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El batacazo de Javier Milei se amplificó gracias al rol previo a las PASO del aparato profesional de la política. El sorprendente desempeño electoral del líder libertario en todo el país dejó en ridículos a los encuestadores, otra vez, pero no sólo a ellos, sino también a quienes se nutren de sus números para vender sesudos análisis a los candidatos o fuerzas más poderosas en lo económico, incapaces a esta altura de la profesionalización de la política de encarar nada sin la venia de un gurú.
Se dijo en esta sección el 7 de agosto: "Vamos a las PASO a ciegas, hartos de las pifias de las encuestas". Y se enfatizó de inmediato: "Nadie seriamente a esta altura puede creer que una encuesta va a adelantar resultados concretos sin errar".
El gobernador Omar Gutiérrez admitió este lunes que de 24 encuestas que vio en la previa de las PASO sólo una era parecida a los resultados que se dieron en la noche del domingo.
Después del resultado de las PASO ¿Milei ya ganó la Presidencia? Ni cerca, faltan las generales y el balotaje, en caso de ser necesario, pero el terremoto que provocó en los partidos tradicionales es evidente.
El libertario por poco no triplicó en votos al binomio del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el gobernador de Jujuy y presidente nacional de la UCR, Gerardo Morales.
Larreta hasta hace un año iba a ser presidente inexorablemente, anticipaban los sondeos circulantes en los medios por sus propios medios o agitados por los operadores políticos. Por haber lanzado su candidatura presidencial con mucha anticipación al resto y contar con los jugosos recursos de un Estado como el porteño, el jefe de Gobierno fue el que más recursos destinó a promover su postulación.
La anticipación de la segura llegada a la Casa Rosada que le daban los gurú al gobernante de la Ciudad de Buenos Aires quedó en contradicción con la realidad. La candidata macrista a la presidencia será Patricia Bullrich, quien se impuso a Larreta con un discurso más cercano al de Milei, aunque con antecedentes de gestión propia mucho más cuestionables que los inexistentes en el candidato libertario.
Bullrich planteó con claridad sus propósitos, mientras Larreta maquillaba sus ponencias en función del interlocutor que tenía en frente o del consultor que le soplaba al oído lo que supuestamente pretendía escuchar la gente de él.
El fracaso de Larreta es el mayor en la política desde el de Antonio Cafiero frente a Carlos Menem, en 1988.
Las PASO volvieron a dejar en claro que el potencial electoral del centro es tan pequeño que no da ni para intentar ir por ahí. Sergio Massa junto a Juan Grabois se quedaron con la suma del kirchnerismo, sin aportes centristas.
A Massa lo votaron los kirchneristas puros y duros, sobre todo habitantes del conurbano, adonde cimentó Axel Kicillof un desempeño que le alcanzó para convertirse no sólo en el candidato más votado para la Gobernación bonaerense sino en líder del espacio que sumó más sufragios en el territorio habitado por casi cuatro de cada diez votantes nacionales.
Más datos en contra de la efectividad del centro para dar la pelea electoral nacional: el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti no llegó al 5% y hasta perdió en su provincia frente al libertario. Massa fue vapuleado en la Docta. ¿Seguirá pagándole al gurú catalán Antoni Gutiérrez Rubí, quien lo asesora en materia electoral y de imagen en los últimos años? ¿Quién sabe?