Familias de estudiantes decidieron ocupar el establecimiento para exigir soluciones urgentes ante reiterados problemas con las instalaciones de gas.
La comunidad educativa de la Escuela Primaria N° 74 de Neuquén decidió tomar el establecimiento este lunes en reclamo de soluciones a sus reiterados problemas de gas que, según denunciaron las familias, afectan desde hace semanas el normal desarrollo de las clases y ponen en riesgo la salud de estudiantes y docentes.
La medida fue resuelta por un grupo de padres y madres que asegura haber agotado las instancias de reclamo sin obtener una solución definitiva. Entre ellos se encuentra Natalia Lofeudo, madre de una alumna, quien explicó a LM Neuquén que la preocupación creció luego de que varios chicos se descompusieran y comenzaran a registrarse olores persistentes a gas dentro de la escuela.
"Lamentablemente hoy tomamos la escuela porque venimos sufriendo pérdidas de gas en el aula de séptimo grado. Hay chicos que han salido muy descompuestos por recibir monóxido de carbono", afirmó.
Según relató, los inconvenientes comenzaron hace varias semanas y derivaron incluso en la suspensión de actividades escolares. Durante ese período, los alumnos continuaron con tareas enviadas por los docentes, aunque las familias remarcan que la virtualidad improvisada no puede reemplazar las clases presenciales.
"Estuvimos más de dos semanas sin clases. Los docentes mandaban actividades, pero los chicos necesitan la explicación de los maestros. No es lo mismo", sostuvo.
La madre recordó que uno de los primeros episodios ocurrió cuando llevó a su hija al establecimiento y advirtió una situación anormal en el sector donde se encuentra el nicho de gas.
"Escuché un ruido muy raro, como la bocina de un tren. Me acerqué y había olor a gas. Después una docente nos informó que no iba a haber clases porque habían detectado ese problema", relató.
A partir de allí comenzaron distintas inspecciones. Según las familias, en algunos momentos se les informó que no existían pérdidas, mientras que en otros se reconoció la presencia de fallas en el sistema.
"Venía la empresa de mantenimiento, después venían otros técnicos y nos decían que estaba todo bien. Pero los chicos seguían descompuestos y seguía habiendo olor a gas", cuestionó.
La situación generó preocupación entre las familias, especialmente porque algunos estudiantes debieron ser retirados durante la jornada escolar debido a malestares físicos.
De acuerdo con el relato de Lofeudo, personal vinculado al mantenimiento habría sugerido que los niños se realizaran estudios médicos para descartar una intoxicación.
"Un trabajador de mantenimiento le dijo a una docente que recomendara a las familias hacerles análisis de sangre a los chicos para detectar si hay monóxido de carbono", señaló.
La madre cuestionó que, si efectivamente existía esa sospecha, no se hubiera activado algún protocolo sanitario.
"Si había riesgo, tendrían que haber intervenido las autoridades correspondientes. Nosotros dejamos a nuestros hijos en la escuela pensando que están seguros", sostuvo.
Las familias remarcan que la preocupación no alcanza solamente a los estudiantes. También consideran que los docentes quedaron expuestos a una situación compleja mientras intentaban sostener el dictado de clases.
"La docente no puede estar pendiente de si va a haber clases al día siguiente o si tiene que llamar a los padres para que retiren a los chicos porque hay una pérdida", afirmó.
De acuerdo con las familias, el principal problema se concentra en el aula de séptimo grado, donde se detectaron las fallas relacionadas con uno de los calefactores.
Las autoridades escolares habían informado que los estudiantes serían trasladados temporalmente a otro espacio, como la biblioteca o una sala alternativa, para evitar el sector comprometido.
Sin embargo, las familias consideran que la medida resultaba insuficiente. "Nos dijeron que ese calefactor estaba apagado y con la llave de gas cerrada, pero que el resto de los calefactores seguían funcionando. Si hay una pérdida de gas no puede quedar nada prendido", cuestionó la madre.
Para las familias, las explicaciones brindadas hasta ahora no alcanzan para garantizar que el edificio sea seguro.
El malestar también está vinculado a la incertidumbre respecto de las obras necesarias para resolver los problemas de infraestructura.
Según comentó Lofeudo, las familias fueron informadas que la Escuela 74 estaría incluida dentro de un plan de refacciones previsto para el verano de 2026.
La noticia generó indignación entre los padres, que consideran imposible esperar varios meses mientras continúan los inconvenientes.
"Nos dijeron que supuestamente la escuela está dentro de las que van a arreglar durante el verano de 2026. Nosotros no queremos esperar hasta entonces. Queremos una solución ahora", expresó.
En ese contexto, resolvieron avanzar con la toma del establecimiento hasta obtener respuestas concretas. "No va a haber clases hasta que se solucione el problema. Tomamos la escuela por la seguridad de nuestros hijos y también por la tranquilidad de toda la comunidad educativa", aseguró.