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Economía 2027: Luis Caputo es menos optimista, pero igual sus cálculos siguen por delante la realidad

El proyecto de Presupuesto 2027 prevé un crecimiento del 4% para el año próximo. Analistas sostienen que no habría razones para que crezca de ese modo.

Las proyecciones macroeconómicas presentadas en el proyecto de Presupuesto 2027 abrieron un intenso debate entre los analistas privados, quienes advierten serias dificultades para alcanzar las metas oficiales de crecimiento, inflación y recaudación.

Un informe técnico de la consultora Analytica advierte que el cálculo gubernamental adolece de un "excesivo optimismo" en sus variables clave. Entre las principales inconsistencias detectadas se destacan los siguientes factores que amenazan el cumplimiento del plan económico para 2027:

Inversión privada sin motores

De acuerdo con el reporte privado, el Gobierno proyecta una expansión del PIB del 4% sostenida en un salto del 9,2% en la inversión real. Sin embargo, la industria opera con una capacidad ociosa superior al 40%, el consumo interno continúa debilitado y los deudores con mora crediticia alcanzaron el 28,2%. Sin demanda solvente, el capital privado no encuentra incentivos para volcarse a la producción.

El informe indica que la cercanía de los comicios de 2027 "suele retrasar decisiones de inversión de largo plazo e incentivar la dolarización de portafolios". Las previsibles tensiones cambiarias y el riesgo de descalce de monedas frenan el endeudamiento de las empresas, afectando la tracción del crédito productivo.

Parálisis de la obra pública

El informe indica que "el presupuesto contempla un sesgo contractivo en la infraestructura estatal". La inversión real directa de la Administración Nacional caería un 1,3% real en 2027, mientras que las transferencias de capital se desploman un 51,8% real.

Sin impulso estatal, sectores estratégicos y grandes generadores de empleo como la construcción continuarán en estancamiento.

Desinflación a paso lento

De acuerdo con Analytica, la pauta oficial prevé una inflación del 18% anual para 2027. El cumplimiento del objetivo se ve amenazado por el arrastre de la suba en alimentos, eventuales ruidos electorales sobre el tipo de cambio y la quita de subsidios a la energía (-16,7% real), que presionará sobre los precios regulados y la tarifa de los servicios públicos.

En ese marco, el Presupuesto prevé un superávit primario del 1,3% del PBI apoyado en un aumento real de los ingresos tributarios del 5,8%. No obstante, la caída del empleo formal registrado (-246.312 puestos privados desde fines de 2023) y la expansión de la informalidad laboral (45% de los ocupados) erosionan los aportes a la seguridad social y reducen el margen para sostener el equilibrio fiscal.

El salto comercial

De acuerdo con la consultora, el Gobierno proyecta un saldo comercial positivo cercano a U$S 15.560 millones para 2027. La previsión asume un aumento del 8,5% en las exportaciones y de apenas 8,2% en importaciones, pasando por alto la dependencia de insumos importados ante una eventual reactivación de la industria y el riesgo de un deterioro en los precios internacionales de las materias primas.

La opinión de los economistas

Diego Piccardo, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, señaló que “las proyecciones de inflación y tipo de cambio resultan razonables, aunque observamos un mayor optimismo en la estimación de crecimiento”.

“En materia de inflación, alcanzar el 18% anual implica una suba mensual promedio de aproximadamente el 1,4%. No parece un escenario descabellado: en agosto, la inflación fue del 1,7% y es posible que antes de fin de año se registren valores inferiores”, agregó Piccardo. Añadió que la proyección de Libertad y Progreso está en el 21% anual, mientras que con relación al tipo de cambio manejan un cálculo similar al del gobierno.

“Son hipótesis optimistas, pero no irrealistas”, dijo por si lado el economista Nadin Argañaraz, aunque marcó algunas diferencias. “El crecimiento proyectado es de 4%, cuando el consenso del REM está en 3%, con lo cual hay una expectativa optimista”, siguió. Respecto de la inflación, Argañaraz sostuvo que el gobierno plantea una inflación de 18% que equivale a un 1,4% mensual, mientras que en sus cálculos estaría entre 20 y 22%.

Por su parte, Gabriel Caamaño centró su atención en el nivel de actividad. “Aceleración de la actividad con inflación anual bajando 10 puntos y tipo de cambio real relativamente estable en pleno año electoral. Luce bastante optimista el balance de esas tres variables”, señaló en su cuenta de X.

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