El joven estaba prófugo tras asesinar a su exnovia, quien lo había denunciado varias veces.Cómo lo encontraron y qué pasó tras la detención.
Este jueves un brutal femicidio causó gran conmoción, cuando encontraron asesinada a una joven de 20 años y el único sospechoso era su exnovio, quien estaba prófugo. Pero gracias a un registro de una cámara de seguridad pudieron hallarlo, en medio de la furia de los familiares y vecinos.
El sangriento femicidio se destapó cuando un hombre se encontró con una escena macabra este miércoles al llegar a su casa en la localidad bonaerense de Tigre: su hija de apenas 20 años estaba ahorcada, desnuda de la cintura hacia abajo y sin signos vitales.
Fue el propio padre de la víctima quien denunció el presunto femicidio luego de intentar reanimarla sin éxito. En ese contexto, se hizo presente en el domicilio personal del Comando Patrullas de Tigre, que preservó el lugar para realizar las primeras tareas del caso junto a peritos forenses.
Las pruebas apuntaron rápidamente a Alejandro Sofía, de 26 años, expareja de la víctima identificada como Aixa Dana. El joven tenía antecedentes directos de violencia contra la joven: el 3 de diciembre de 2025 había sido imputado por lesiones leves y amenazas coactivas en una causa en la que Aixa era también la denunciante, y había estado preso por eso.
Recuperó la libertad el 16 de julio de 2026, 75 días antes del hecho por el que ahora está siendo buscado.
Una gorra verde, encontrada en la vivienda donde detuvieron a Alejandro Daniel Sofía, aportó un nuevo indicio a la investigación por el femicidio de Aixa Dana Mili. La prenda coincide con la que llevaba el sospechoso en las imágenes de las cámaras municipales que registraron su recorrido hacia la casa de la joven.
El joven finalmente fue arrestado el jueves por la tarde en el domicilio de su abuela, en Dique Luján, partido de Tigre. Estaba a unos 300 metros de la vivienda de la víctima y era buscado desde que se conoció el crimen.
Aixa tenía 20 años. Su padre, Antonio, la encontró muerta el miércoles por la mañana, cuando regresó de trabajar. La joven había denunciado a su expareja por violencia de género y contaba con una restricción de acercamiento que le impedía al hombre aproximarse a ella.
Las grabaciones del sistema municipal de vigilancia habilitaron la reconstrucción de algunos de los movimientos de Sofía antes del femicidio. En ese recorrido llevaba una gorra con un logo central, de color blanco y negro, que los investigadores compararon con la prenda hallada tras su captura.
La coincidencia vincula el objeto encontrado en la casa de su abuela con el hombre registrado en el video. Ese es el aporte de las imágenes a la causa: ubicar al sospechoso en el trayecto hacia la vivienda de Aixa.
La investigación también cuenta con los mensajes que Sofía envió después del crimen. A un amigo le escribió que se había “mandado una cagada”. Además, publicó una grabación de despedida en sus estados de WhatsApp, dirigida a familiares y amistades.
La fiscal Mariela Miozzo explicó que el análisis de las telecomunicaciones permitió establecer dónde estaba el femicida. Los policías ya habían allanado la propiedad de su abuela, pero en aquella oportunidad no lo habían encontrado. Con la nueva información, regresaron al domicilio.
“Habíamos allanado este lugar antes y no estaba”, señaló la funcionaria al explicar el procedimiento. La búsqueda terminó con un allanamiento de urgencia y el arresto del principal sospechoso, que hasta ese momento estaba prófugo.
La noticia de la captura llegó a familiares y vecinos que se habían reunido para exigir justicia por Aixa. Algunos se acercaron a la vivienda e intentaron agredirlo, por lo que los efectivos intervinieron para sacarlo del lugar y concretar el traslado.
Los incidentes siguieron después de que se lo llevaran. Un grupo arrojó piedras y ladrillos contra la propiedad e ingresó por la fuerza. La Policía desplegó un cordón de seguridad y retiró también a la abuela del detenido en un vehículo policial.
Antes del femicidio, Sofía había estado detenido en una causa por lesiones y amenazas contra Aixa. Recuperó la libertad en julio. La relación se había extendido por más de un año y estaba atravesada por denuncias de agresiones.
Antonio contó que su hija tenía un botón antipánico y recibía asistencia de un equipo especializado en violencia de género. También acudía a una psicóloga. “Aixa hizo todo lo posible”, expresó su padre al recordar las medidas que había tomado para protegerse.
La familia reclama que se esclarezca el crimen y que se determinen las responsabilidades. Desde el hallazgo del cuerpo, amigos y allegados participaron de marchas y concentraciones frente a la vivienda y en el puente de Dique Luján.
Aixa vendía postres caseros a sus vecinos y difundía sus trabajos en las redes sociales. También ofrecía maquillaje, ropa y artículos de bazar. En esas cuentas mostraba los emprendimientos con los que buscaba generar sus propios ingresos.