río Limay, pero con una ventaja: está en el corazón de la barda y es, desde siempre, el mirador histórico de Neuquén.
Este sábado está previsto que se corte la cinta en el marco del 121° aniversario de la ciudad. El viejo mirador se habrá convertido en el nuevo epicentro turístico de la capital. Desde el amanecer con mate hasta las noches iluminadas, será el lugar donde vecinos y visitantes busquen la foto perfecta, con la ciudad entera a sus pies.