ver más

Una neuquina que se inspiró en una tragedia petrolera: con Esteban Lamothe, llevará la vida de los trabajadores de Vaca Muerta al cine

La película se rodará en Centenario, Rincón y otras localidades. Busca mostrar las complejidades del trabajo desde la mirada de quienes lo viven todos los días.

Desde que tiene memoria, Rocío Barrero (@rociobarrero16) escuchó una y otra vez la misma historia en la mesa familiar. Eran principios de los 90. Su papá trabajaba como transportista para Halliburton y conducía un camión que había llegado desde Brasil cargado con trotyl, un explosivo de gran potencia. Por distintas circunstancias, parte de esa carga había quedado inutilizable y los trabajadores recibieron la orden de destruirla.

Llevaron los explosivos hasta el Cañadón de las Cabras, sobre la Ruta 7. Los panes de trotyl estaban húmedos y, en apariencia, no representaban peligro. Pero alcanzó con que uno no lo estuviera, para que al apoyarlo en el suelo todo explotara. El estruendo fue devastador. Una sucesión de malas decisiones, la precariedad de la época y la falta de medidas de seguridad terminaron con un trabajador muerto y varios heridos con quemaduras gravísimas.

Omar Barrero, el papá de Rocío, sobrevivió, pero permaneció tres meses internado con quemaduras severas. Cargó esas cicatrices y secuelas psicológicas durante el resto de su vida. Uno de sus compañeros terminó suicidándose años después y otro se convirtió en un amigo inseparable de la familia. Aquel episodio, conocido como Los quemados de Neuquén, expuso la fragilidad de las condiciones de seguridad en la industria petrolera de aquellos años.

Para los Barrero, sin embargo, nunca fue solamente un accidente. Marcó un antes y un después en la familia. Más de tres décadas después, Rocío sintió la necesidad de volver sobre esa historia de la forma que mejor conoce: haciendo cine.

El trabajo petrolero llega al cine

Rocío es cineasta, docente e investigadora. Estudió en el IUPA. Después de unos cuantos años de foguearse en el oficio en el Valle, se fue a trabajaba como profesora en Chos Malal y desde allá pudo mirar con cierta distancia la propia historia y convertirla en la base de un relato de ficción. Así nació Sangre Negra: una película sobre las familias petroleras, sobre los bordes filosos de un trabajo que pocos conocen en profundidad, pero ante todo, sobre las ausencias, la soledad y las tensiones que atraviesan a quienes viven alrededor de los yacimientos.

“Soy neuquina, vivo en Centenario y veo el petróleo y toda su industria muy de cerca. Crecí con la historia de mi papá y viendo cómo el trabajo petrolero modifica la vida cotidiana de las familias. De ahí surge la idea de Sangre Negra: mostrar ese universo, las dificultades que representa, los esfuerzos de los trabajadores y de quienes los esperan en sus casas”, explica Barrero.

Por la historia de su padre, que fue trasladado en un avión sanitario gestionado por Guillermo Pereyra tras el accidente, y porque la película estará contada desde la perspectiva de los trabajadores, la directora decidió compartir el proyecto con el Sindicato Petrolero.

La reunión con el secretario general, Marcelo Rucci, terminó extendiéndose durante varias horas. Hablaron sobre las condiciones laborales de otras décadas, los cambios que experimentó la industria, las conquistas en materia de seguridad y también sobre el costo personal que implica pasar semanas lejos de la familia.

“Era importante escuchar esa mirada para construir una historia honesta. Nosotros contamos una ficción, pero donde el universo petrolero está presente y queremos hacerlo con respeto y desde la experiencia de quienes lo conocen”, sostiene la directora.

Un proyecto de cine que sigue creciendo

Apenas nació la idea, Rocío necesitó un equipo de trabajo. Convocó a Laura Rojas Larrea para la producción y a Ezequiel Epifanio para abordar el guión con otra mirada. Desde entonces, la idea de Sangre Negra fue consolidándose a través de distintos espacios de desarrollo y obtuvo reconocimientos como el Concurso Raymundo Gleyzer y Punto Género, además de participar en otros programas de formación y festivales.

Aunque todavía resta completar una parte importante del financiamiento, el equipo es optimista. Si los próximos concursos acompañan y logran reunir los fondos necesarios, el objetivo es comenzar el rodaje hacia fines de 2027, con locaciones en Centenario, Rincón de los Sauces y otros puntos de la provincia.

Esta semana, el proyecto sumó una parte clave: el actor Esteban Lamothe confirmó que protagonizará la película. La noticia representa un respaldo importante para una producción independiente que desde hace años imagina esa historia en la pantalla grande, los rostros que la construyan y que ahora empieza a reunir las piezas para hacerla realidad.

La trama de la película

La película sigue a tres personajes atravesados por el universo petrolero. En el centro está un trabajador de unos cuarenta años que dedicó su vida al campo y, sin darse cuenta, dejó en un segundo plano la crianza de su hija adolescente.

El protagonista está tan metido en el trabajo que termina siendo padre de sus compañeros antes que de su propia hija. De golpe, ella se va a vivir con él y tiene que aprender a ocupar un lugar que nunca había podido construir, mientras sigue trabajando en un ambiente hostil”, resume Barrero.

La historia también pone el foco en un viejo referente petrolero, marcado por sus propios conflictos, y en un joven que recién llega a Vaca Muerta y a la industria desde Salta, con la fascinación intacta. Tres generaciones que permiten mostrar el trabajo en los yacimientos, las transformaciones de una actividad que moldea gran parte de la identidad neuquina.

Desde el corazón del petróleo, Sangre Negra buscará poner luz sobre los vínculos, las ausencias y el precio que muchas familias pagan por un trabajo que hoy sostiene en gran parte la economía del país. La explosión que marcó para siempre la vida de Omar Barrero y su familia, es el punto de partida de una ficción sobre los engranajes laborales y humanos detrás del mameluco.

Te puede interesar