Adiós a la sucursal: la nueva batalla digital que replantea el manejo de tu dinero

El volumen de transacciones se dispara hacia las pantallas de los teléfonos mientras las entidades tradicionales y las fintech compiten por liderar la economía cotidiana.

adios a la sucursal: la nueva batalla digital que replantea el manejo de tu dinero

La transformación de las aplicaciones financieras convirtió al celular en una sucursal de bolsillo desde donde millones de usuarios transfieren dinero, pagan, invierten, administran tarjetas y contratan productos sin pasar por una ventanilla.

El cambio ganó escala en el Banco Nación con la migración hacia la nueva aplicación BNA+, que busca concentrar en una sola aplicación operaciones que antes estaban repartidas entre distintos canales digitales y presenciales. Más de 4 millones de clientes ya pasaron al nuevo sistema, según cifras de la entidad, y durante septiembre la aplicación superó los 11 millones de transacciones. En los últimos seis meses, además, procesó 36,4 millones de operaciones por más de $ 9,3 billones, un volumen que muestra hasta qué punto el vínculo cotidiano con el banco se desplazó hacia el teléfono.

A diferencia de la anterior aplicación de homebanking del Banco Nación, la nueva BNA+ ofrece las las funciones bancarias clásicas (préstamos, inversiones, compra y venta de dólares, plazos fijos, administrar tarjetas, FCI, tarjetas, cheques, DEBIN) junto con las funciones de billetera (QR mediante MODO, recargas, transporte, envío de dinero).

Así, con la aplicación se puede, por ejemplo, bloquear temporalmente una tarjeta, pedir una adicional, pagar el resumen en pesos o dólares, solicitar préstamos, y gestionar cheques; pero también sacar el celular en un comercio y pagar escaneando un QR con MODO. Por otra parte, los clientes precalificados que cobran su sueldo en la entidad pueden aceptar desde la app préstamos preaprobados con una revalidación biométrica de identidad.

Un fenómeno instalado

El fenómeno excede ampliamente al Banco Nación y refleja una modificación estructural del sistema de pagos, donde bancos tradicionales y fintech compiten por convertirse en la aplicación financiera principal de cada usuario. En agosto se hicieron 779 millones de transferencias inmediatas en pesos por $ 96 billones, de las cuales 77% tuvo como origen o destino una cuenta identificada mediante CVU, dato que muestra el peso alcanzado por las billeteras y cuentas de pago dentro de una infraestructura originalmente dominada por cuentas bancarias.

A eso se sumaron 44,5 millones de transferencias inmediatas bajo modalidad “pull” (traer dinero desde otra cuenta nuestra sin tener que entrar en ella) por $ 4,7 billones, con una expansión interanual del 12,3% en cantidades.

Las aplicaciones también modificaron la experiencia de pagar en un comercio, ya que el QR transformó al teléfono en una herramienta capaz de utilizar dinero depositado tanto en bancos como en proveedores no bancarios. Durante agosto se concretaron 118,3 millones de pagos con transferencia por $ 3 billones, un salto interanual del 66% en cantidad y del 60,4% en términos reales para el dinero movilizado. El QR originó el 99% de esas operaciones, con 117,2 millones de pagos por $ 2,9 billones, mientras las cuentas de pago con CVU explicaron el 47,3%.

El Banco Central contabilizó al cierre de septiembre 92 billeteras digitales interoperables y 67 aceptadores de pagos con transferencia, frente a las 78 billeteras y 51 aceptadores registrados apenas un año antes. La interoperabilidad permite que una persona utilice una aplicación habilitada para escanear códigos de distintas redes, lo que redujo la necesidad de mantener una billetera diferente para cada comercio o proveedor. Esa competencia empujó a las aplicaciones mucho más allá de la transferencia básica y convirtió la pantalla inicial del teléfono en una vidriera para créditos, inversiones, seguros, promociones y compraventa de dólares.

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