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Un neuquino en la TV Pública: Burlete, el perro que conmueve al país con su historia de amor

Acompañado por Andrea Ferracioli, su mamá humana, compartieron la experiencia de acompañamiento a pequeños pacientes del Castro Rendón.

Recostado en un sillón, con su hocico fino y un atuendo coqueto, Burlete, junto a su mamá humana, Andrea Ferracioli, se colaron en cientos de miles de hogares del país. Fue el martes, a través del programa Nuevas Tardes que se transmite por la TV Pública. Y aunque siempre genera cierto orgullo cuando una historia cercana se expande, la de Burlete conmueve aún más por su ejemplo de resiliencia, amor y porque visibiliza el valor de las oportunidades.

Hace varios meses que Burlete es el corazón del programa de Atención Humanizada y Asistencia Emocional con Animales que se desarrolla hace tres años en el hospital provincial Castro Rendón, el nosocomio de mayor complejidad de la Patagonia. Su presencia se cuela cada miércoles en los pasillos, en salas de espera, en el hospital de día y en otras áreas, donde acompaña a niñas, niños y adolescentes.

Bajo protocolos diseñados por equipos interdisciplinarios, Burlete participa en actividades que muchas veces consisten en juegos, lectura de cuentos o simplemente la posibilidad de la caricia, del contacto piel con piel. Son momentos breves, pero su alcance cobra otra dimensión: significan ternura en momentos de dolor o tensión, cariño genuino cuando más se lo necesita.

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El valor de las oportunidades

Burlete es un galgo joven, muy estable, entrenado para brindar esa compañía. Pero es su propia historia la que enciende la esperanza. Fue encontrado por el abogado Lucas Padín en la calle, caminando por el barrio Terrazas del Neuquén. Estaba abandonado y enfermo. En ese entonces tenía un cáncer avanzado, derivado de una enfermedad de transmisión sexual que adquirió por no estar castrado y sin cuidados responsables.

Fue asistido por el área de Bienestar Animal de la municipalidad de Neuquén y luego adoptado por la entonces subsecretaria de Ciudad Saludable, Andrea Ferracioli. Además de la quimioterapia, el tratamiento requirió medicación durante largo tiempo, pero sobre todo presencia, cuidado y afecto. Muchas manos, recursos y corazones fueron necesarios para que pudiera salir adelante.

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Burlete no solo lo logró, sino que además mostró condiciones para convertirse en un perro coterapeuta. Cada sábado se preparó —y aún lo hace— con el entrenador profesional Lucas Grego.

Acompañado por su madre humana y guía, Andrea Ferracioli —quien además de abogada es psicóloga social y está concluyendo una maestría en terapia asistida—, Burlete se volvió central para el desarrollo del programa de Atención Humanizada y Asistencia Emocional que se creó y se ejecuta en el Hospital Castro Rendón.

Red de amor

“El sábado se comunicó conmigo el productor de Nuevas Tardes porque habían visto la historia de Burlete en Instagram y querían hacer una nota. Y el mismo martes por la mañana me contactaron del noticiero de Canal 13, donde va a salir el viernes cerca de las 14”, explicó Ferracioli.

Con su agenda mediática, Burlete permite mostrar el trabajo humano que hay detrás de los momentos que genera con las y los pacientes. La decisión del equipo directivo del hospital público de desarrollar este tipo de programas —una experiencia única en la Patagonia—; el trabajo coordinado y comprometido de la licenciada Mónica Pérez, del Departamento de Comunicación Institucional, y de la Dra. Paola Titanti, jefa del Departamento de Calidad, quien garantiza que esta sea una práctica segura dada la complejidad del contexto; y también el de todas las áreas y trabajadores de la salud que intervienen en su desarrollo.

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Al igual que el de su contraparte, que en sus inicios implicó a la subsecretaría de Ciudad Saludable de la Municipalidad de Neuquén y que hoy lleva adelante la Asociación de Profesionales y Activistas en Derecho a los Animales y Animalia: personas valiosas que, de manera voluntaria, permiten tejer estos y otros puentes con los animales y ayudarnos a comprender mejor sus formas de dar amor.

Nada hubiese sido posible sin los perros. Cuando el Castro Rendón comenzó esta experiencia, fue fundamental la participación de Naomi, de Andy y luego de Katrina, antecesores de Burlete: todos perros rescatados del maltrato animal. Posiblemente muchos otros vendrán a multiplicar esta experiencia y a mostrar los alcances de la ternura, y el valor del trabajo en red cuando el objetivo es grande: hacer florecer la fe y las sonrisas que se necesitan para sanar.

Con sus cuatro patas largas y delgada, y una mirada que ilumina, Burlete le muestra a Argentina la fuerza de la resiliencia, el trabajo, el profesionalismo, la solidaridad: las mejores formas de ser Neuquén.

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