La mujer logró en medio de la desesperación, pedir ayuda a la policía. Descubrieron el hombre también espera un juicio por un brutal crimen.
En un hecho de extrema violencia, una mujer logró pedir ayuda a la Policía después de estar dos meses encerrada en su casa por su pareja. Según denunció, el hombre la golpeaba, abusaba sexualmente de ella y le daba de comer una sola vez al día.
El 13 de septiembre, aprovechó que él había salido a trabajar para recuperar el teléfono que le había quitado y dar aviso a la policía. Cuando los agentes llegaron, tuvieron que sacarla por una ventana porque no tenía llaves para abrir la puerta.
El hombre, de 62 años, fue detenido días después en Azul, provincia de Buenos Aires. Ya estaba acusado por el homicidio de otra pareja, cuyo cuerpo nunca apareció, y esperaba en libertad el inicio del juicio.
Las agresiones durante el encierro
La pareja empezó a convivir en julio. En el expediente figura que él le quitó el teléfono celular y otros dispositivos para impedirle hablar con su familia. También le prohibía salir y cerraba la casa con llave cuando se iba a trabajar.
La amenazaba con un facón o un machete y le advertía que iba a lastimarla si no hacía lo que él quería. La obligaba a hacer las tareas domésticas y la insultaba. Una madrugada, cuando quiso levantarse para ir al baño, él le pegó en el pecho. Estuvo unos quince días con dolores y sin atención médica.
Casi todos los días, la única comida que le daba era sopa de arroz. A veces prefería comer pan solo. En su declaración contó que la falta de alimento la debilitó.
El hombre había conseguido un turno en el Registro Civil para el 14 de septiembre, pero ella no quería casarse y le pidió esperar, pero él la golpeó para llevarla a hacer el trámite. “No tengo llaves, necesito ayuda”, dijo cuando llegaron los agentes tras su llamado. El rescate policial se concretó un día antes de la fecha prevista para la boda que él buscaba imponerle.
El acusado se negó a declarar y quedó detenido en General Alvear. El fiscal Marcelo Fernández está a cargo de la causa, que incluye cargos por abuso sexual, privación ilegal de la libertad y reducción a servidumbre.
La desaparición de otra pareja y un juicio pendiente
La Justicia confirmó además en las últimas horas que el hombre detenido debe ser juzgado por el crimen de Amelia Esther Loustau, de 50 años, quien desapareció en 2011, después de mudarse desde Chillar a una chacra de La Colorada, en el partido de Azul, donde vivía con él.
La acusación sostiene que la mató y después ocultó el cuerpo. Una de las últimas veces que la vieron fue durante un viaje en micro hacia Azul junto al sospechoso. Su madre denunció la desaparición después de perder contacto con ella.
Las excavaciones que se hicieron en la chacra no permitieron encontrar sus restos. En junio de 2023, más de doce años después de la desaparición, la Justicia ordenó llevar el caso a juicio oral.
El debate se postergó en dos oportunidades y, según fuentes judiciales citadas por El Tiempo, ahora está previsto para principios de abril de 2027. Por ese expediente, el hombre no estuvo preso; su detención actual corresponde a la denuncia de la mujer rescatada.
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