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El voto electrónico, la eterna discusión en Argentina

Tras otro intento fallido en las PASO de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se instala la pregunta: ¿Es necesario impulsar nuevamente este sistema?

Este domingo no será un día más. Los argentinos elegiremos presidente o, en todo caso, el balotaje que enfrentará a los dos candidatos más votados de las elecciones 2023. Y aunque se utilizará el sistema tradicional, en la semana volvió a mencionarse el voto electrónico.

Si bien no está en disputa el método de votación a implementar el 22 de octubre, sí es cierto que una vez más los detractores de la boleta de papel encuentra un nicho para impulsar su idea de voto electrónico.

Por otra parte, la prueba en las PASO de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dejaron considerablemente expuesto a este sistema, a punto tal que María Servini salió a criticarlo y hasta la propia Patricia Bullrich experimentó problemas en su votación.

Teniendo en cuenta estas dos posturas, es momento entonces de hablar de tecnología y de elecciones. Y si hay un lugar donde este tema trae bastante tela para cortar es en nuestra querida República Argentina.

El voto electrónico en nuestro país

Como mencionábamos, hace relativamente poco tuvimos un ejemplo perfecto de lo complicado que parece ser llevar adelante una votación electrónica en Argentina. Durante las PASO de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que coincidieron con las PASO presidenciales, se elegía Jefe de Gobierno de CABA. Y en ese momento se decidió utilizar dos métodos diferentes: boleta de papel para las nacionales, y Boleta Única Electrónica (BUE) para las locales.

¿Cuál fue la consecuencia de esta implementación? Demoras, demoras y más demoras. La elección se atrasó considerablemente y eso complicó incluso la medición nacional (debió extenderse el horario hasta 19:30). Y la polémica llegó a punto tal que hasta la jueza con competencia electoral María Servini salió a cruzar la decisión con fuertes críticas.

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Tras ese episodio, en el que incluso Patricia Bullrich protagonizó un blooper en vivo con una de las máquinas, se definió que la elección de octubre será con el sistema tradicional. Pero, ¿qué es la Boleta Única Electrónica?

Una (brevísima) historia sobre la Boleta Única Electrónica

El Sistema de Boleta Única Electrónica es, como su nombre lo indica, un sistema de voto electrónico. Su primer antecedente fueron las elecciones de la provincia de Salta en 2009, impulsadas por Juan Manuel Urtubey, quien en aquella época era gobernador.

Este sistema, creado en Salta por la empresa Magic Software Argentina, fue utilizado en más oportunidades. Se implementó en las elecciones del 2014 en Ecuador; y luego en las elecciones para Jefe de Gobierno de CABA en 2015. En 2017, por su parte, se utilizó en las elecciones primarias de la provincia del Chaco. Y ahora volvió a utilizarse en Buenos Aires, aunque la implementación fue mucho más estrepitosa.

Quienes llevan adelante el sistema aseguran que es “distinto” al voto electrónico, pero los expertos aseguran que la situación es bastante similar, puesto que se utilizan computadoras. De hecho, la patente obtenida por la empresa para este sistema lleva el título de "Método de voto electrónico".

Cómo se vota con la Boleta Única Electrónica

El primer paso es similar al proceso tradicional: se entrega el documento al presidente de mesa, que corta el primer troquel de la Boleta Única Electrónica y la devuelve para iniciar el trámite por pantalla.

Luego es necesario dirigirse a una máquina de votación e introducir la boleta en la ranura; y al instante se verán en la pantalla las opciones de voto. Allí tocará elegir a los candidatos por categoría o por lista completa, tocando la pantalla en la opción deseada. La selección se va a imprimir en la boleta.

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Suelen realizarse capacitaciones para comprender el voto electrónico.

Para corroborar que la selección haya sido registrada correctamente se debe apoyar la boleta sobre el verificador. El voto va a aparecer en la pantalla para poder comparar.

Luego se dobla la boleta hasta la línea punteada para que nadie vea la selección. Delante del presidente de mesa, deberá cortar el segundo troquel que trae la boleta y entregárselo, antes de meterla en la urna. Una vez colocado el voto en la urna, se firma el padrón electoral.

El debate

Los impulsores del voto electrónico aseguran que permite evitar las situaciones de "fraude" como robos de boletas, cambio de sobres, fiscalización y demás interrupciones. Sin embargo, en este sentido, parece ser más provechosa la implementación de la boleta única de papel, que muestra a todos los candidatos juntos. Así ocurre en Córdoba y Santa Fe, por ejemplo.

La crítica apunta a que muchos impulsores del voto electrónico basan su estrategia en presentarlo como un recurso "ágil y moderno", poniendo en juego los tiempos como lo más importante. Sin embargo, un proceso eleccionario debe garantizar la inviolabilidad del voto, su integridad y su transparencia.

El voto electrónico tiene como principal punto débil el tema de la privacidad. Cualquier sistema puede ser manipulado con facilidad, y si cae en manos de un experto, puede incluso ser indetectable. Venezuela y Alemania fueron dos ejemplos de fallas trascendentales en el voto electrónico, donde no se respetaron los secretos de los votantes.

Otra de las críticas apunta a la aparición de terceros a la hora de los controles o de la privatización del sistema, puesto que no queda enteramente bajo la órbita de la Cámara Nacional Electoral, y eso representa un riesgo tanto para la elección como para la protección de los datos ciudadanos. Y desde los partidos hablan también de la falta de información: no se difunde el código fuente, por ejemplo.

En este contexto, el voto electrónico parece perder nuevamente ante la boleta única de papel, uno de los sistemas más utilizados en el mundo. ¿Será ese el próximo rumbo de las presidenciales en Argentina? Bastará con ver lo que ocurra el domingo y analizar si el método tradicional sigue vigente o si, efectivamente, es momento de cambiar el sistema.

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