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La Mañana Atacama

Increíble fenómeno: el desierto de Atacama, se cubrió de flores y se espera un hecho extraordinario

Se trata del desierto más seco del planeta. La razón estaría vinculada a las lluvias originadas por el fenómeno de El Niño.

El desierto de Atacama, uno de los ambientes más áridos del planeta, volvió a transformarse tras una sucesión de lluvias inusuales. En algunas zonas del norte de Chile, las precipitaciones superaron los 180 milímetros y permitieron que semillas y bulbos que permanecían bajo la arena durante años comenzaran a germinar.

El fenómeno es conocido como desierto florido y convierte sectores habitualmente secos y pedregosos en extensiones cubiertas de flores violetas, blancas y amarillas. La Corporación Nacional Forestal de Chile (Conaf) estima que el momento de mayor floración podría llegar durante octubre.

El Atacama se prepara para una floración excepcional

El desierto de Atacama se extiende a lo largo de unos 1.600 kilómetros sobre la costa del Pacífico sudamericano, al oeste de la cordillera de los Andes. Su extrema aridez lo ubica entre los ambientes más secos del planeta y como el desierto no polar con menor disponibilidad de agua.

Las lluvias registradas este año permitieron que el agua se infiltrara a mayor profundidad en el suelo y alcanzara estructuras vegetales capaces de permanecer inactivas durante largos períodos. En algunas áreas, los registros superaron los 180 milímetros, una cantidad considerada inusual para la región.

Según las estimaciones de Conaf, unas 15.000 hectáreas podrían quedar cubiertas por vegetación y flores en las zonas favorecidas por las precipitaciones.

Un banco de semillas permanece bajo el suelo árido

Aunque la superficie del Atacama suele mostrar una apariencia seca y pedregosa, el subsuelo conserva millones de semillas, bulbos y otras estructuras vegetales capaces de resistir extensos períodos sin agua.

Cuando se combinan condiciones adecuadas de humedad y temperatura, esas especies pueden completar rápidamente su ciclo de vida. Germinan, florecen y producen nuevas semillas antes de que la aridez vuelva a imponerse.

La Conaf señala que el desierto florido puede reunir más de 200 especies de plantas anuales y geófitas durante la primavera. Estas últimas sobreviven a la sequía mediante estructuras subterráneas como bulbos, rizomas, tubérculos, raíces o tallos.

En la zona costera de la Región de Atacama, el fenómeno puede activarse luego de lluvias invernales inusuales que superen los 15 milímetros.

Cómo influye El Niño en la floración

El fenómeno de El Niño está relacionado con un aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Ese cambio puede modificar la circulación atmosférica y alterar los patrones de precipitaciones en diferentes regiones.

En el norte chileno, el incremento de las lluvias generó las condiciones necesarias para que las plantas del desierto pudieran comenzar su ciclo. Sin embargo, la respuesta de la vegetación no depende únicamente del volumen de agua: también intervienen la temperatura, la radiación solar y las características del terreno.

La relación entre El Niño y el desierto florido tampoco es automática. La cantidad de precipitaciones resulta determinante, junto con otros factores atmosféricos y geográficos.

César Pizarro, responsable de biodiversidad de Atacama en Conaf, señaló que los registros estacionales de lluvia alcanzados en algunas zonas no tenían antecedentes comparables.

“También genera vida”, afirmó al referirse a los efectos ambientales de El Niño, pese a los daños que las lluvias intensas pueden ocasionar en las comunidades.

Flores, insectos y animales en medio del desierto

La aparición de vegetación modifica temporalmente el ecosistema del Atacama y genera disponibilidad de alimento y refugio para distintas especies.

Durante el período de floración pueden aparecer insectos, caracoles, aves, reptiles y mamíferos. Las abejas cumplen un papel en la polinización, mientras que otros invertebrados participan en la descomposición de materia orgánica y contribuyen al aporte de nutrientes al suelo.

El fenómeno también atrae a turistas y fotógrafos que buscan observar uno de los paisajes naturales más particulares de Chile, especialmente en sectores ubicados a unos 800 kilómetros al norte de Santiago.

Sin embargo, la llegada de visitantes también implica riesgos. El tránsito fuera de los senderos puede dañar las plantas, compactar el suelo y afectar la dispersión de las semillas que permitirán que el fenómeno vuelva a producirse cuando las condiciones ambientales sean favorables.

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