La estrategia oficial para captar dólares fuera del sistema bancario incluye mejores tasas, flexibilizaciones regulatorias y nuevos productos de inversión.
El Gobierno nacional aceleró en las últimas semanas una estrategia para captar parte de los dólares fuera del sistema bancario, con un paquete de incentivos financieros que incluyó mejores tasas, flexibilizaciones regulatorias y nuevos productos de inversión vinculados al crédito hipotecario y a proyectos de infraestructura.
La iniciativa tomó impulso luego que Economía reconociera que la Ley de Inocencia Fiscal, reglamentada el 30 de abril, todavía no generó el volumen esperado de ingreso de divisas al circuito formal. Según estimaciones oficiales y privadas, los argentinos conservan fuera de bancos y mercados regulados cerca de US$ 170.000 millones, una cifra equivalente a más del 25% del PBI proyectado para 2026. En ese contexto, el equipo económico comenzó a coordinar reuniones con bancos, ALyCs y entidades financieras para impulsar alternativas de ahorro en dólares con rendimientos superiores a los que actualmente ofrece el sistema tradicional.
La nueva ofensiva oficial apareció además en un escenario financiero diferente al que existía en los primeros meses de gestión, cuando el Gobierno concentró su estrategia exclusivamente en el ajuste fiscal y la acumulación de reservas. En las últimas semanas, el Banco Central consiguió llevar las reservas internacionales a cerca de US$ 46.000 millones, mientras que el dólar oficial se estabilizó en torno a los $ 1.420 y el mercado comenzó a mostrar menores niveles de volatilidad cambiaria.
Esa relativa calma financiera permitió que el Ejecutivo pasara a una segunda etapa, enfocada en ampliar la profundidad del sistema financiero y aumentar el volumen de depósitos privados en moneda extranjera. Desde Economía sostienen que la estabilidad macroeconómica ya no alcanza por sí sola para atraer dólares al circuito formal y que ahora es necesario ofrecer incentivos concretos para modificar un comportamiento histórico de los ahorristas.
El principal instrumento usado para seducir a los pequeños y medianos ahorristas fueron las tasas en dólares, que comenzaron a mostrar diferencias significativas entre entidades públicas y privadas. El Banco Provincia llevó sus colocaciones en moneda extranjera hasta una TNA de 5,5% para depósitos superiores a los 365 días, mientras que el Banco Nación ofreció rendimientos cercanos al 5% anual para plazos largos.
En el segmento privado, el Banco Macro también alcanzó retornos del 5% y el BBVA del 4% anual, mientras que otras entidades (como Galicia o Santander) mantuvieron propuestas más conservadoras. La intención oficial es generar competencia entre bancos y transformar al plazo fijo en dólares en una alternativa nuevamente atractiva después de años de tasas prácticamente nulas.
El esquema incluyó además el diseño de nuevos vehículos financieros orientados específicamente a canalizar dólares hacia sectores estratégicos de la economía real. Parte de la estrategia oficial apuntó a crear instrumentos ligados a créditos hipotecarios, desarrollos inmobiliarios y proyectos energéticos. La idea es ofrecer retornos más altos que los depósitos tradicionales y, al mismo tiempo, direccionar financiamiento hacia áreas consideradas prioritarias.
Dentro del sistema financiero, varias entidades privadas comenzaron a posicionarse rápidamente para aprovechar el nuevo escenario regulatorio y comercial. Supervielle se convirtió en marzo en el primer banco privado que habilitó depósitos de dólares bajo el nuevo esquema, mientras otras entidades aceleraron campañas destinadas a captar clientes con cuentas dolarizadas y productos de inversión asociados. Y algunas ALyCs también empezaron a trabajar en fondos comunes de inversión nominados en dólares y bonos atados a proyectos productivos.