Tras el histórico triunfo en el balotaje brasileño, la administración libertaria rompió el silencio y reveló el insólito motivo.
El Gobierno de Javier Milei rompió este martes su silencio sobre la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje brasileño del domingo. Lo hizo de manera acotada y tardía, a través del vocero presidencial Adrián Ravier, quien en su habitual conferencia de prensa en la Casa Rosada justificó la ausencia de felicitaciones con un argumento de reciprocidad: en 2023, cuando Milei ganó la presidencia argentina, Lula no lo saludó.
"Se tomó nota del resultado electoral de Brasil", fue la escueta frase inicial de Ravier cuando los periodistas le preguntaron por el tema, después de que el vocero lo omitiera por completo en su exposición de apertura.
Ante la insistencia de los corresponsales, amplió la respuesta: "Cuando en 2023 Javier Milei fue electo, no hubo ningún gesto del presidente Lula para saludarlo personalmente ni nada. Por ahora no hay ningún comunicado que vayamos a realizar". Luego confirmó que tampoco habrá un comunicado formal de Cancillería.
Por otra parte, el vocero presidencial descartó que exista un pedido de asilo político para Flavio Bolsonaro, como trascendió en las últimas horas.
El contraste con el resto de los mandatarios de la región fue notorio. Mientras presidentes de toda Sudamérica emitieron mensajes de felicitación a Lula en las horas siguientes al resultado, Milei guardó silencio público. Su única intervención fue replicar en sus redes sociales un posteo con críticas al líder brasileño, sin pronunciarse directamente sobre la elección.
El mutismo fue generalizado en el gabinete: ni el canciller Pablo Quirno ni ningún otro funcionario de rango emitió declaraciones sobre los comicios en Brasil, que es el principal socio comercial de la Argentina y el país con el que comparte la frontera más extensa del bloque regional.
Durante la campaña del balotaje, Milei había apoyado abiertamente la candidatura de Flavio Bolsonaro y en los últimos días intensificó sus críticas públicas contra Lula, profundizando una tensión bilateral que ya venía escalando desde el inicio de su gestión.
Lula se impuso el domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Bolsonaro, en una elección marcada por una polémica prórroga del horario de votación y denuncias cruzadas entre los dos bandos. El presidente brasileño logró además un récord histórico: se convirtió en el primer candidato en revertir una derrota de primera vuelta para ganar el balotaje en la historia del país, lo que le permite acceder a un inédito cuarto mandato al frente del Ejecutivo de Brasil. Asumirá el 5 de enero de 2027.