El sospechoso, de 19 años, cumplía arresto domiciliario por otra causa cuando quedó involucrado en el asesinato de Diego Fernando Ponce.
La investigación por el crimen del comisario Diego Fernando Ponce en La Matanza reveló un dato que llamó la atención de los investigadores. El único detenido por el caso, un joven de 19 años que cumplía arresto domiciliario con tobillera electrónica por un robo anterior.
Tras ser detenido, el sospechoso intentó justificar la situación con una insólita explicación. El sospechoso fue identificado luego de ingresar a un hospital con una herida de bala en una pierna, una pista clave para avanzar en la causa.
Según confirmó el fiscal Adrián Arribas, el acusado llegó junto a su hermana al hospital Pairossiene con un balazo en la pierna y dio una excusa que nadie creyó: dijo que había sufrido un robo en la puerta de su casa.
El sospechoso tiene 19 años y debía cumplir con el arresto domiciliario que le brindó la Justicia bonaerense, mientras esperaba el juicio por un robo anterior.
El delincuente tenía puesta la tobillera electrónica, un dispositivo de monitoreo que debe controlar que el acusado no se escape de su casa, pero aun así logró salir sin que nadie lo advirtiera.
El joven permanece en el hospital, donde lo operaron para sacarle la bala que había quedado alojada en la pierna, y los médicos informaron que se trataba del mismo calibre que usó el policía para defenderse del robo.
También se determinó que llevaba puesta la misma ropa que habría usado en el asalto, donde también participaron otros tres delincuentes que ya habrían sido identificados. Las cámaras de seguridad fueron clave en la investigación.
El supuesto delincuente quedó bajo custodia policial hasta recibir el alta médica y luego será trasladado a una cárcel por haber incumplido con el beneficio. Primero, deberá ser indagado por el fiscal y podría ser imputado por el homicidio. Se esperan más medidas de prueba para determinar si participó o no en el robo que terminó con el crimen de Ponce.
El violento episodio ocurrió a las 20.32 del lunes, en la calle Apipe entre Obligado y Zufriátegui, en el barrio Villa Dorrego. El hombre había ido a buscar a su hija a sus clases de inglés cuando cuatro delincuentes a bordo de dos motos intentaron robarle su camioneta, una Ford EcoSport.
El agente quiso defenderse del ataque, se identificó como policía y comenzó a disparar contra los delincuentes, desatando un tiroteo que puso a los ladrones en fuga. Sin embargo, durante el enfrentamiento recibió al menos cuatro disparos en el abdomen y en la espalda.
Vecinos alertaron del hecho y salieron a asistirlo. Lo encontraron herido, tirado al costado de su camioneta. Llamaron a la ambulancia, pero inmediatamente después decidieron trasladarlo en su propia camioneta hasta una Unidad de Pronta Atención (UPA) del kilómetro 29.
Ponce ingresó al centro de salud sin signos vitales. Los profesionales intentaron reanimarlo sin éxito y finalmente confirmaron la muerte.