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El impacto de los perfumes árabes y cosméticos ilegales: cierra una perfumería cada 30 días en Argentina

La Cámara Argentina advierte que ante la crisis en el sector, muchos locales se ven obligados a bajar la persiana. La alerta sobre falta de controles.

El sector de las perfumerías atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años en el país. Según un relevamiento de la Cámara Argentina de Perfumerías, cada 30 días un local baja la persiana en todo el territorio, una señal clara del deterioro que enfrenta la actividad.

El fenómeno responde a una combinación de factores: caída del consumo, aumento de costos y expansión de canales informales que comercializan cosméticos y fragancias sin controles.

La situación impacta en un mercado que genera alrededor de 60.000 puestos de trabajo en todo el país. Empresarios del rubro sostienen que el sector todavía no logra recuperar el nivel de ventas previo a la pandemia y que la pérdida de poder adquisitivo golpea con fuerza a los productos considerados no esenciales, como perfumes, maquillaje y artículos de belleza.

A esa presión se suma otro elemento que preocupa al sector formal: el ingreso y la comercialización de productos ilegales, especialmente cosméticos de origen chino y fragancias árabes que circulan en distintos canales de venta sin cumplir con los requisitos sanitarios.

Un mercado que arrastra años de caída

El cierre de perfumerías no es un fenómeno reciente. De acuerdo con referentes del sector, el proceso comenzó hace más de una década y se profundizó con distintos cambios en el mercado.

Perfumes truchos

El sector alerta que cada 30 días una de las perfumerías del país baja la persiana por la crisis del mercado.

Julio Vázquez, presidente de la Cámara Argentina de Perfumerías, explicó que la actividad enfrenta desde hace años una transformación en los hábitos de compra. La aparición de nuevos competidores, como mayoristas, supermercados y farmacias, modificó la dinámica comercial del rubro.

A ese escenario se sumó la pandemia y luego una etapa de fuerte deterioro del poder adquisitivo. Los productos de belleza suelen ser los primeros en quedar fuera del presupuesto familiar cuando el consumo se ajusta. Perfumes, maquillaje y cosméticos registran las mayores caídas dentro del sector.

El problema también aparece en los costos. En 2024 la inflación alcanzó 117,8%, según datos del Indec, pero los precios del rubro perfumería subieron apenas 40% según la Cámara. Esa diferencia redujo los márgenes de rentabilidad de los comercios.

Al mismo tiempo, durante 2025 el salario del sector de comercio acumuló aumentos cercanos al 70% entre paritarias y bonos obligatorios. Con ventas débiles, alquileres ajustados por inflación y mayores costos laborales, muchos locales pequeños ya no logran sostener la actividad.

Perfumes árabes y cosméticos ilegales

Otro frente que preocupa a las perfumerías es la expansión de canales de venta informales. En los últimos años se multiplicó la oferta de cosméticos y fragancias que ingresan al país sin cumplir con los requisitos regulatorios.

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Entre ellos se destacan productos de origen chino y también perfumes árabes que ganaron popularidad en redes sociales y plataformas de venta online. Dentro de ese fenómeno conviven productos originales con imitaciones o artículos que no cuentan con autorización sanitaria.

Según representantes del sector, la diferencia de precios resulta determinante. Un producto nacional puede venderse cerca de $10.000, mientras que versiones ilegales se consiguen por alrededor de $3000. En un contexto de ingresos deteriorados, el precio se transforma en el principal factor de decisión de compra.

Para los comerciantes formales, el problema central no es la competencia en sí misma, sino la falta de reglas iguales. El reclamo apunta a la competencia desleal de productos que no pagan impuestos ni cumplen con normas sanitarias.

Las perfumerías tradicionales aseguran que solo venden artículos nacionalizados y registrados, lo que implica cumplir con requisitos regulatorios que encarecen el producto final.

La preocupación por los controles sanitarios

El aspecto de la crisis que genera mayor alarma dentro del sector es el sanitario. Muchos de los productos que ingresan por vías informales no cuentan con aprobación ni control de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

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ANMAT ordenó la prohibición nacional de cosméticos, perfumes y productos de higiene sin registro sanitario oficial.

Se trata de artículos que se aplican directamente sobre la piel, como labiales, bases de maquillaje o máscaras de pestañas. Sin controles adecuados, estos productos pueden provocar alergias, irritaciones u otras reacciones adversas. Desde la Cámara Argentina de Perfumerías advierten que algunos artículos incluso presentan certificados falsificados y etiquetados que simulan cumplir con las normas oficiales.

Los empresarios también mencionan un fenómeno particular dentro del mercado ilegal: la reutilización de envases originales. Según el sector, existe un circuito informal que recolecta frascos vacíos para rellenarlos con líquidos de menor calidad y volver a comercializarlos como perfumes auténticos.

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