Según la reconstrucción inicial, el tirador llegó hasta el lugar en una Toyota SW4. Los investigadores detectaron una deuda millonaria.
La investigación por el asesinato de un comerciante chino derivó en la detención de un exgendarme retirado. Los investigadores sospechan que el ataque podría responder a un crimen por encargo vinculado con una disputa comercial.
La víctima fue identificada como Chen Jian, quien recibió un disparo en las inmediaciones de un supermercado familiar de Carapachay. El atacante escapó sin robarle dinero ni otras pertenencias, una circunstancia que orientó la causa hacia una ejecución planificada.
El expediente quedó a cargo del fiscal Gastón Larramendi, titular de la UFI Vicente López Oeste. La Policía Bonaerense siguió el recorrido de distintos vehículos y detuvo a dos personas en la zona oeste del conurbano.
La principal hipótesis incluye una posible conexión con la mafia china, aunque todavía resta determinar quién ordenó el homicidio. La Justicia también busca establecer el motivo de las amenazas que la víctima recibió antes del ataque.
El crimen ocurrió el viernes por la noche sobre la calle Cajaraville. Según la reconstrucción inicial, el tirador llegó hasta el lugar en una Toyota SW4, se acercó a Chen Jian y le disparó en la cabeza.
La secuencia duró pocos segundos. Luego del ataque, el agresor abandonó la zona y cambió de vehículo durante la fuga. Las imágenes reunidas por la Comisaría 6° de Carapachay permitieron seguir el recorrido hasta un Peugeot 208 que se dirigió hacia San Martín.
El análisis continuó a través de diferentes registros urbanos. Ese seguimiento llevó a los agentes hasta la localidad de Libertad, en el partido de Merlo, donde ubicaron los domicilios relacionados con los sospechosos.
El principal detenido es Luis Ayala, de 58 años, quien integró la Gendarmería Nacional antes de pasar a retiro. Los investigadores lo señalan como el presunto autor material, aunque su responsabilidad deberá resolverse durante el proceso judicial.
También fue detenida Adriana Cecilia Amado, de 48 años. La mujer, pareja del acusado, habría conducido uno de los automóviles utilizados durante la fuga. Ambos quedaron a disposición del fiscal Larramendi.
Las cámaras registraron a Ayala y Amado dentro del supermercado horas antes del asesinato. Según la pesquisa, ambos realizaron compras y observaron los movimientos del comercio antes de retirarse. El pago resultó determinante para identificarlos. La operación se realizó mediante una billetera virtual, cuyos datos permitieron vincular a los compradores con los domicilios y vehículos detectados durante el rastreo.
La declaración atribuida a Amado incorporó otro elemento al expediente. De acuerdo con fuentes judiciales, la mujer sostuvo que Ayala habría recibido un pago de US$5.000 para matar al comerciante.
La Justicia analiza esa versión y busca identificar el origen del dinero. Los investigadores también detectaron que el acusado registraba una deuda millonaria superior a $17 millones en el sistema financiero, según los datos informados al Banco Central.
Durante el allanamiento realizado en su vivienda, los policías secuestraron tres pistolas, prendas utilizadas durante su paso por Gendarmería y varios teléfonos celulares. Las armas serán sometidas a peritajes para determinar si alguna coincide con la utilizada en el homicidio.
La detención de los dos sospechosos no cerró el caso. El fiscal debe establecer si Ayala actuó contratado por una red criminal, por una persona vinculada con la víctima o por alguien relacionado con sus actividades comerciales.
Chen Jian administraba una regalería en la Ciudad de Buenos Aires y recibió mensajes intimidatorios antes de morir. Los investigadores intentan determinar si esas amenazas guardan relación con el ataque ocurrido en Carapachay.
La modalidad del asesinato reforzó la hipótesis de un ajuste de la mafia. El tirador llegó con un objetivo definido, realizó un único disparo y huyó sin intentar apropiarse de las pertenencias del comerciante.