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Los testimonios del juicio contra Nahir Galarza continùan complicando a la joven acusada de asesinar a su novio Fernando Pastorizzo.
El policía entrerriano Lázaro Javier Azcué, perito técnico en balística, fue convocado por los fiscales del caso, Lisandro Beherán y Sergio Rondoni Caffa, para ratificar el informe que había realizado meses atrás tras recibir la pistola Browning 9 mm, propiedad del padre policía de la imputada.
Según publicó Infobae, Nahir no estaba ayer en la sala: sus defensores decidieron que no asista más al proceso luego de que ayer se quebrara en llanto y amenazara con suicidarse si exhibían en la pantalla del tribunal un video de ella y Pastorizzo teniendo sexo.
El testimonio fue un golpe al relato de la defensa de Nahir que buca eliminar los agravantes por vínculo y uso de arma de fuego de la acusación de homicidio doloso que la llevaría a morir en una celda bajo cadena perpetua.
En la ampliación de su declaración indagatoria Galarza aeguró que los tiros que mataron a Pastorizzo se le habrían escapado, disparos accidentales, involuntarios.
Pastorizzo murió junto a su moto en una calle de tierra con dos disparos que le atravesaron el cuerpo. El primero, según un estudio planimétrico presentado en el juicio, entró por su espalda y salió de su cuerpo sin tocar hueso para terminar su trayectoria impactando en la pared de una casa a 50 metros. Esta bala, según determinó el forense Marcelo Benetti, encargado de practicar la autopsia al cuerpo de Pastorizzo, fue la que le causó la muerte.
"Hay 50-50 de chances de que el primer disparo haya sido accidental", dijo Azcué al tribunal, como hipotéticamente. La segunda bala es algo mucho más complicado de explicar, al menos para Galarza: entró de frente, con Pastorizzo en el suelo. El plomo fue encontrado del otro lado de su espalda, enterrado en el suelo a cinco centímetros de profundidad.
Sobre este disparo, y sobre la posibilidad de un segundo tiro accidental o involuntario, Azcué dijo: "El tirador se acercó no más de 50 centímetros de la víctima para el disparo, necesariamente se agachó. Si uno no está preparado para disparar, el arma se le escapa de la mano. Un disparo de esta pistola genera 50 kilos de fuerza, el tirador soporta apenas 20 kilos, se prepara mentalmente para disparar otra vez si es que lo hace. El estruendo de un primer disparo es shockeante. La posibilidad de que un segundo disparo sea accidental disminuye drásticamente".
Por otro lado, el forense Marcelo María Benetti, responsable de practicar la autopsia al cuerpo de Pastorizzo, reveló que Fernando murió en “menos de tres minutos”, con un impacto recibido de “atrás” a unos “treinta centímetros” de distancia.
Benetti detectó dos impactos de bala en el cuerpo, ambos en el tórax, uno que ingresó de frente, el otro por la espalda, ambos con orificios de salida. De acuerdo a su relato, la bala que ingresó por la espalda fue la que le causó la muerte de forma inmediata, un paro cardiorespiratorio combinado con un shock hipovolémico. La bala, de naturaleza "transfixiante" no tocó hueso en su trayectoria: cruzó piel, dijo el forense, tejido muscular, le destruyó el bronquio derecho, comprometiendo así un órgano vital.
Que Pastorizzo estuviese consciente tras el primer disparo fue una posibilidad preguntada tanto por querella como por defensa. Benetti estimó una ventana de hasta cinco minutos.
Benetti no solo habló de heridas de bala: habló también de una serie de moretones que encontró en los miembros superiores de Pastorizzo, "lesiones de cerca de diez días de antigüedad causadas por un objeto romo."
Fernando había hablado con sus amigos de una supuesta golpiza que le propinaron Galarza y sus amigas. Curiosamente, el forense revisó a Nahir casi dos semanas después del hecho y le encontró una lesión en el muslo derecho, una raspadura pero "no un golpe."
Mañana, las audiencias volverán al tribunal de Gualeguaychú con otro punto clave en la causa: las pericias psiquiátricas a la acusada.
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