Reconstruye los detalles del desembarco británico en Puerto Soledad y el tenso enfrentamiento de una autoridad argentina en las islas y un comandante británico.
Una carta oficial fechada el 26 de enero de 1833 aporta un relato detallado sobre la ocupación británica de las Islas Malvinas y permite conocer cómo el Gobierno de Buenos Aires informó lo ocurrido a las autoridades de Tucumán pocas semanas después del desembarco en Puerto Soledad.
El documento fue enviado por el entonces gobernador bonaerense Juan Ramón Balcarce a su par tucumano, Alejandro Heredia, y consta de cuatro hojas. Su contenido reconstruye los acontecimientos a partir del parte elaborado por José María Pinedo, comandante de la goleta Sarandí, que se encontraba en las islas cuando arribó la corbeta británica HMS Clio.
Según consignó la Agencia Noticias Argentinas, la comunicación califica lo ocurrido como una "nueva escandalosa agresión" y sostiene que la acción se produjo "en deshonor del Pabellón Argentino", además de considerar que perjudicaba los derechos de la República.
La carta también deja registrado el desconcierto de las autoridades argentinas frente a la conducta británica. Balcarce remarca especialmente que la ocupación se produjo pese a los vínculos de "amistad y comercio" que mantenían la Argentina y Gran Bretaña.
De acuerdo con el relato oficial, el 2 de enero de 1833 el comandante británico John Onslow se presentó ante Pinedo y le comunicó que había llegado para tomar posesión de las islas. Además, exigió que el pabellón argentino fuera arriado dentro de las siguientes 24 horas y reclamó que las tropas y los habitantes abandonaran el territorio.
Pinedo rechazó inicialmente la exigencia y manifestó que no podía aceptar la decisión británica sin recibir instrucciones expresas de su Gobierno. La situación generó una serie de intercambios entre ambos comandantes mientras el argentino intentaba demorar la ejecución de la orden.
En uno de los pasajes más contundentes de la comunicación, Balcarce describe la situación como un acto de fuerza cometido por una nación que hasta ese momento había mantenido una conducta amistosa hacia la Argentina.
La documentación señala que Pinedo realizó sucesivas protestas ante Onslow y que incluso intentó conseguir que la ejecución de la orden se demorara hasta que Buenos Aires pudiera impartir instrucciones.
La tensión aumentó durante la jornada del 3 de enero. Pinedo volvió a entrevistarse con el comandante británico y cuestionó nuevamente la decisión de tomar el control de las islas.
Según consta en la carta, Onslow respondió que contaba con las fuerzas necesarias y que esperaba refuerzos, por lo que Pinedo podía actuar "como le pareciera".
Ante esa situación, el comandante de la Sarandí dejó constancia de que responsabilizaba a Gran Bretaña por lo que consideraba una violación de los derechos argentinos.
Finalmente, Pinedo abandonó las islas. Antes de hacerlo, ordenó que no se arriara el pabellón argentino y dejó instrucciones para que el establecimiento quedara bajo la responsabilidad de Juan Simón.
Poco después, las tropas británicas desembarcaron en Puerto Soledad. Allí izaron la bandera británica y arriaron la argentina que permanecía en el lugar.
El episodio quedó registrado por Balcarce como una muestra del conflicto generado por la ocupación y de la reacción inmediata del Gobierno de Buenos Aires.
En otro tramo de la misiva, el gobernador sostiene que los hechos "desmienten las protestas amistosas" que la Argentina había recibido hasta entonces por parte de Gran Bretaña.
La carta también expresa la decisión de Buenos Aires de reclamar una reparación y defender los derechos que consideraba vulnerados. Para describir la posición del Gobierno, Balcarce utiliza la expresión "firme resolución", con la intención de sostener los derechos argentinos "sin mengua de la razón y del honor nacional".
La comunicación plantea además que Buenos Aires pretendía obtener del Gobierno británico una reparación, el reconocimiento del derecho argentino sobre las Malvinas y la posibilidad de ejercer nuevamente el dominio sobre el territorio.
El valor histórico de la carta radica en que constituye un testimonio contemporáneo de la reacción argentina ante la ocupación británica. El documento permite reconstruir no solo los hechos ocurridos en Puerto Soledad, sino también la posición diplomática asumida por las autoridades de Buenos Aires.
A la vez, el escrito muestra cómo la información sobre lo ocurrido fue transmitida entre distintos gobiernos provinciales pocas semanas después de la ocupación.
La misiva concluye con las firmas de Juan Ramón Balcarce y Manuel Maza y quedó incorporada al patrimonio documental conservado en Tucumán.
El documento permite así recuperar un testimonio de primera mano sobre uno de los episodios centrales de la historia de la cuestión Malvinas y sobre la respuesta que generó la ocupación británica entre las autoridades argentinas de 1833.