El embajador Gonzalo Uriarte Herrera destacó que el respaldo a Malvinas es una política de Estado y pidió a Buenos Aires respetar la posición chilena sobre el Estrecho.
El embajador chileno en Argentina, Gonzalo Uriarte Herrera, ratificó el respaldo de su país al reclamo argentino por las Islas Malvinas y reclamó que Buenos Aires tenga la misma consideración por la sensibilidad chilena en torno al Estrecho de Magallanes.
Durante una disertación ante el Rotary Club de Buenos Aires, el diplomático buscó bajar el tono de las recientes tensiones entre ambos países y planteó la necesidad de avanzar hacia una relación basada en el reconocimiento mutuo de las prioridades estratégicas.
“Si los chilenos entendemos que para Argentina Malvinas es importante, hagámoslo propio, que entendamos que es un tema sagrado, que se enseña en los colegios y habrá que tener el respeto que se tiene con los temas sagrados”, afirmó Uriarte Herrera.
Luego planteó la posición de Santiago frente a uno de los puntos más sensibles de la relación bilateral. “Y para Argentina es también importante empatizar con la sensibilidad chilena. También esperamos el mismo respeto de los temas que para nosotros son de esencia, como es el tema del Estrecho ”, sostuvo.
Uriarte Herrera remarcó que el apoyo chileno a la Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas “no está en discusión” y aseguró que se trata de una política de Estado que se mantiene desde el gobierno de Patricio Aylwin.
El embajador aclaró que la expectativa de reciprocidad respecto del Estrecho de Magallanes no constituye una moneda de cambio por el respaldo a Malvinas. Según explicó, se trata de reconocer las sensibilidades estratégicas de cada país.
“La integración madura no exige relativizar fronteras ni tampoco exacerbar intereses nacionalistas”, sostuvo durante su exposición.
La posición chilena había sido ratificada una semana antes por el presidente José Antonio Kast, durante la reunión bilateral que mantuvo con Javier Milei en La Moneda, en Santiago de Chile.
Uriarte estuvo presente en ese encuentro y calificó la reunión como “esperanzadora, genuina, después de días convulsos y tensos”.
En la reunión del 3 de septiembre, Milei y Kast acordaron por escrito que el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes es el establecido por el Tratado de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
El documento señala que ambos instrumentos se encuentran plenamente vigentes, tienen carácter definitivo para los dos Estados y establecen la soberanía de Chile sobre la totalidad del Estrecho.
Al mismo tiempo, Kast ratificó el respaldo de su gobierno a los legítimos derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
También sostuvo la necesidad de que Argentina y el Reino Unido retomen las negociaciones para alcanzar “a la mayor brevedad posible una solución pacífica y definitiva a la disputa de la soberanía”, de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas y otros organismos regionales y multilaterales.
El acercamiento entre Milei y Kast se produjo después de varias semanas de fricciones diplomáticas entre Buenos Aires y Santiago.
Las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Valverde, sobre la soberanía del Estrecho de Magallanes provocaron una nota de protesta formal de Chile y la citación del canciller de ese país ante el Congreso.
En paralelo, otro foco de tensión surgió alrededor de un corredor comercial impulsado por la alcaldía de Punta Arenas junto con la administración británica de las islas. La iniciativa apunta a abastecer la futura explotación petrolera de Malvinas.
La perforación del yacimiento Sea Lion, ubicado en la cuenca norte de Malvinas, está prevista para enero de 2027, mientras que la primera producción se proyecta para 2028.
Durante la bilateral de septiembre, Milei había valorado los esfuerzos de Chile “a fin de evitar la consolidación de actividades logísticas ilegales en la zona disputada, en materia de exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos y pesqueros”.
Uriarte no hizo referencia específica a ese corredor durante su exposición, aunque dejó en claro que la posición oficial chilena sobre Malvinas se mantiene pese a los intereses de actores regionales y privados vinculados con la futura explotación de hidrocarburos.
El embajador también dedicó buena parte de su presentación a las oportunidades económicas entre ambos países. Según las cifras que expuso, Chile exporta más de 70.000 millones de dólares en minería, mientras que Argentina alcanza unos 5.000 millones en ese sector.
Uriarte planteó que la integración energética podría ser uno de los principales motores de la relación bilateral.
“A Argentina le sobra gas, a Chile le falta. A Chile le sobra energía eléctrica en el norte, a Argentina le falta. Lo que tiene sentido es que el gas que a ustedes les sobra llegue a Chile y ojalá lo podamos transformar en GNL y exportarlo desde puertos chilenos”, explicó.
Para el diplomático, el objetivo debería ser superar la lógica de competencia y avanzar hacia proyectos que permitan generar valor de manera conjunta.
Otro de los puntos centrales de su exposición fueron los pasos fronterizos. Uriarte destacó especialmente el complejo Cristo Redentor, por donde circulan alrededor de 1.500 camiones diarios, muchos de ellos provenientes de Brasil.
El problema, señaló, es que el paso permanece expuesto a interrupciones recurrentes durante los temporales de nieve, que pueden dejar a los transportistas varados durante varios días.
“La mala política impide soluciones básicas como un sistema binacional para el despeje de nieve”, afirmó.
También propuso avanzar en sistemas de gestión documental digital y lectura biométrica para reducir los tiempos de espera. De los 82 pasos fronterizos entre Argentina y Chile, 28 están regularizados y 18 cuentan con aduana integrada.
Uriarte apeló al proceso de integración europeo como referencia para ambos países. Recordó que naciones con guerras y disputas territoriales históricas lograron construir mecanismos de cooperación profunda.
“Ellos tuvieron guerras sangrientas y fueron capaces de ponerse de acuerdo... nosotros tenemos la geografía, lo que debe cambiar es la decisión política sobre qué hacer con ella”, sostuvo.
El diplomático planteó incluso como objetivo avanzar hacia un esquema de libre circulación similar al espacio Schengen en el Cono Sur.
Como antecedente, mencionó la reciente aprobación, en la comisión revisora del tratado minero, de tres protocolos destinados a facilitar la minería transfronteriza entre Argentina y Chile, incluyendo el desplazamiento de personas, equipos y materiales en la zona de San Juan.
“Ojalá sea el casillero que nos permita integrarnos también con un verdadero tratado de integración”, afirmó.
Uriarte cerró su presentación con una referencia simbólica a distintos momentos de acercamiento entre ambos países.
Contó que en su despacho tiene dos fotografías en blanco y negro: una del abrazo entre los presidentes Julio Argentino Roca y José Manuel Balmaceda y otra del encuentro entre Carlos Menem y Eduardo Frei.
Ahora espera poder sumar una tercera imagen, esta vez de Javier Milei y José Antonio Kast.
“Lo que ambos países necesitan de verdad es que nos demos un abrazo de los que se dieron San Martín y O’Higgins”, concluyó.