Hasta ahora, venía con el lastre de no poder refinanciar sus vencimientos. En junio las calificadoras volverán a aplicarle una nueva nota a los bonos.
Argentina tiene números económicos que pueden ser la envidia de cualquier país de la región. Tiene dos años de superávit fiscal continuo y una relación entre su deuda pública y el PBI de las más bajas a nivel mundial. Entonces, ¿por qué el riesgo país de la Argentina sigue entre los más altos?
Por caso, Brasil y México tienen un riesgo de casi 200 puntos, y Ecuador volvió a emitir bonos en 400. Si el gobierno de Javier Milei ha hecho los deberes, por qué recién a dos años de gestión parece encaminarse hacia esos valores.
Y es que tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como los principales inversores a nivel global les exigían al ministro de Economía, Luis Caputo, y al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, que compraran dólares para engrosar las reservas internacionales.
Las reservas de los bancos centrales son las que dan sustento a la moneda en circulación dentro del país y eso se refleja en la cotidianeidad de los argentinos. Aunque expresado en “reservas brutas”, el BCRA informe que hay algo más de u$s45.000 millones, la realidad es que se trata de dólares prestados. Si se devolvieran todos ahora, faltarían unos u$s19.000 millones.
El FMI y los mercados están más preocupados por ello que si el gobierno de Javier Milei dejara de tener superavit fiscal en pesos. Y eso se debe a que, como las reservas del BCRA están integradas por dólares prestados, un shock financiero global que pudiera cerrar el crédito generaría problemas a la economía interna y el país entraría en riesgo de default.
Ahora bien, si el Banco Central tuviera reservas integradas por dólares propios genuinos, comprados en el mercado, entonces una crisis financiera no la afectaría mucho y el riesgo de incumplimiento decae.
Eso es lo que está pasando desde el 1ro de enero de 2026, cuando Santiago Bausili empezó a comprar reservas de manera sistemática, a razón de u$s60 billones. Si sigue a este ritmo, se estima que para fines de agosto y principio de septiembre habría juntado unos u$s10.000 millones, de acuerdo con cálculos de la consultora F2 Finanzas.
En los primeros 24 meses, la gestión económica estuvo enfocada en bajar la inflación y estabilizar la economía, mediante una muy fuerte corrección del gasto público. Al generar superávit fiscal, el BCRA no tendría necesidad de emitir pesos para financiar el gasto y eso haría que bajen los precios. Gran parte de ello se cumplió. Porque el IPC cayó de niveles de 200% al año a 30%.
En 2024, el gobierno acumuló reservas hasta unos u$s10.000 millones en el primer semestre, gracias a que mantuvo el cepo. El BCRA era el único comprador prácticamente. Pero luego de ello, gastó las reservas en una política destinada a atras al tipo de cambio, con la cual consiguió bajar la inflación.
Luego de ello, consiguió otros u$s20.000 millones del blanqueo y en febrero del 2025 llegó el acuerdo con el FMI por u$s20.000 millones. Para rematar, en septiembre del 2025 llegó un rescate del Tesoro de Estados Unidos por u$s20.000 millones.
Toda esa secuencia de acuerdos, rescates y blanqueos le permitió al BCRA seguir haciendo política sin comprar reservas. Pero el costo fue altísimo. Al final, Luis Caputo tuvo que dar por fracasada su política de tratar de convencer a los mercados de que la Argentina era sujeto de crédito a pesar de no poder juntar dólares, mostrando solo sus logros en el campo de las finanzas del Estado.
No lo logró: no pudo convencer a los inversores de que apostaran por el país porque “esta vez va a ser distinto”. Que pusieran sus dólares en los bonos argentinos mientras estos estuvieran a un 30% de su valor, porque estos iban a pegar un salto. No fue así: hasta que el BCRA no dio señales concretas de hacer lo que marcan los manuales de economía, el riesgo no bajó.
El riesgo país expresa el diferencial de intereses que tiene que pagar un país para endeudarse en comparación con un bono del Tesoro de Estados Unidos de similares características. Se usan los bonos de 10 años.
De acuerdo con las calificadoras de riesgo como Moody’s o MSCI Argentina está fuera de todo. Es un país “de frontera”, o como se conoce en términos de mercado, “stand alone”. En junio próximo debe haber una nueva revisión y es posible que los bonos de Argentina salgan del fondo de la tabla.
En julio hay que pagar un nuevo vencimiento de u$s4.800 millones. Si el riesgo baja a niveles de 400 puntos, el Ministerio de Economía va a salir a colocar bonos nuevamente en mercados voluntarios a nivel global. En ese caso, gran parte del “modelo Milei” de la economía va a quedar resuelto. Y es que, si bien los vencimientos en dólares de la Argentina no son muy altos, en relación a su economía, no poder refinanciarlos hasta acá fue como un lastre.
Al caer el riesgo, bajará la tasa de interés en la que se endeuda el país y las provincias, y eso repercutirá inmediatamente en la tasa de interés en la que se endeudan las empresas, lo que abaratará el costo de inversión, y estimulará a la recuperación económica.
Iván Cachanosky, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que “la baja del riesgo país es muy positiva al quebrar los 500 puntos, empieza a ser una señal muy, muy buena, ya que la última vez que estuvo en estos niveles fue en 2018”.
“Dado el contexto internacional, para que Argentina pueda volver a los mercados internacionales y endeudarse a una tasa razonable, el riesgo país debería caer a los 400 puntos. Obviamente, si cae más, mejor; pero con 400 puntos ya podría volver a los mercados internacionales a una tasa razonable. Y no está tan lejos: hoy estamos en 493”, explicó.
Cachanosky dijo que “la baja que estamos viendo responde a varios drivers, pero diría que está principalmente explicada por dos factores: primero, Argentina mantiene el equilibrio fiscal; y segundo, ahora empezó a comprar reservas de manera sostenida”.
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