El mapa de peligrosidad sísmica muestra diferencias dentro de la provincia. La cordillera y la cercanía con Chile son claves para entender el escenario.
Los terremotos registrados recientemente en Venezuela y Colombia volvieron a generar preguntas sobre el riesgo sísmico en Argentina. Para Neuquén, la situación tiene una particularidad por su ubicación sobre la cordillera de los Andes y la cercanía con Chile, donde grandes movimientos sísmicos han tenido repercusiones que también fueron percibidas en territorio argentino.
El mapa de peligrosidad sísmica muestra que el territorio neuquino no presenta un nivel uniforme. La mayor parte de la provincia aparece dentro de sectores de baja peligrosidad, mientras que hacia el oeste, en el área cordillerana, se observan zonas con niveles superiores.
La diferencia se hace más marcada a medida que se avanza hacia la cordillera. Allí, el mapa identifica una franja con mayor peligrosidad sísmica que se extiende de norte a sur por el sector occidental de Neuquén.
La provincia, de esta manera, no se encuentra entre las áreas argentinas de mayor peligrosidad sísmica, como el sur de San Juan y el norte de Mendoza, que están identificadas como zona 4 por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).
La ubicación geográfica de Neuquén adquiere especial relevancia al analizar la actividad sísmica de la región. La provincia limita al oeste con Chile y comparte con ese país el sistema de la cordillera de los Andes.
De acuerdo con los especialistas citados en el informe, los terremotos de Chile son los que pueden tener una relación con movimientos registrados en el oeste argentino, debido a la proximidad y a que forman parte del mismo sistema tectónico.
Esto permite diferenciar los recientes terremotos de Venezuela y Colombia de los movimientos registrados en Chile. Los sismos de esos dos países no aumentan el riesgo sísmico en Argentina, ya que responden a contextos tectónicos diferentes.
La actividad sísmica al otro lado de la cordillera no es ajena a los habitantes de Neuquén. En determinadas ocasiones, movimientos registrados en Chile pueden ser percibidos en territorio neuquino.
Los especialistas señalaron que existen antecedentes de correlación entre grandes movimientos registrados en la Patagonia chilena y réplicas o movimientos en distintos sectores del oeste argentino.
Por eso, la cercanía con Chile constituye un elemento importante a la hora de analizar la actividad sísmica en Neuquén, aunque eso no significa que cada terremoto ocurrido en el país vecino vaya necesariamente a generar un sismo en la provincia.
La explicación del riesgo sísmico en el oeste argentino está relacionada con la dinámica de las placas tectónicas. La Placa de Nazca se introduce por debajo de la Placa Sudamericana, en un proceso conocido como subducción.
Ese fenómeno genera acumulación de energía en la corteza terrestre. Cuando esa energía se libera repentinamente a través de una falla, se produce un terremoto.
Según explicó el sismólogo Gustavo Ortiz a Infobae, en toda la cordillera de los Andes existen registros de grandes eventos sísmicos. En el caso de San Juan, por ejemplo, se han registrado movimientos cercanos a los 6 grados de magnitud.
El INPRES señala además que el 80% de los eventos sísmicos del país ocurre a más de 100 kilómetros de profundidad, mientras que el 20% restante se origina a menos de 40 kilómetros. Estos últimos son los que históricamente provocaron los mayores daños.
El mapa nacional muestra que las áreas de mayor peligrosidad se concentran principalmente en el oeste argentino. El sector de mayor peligrosidad, zona 4, comprende el sur de San Juan y el norte de Mendoza.
También aparecen otras áreas relevantes en el centro de Mendoza, el norte y este de San Juan, el oeste de La Rioja y parte del noroeste de San Luis.
Neuquén se encuentra por fuera de ese núcleo de máxima peligrosidad. Sin embargo, la franja cordillerana provincial presenta un nivel superior al del resto del territorio, de acuerdo al mapa utilizado como referencia.
La ciencia no puede anticipar cuándo ocurrirá un sismo relevante ni establecer con precisión el lugar exacto de un futuro terremoto.
Los mapas de peligrosidad permiten identificar las regiones con mayor probabilidad de registrar movimientos intensos y sirven para establecer criterios de construcción y prevención, pero no permiten fijar una fecha para un terremoto.
Los antecedentes históricos muestran la importancia de mantener el monitoreo. En Argentina, los terremotos de Mendoza de 1861 y San Juan de 1944 marcaron los episodios sísmicos más graves del país. En 1977, además, San Juan registró un inusual "doblete sísmico": dos terremotos principales separados por apenas treinta segundos.