Gonzalo Frascuelli (19) embistió a máxima velocidad el auto de Lucía Ermiaga, quien murió frente a sus hijos. Había conseguido el registro en otra ciudad.
Gran conmoción atraviesa la ciudad de Lobería, en provincia de Buenos Aires, cuando se conoció el fallecimiento de una mujer en manos de Gonzalo Frascuelli, de 19 años de edad, quien circulaba a máxima velocidad. El joven ya contaba con un antecedente fatal ocurrido hace apenas 16 meses.
El pasado viernes 1° una mujer de 52 años de edad, identificada como Lucía Ermiaga, fue víctima del brutal accidente. Frascuelli embistió al Fiat Uno que conducía la víctima y en el que, además, viajaban sus dos hijos menores de edad.
Producto del impacto, el auto de Ermiaga quedó volcado y perdió la vida en el lugar. Además, uno de los chicos sufrió fractura de clavícula, mientras que el otro presentó politraumatismos leves. Este escenario no es casual para el joven de 19 años.
En 2024 manejaba por la ruta 227, entre la rotonda el Gaucho y la Virgen del Camino, cerca del acceso a Lobería, cuando perdió el control de su Toyota Corolla y terminó golpeando contra una alcantarilla tras dar varios tumbos. De acuerdo a las pericias, el auto agarró un pozo y salió disparado hacia la banquina resultando como víctima fatal su acompañante y amigo, Mateo Lauga de 19 años.
Alrededor de las 0:30 horas en la esquina de 25 de Mayo y 1° de Mayo, en pleno centro de Lobería, el joven impactó su Volkswagen Bora color gris contra el Fiat Uno de Lucía. La víctima regresaba de festejar el cumpleaños de su hijo mayor junto a sus mellizos de 12 años.
Su marido Julio Ardanaz, el papá de los mellizos, ex futbolista y ex árbitro, se enteró de lo ocurrido mientras participaba de un torneo de truco en el club Independiente, donde es entrenador de la Reserva.
Según indicaron, Frascuelli estaría corriendo una picada a máxima velocidad, ya que una cámara de seguridad muestra que detrás de él iba un vehículo de color negro y una camioneta blanca.
El fiscal José Luis Cipolletti, a cargo de la investigación, ordenó la inmediata detención del conductor, a quien imputó por homicidio culposo agravado por conducción de vehículo automotor en exceso de velocidad.
Investigadores lograron determinar que Frascuelli superó la velocidad que determinaba el agravante, por lo cual solicitaron su inmediata detención. Hasta este lunes, el joven permanecía alojado en la sede de la DDI Necochea de la Policía Bonaerense, donde fue trasladado por temor a represalias por parte de familiares y vecinos de la víctima.
La indignación creció al conocerse que Frascuelli ya cargaba con otra muerte al volante. El 23 de diciembre de 2024, manejaba un Toyota Corolla que volcó en la ruta 227.
En aquel momento, al volante de su auto, Frascuelli agarró un bache de la calzada y volcó sobre la ruta. Producto del accidente, su mejor amigo murió en el acto, identificado como Mateo Lauga de 19 años de edad.
"Era homicidio culposo agravado, pero al caso lo declararon como accidente y hace aproximadamente un mes cerraron la causa", dijo el papá del chico en diálogo con Clarín.
Otro dato impactante es que al joven le habían negado la renovación de la licencia de conducir en Lobería. Pero fijó domicilio en San Cayetano, distante a 140 kilómetros, donde le otorgaron el carnet.
"Sus padres le compraron un Volkswagen Bora, que él mostraba en sus redes sociales, donde dejaba en claro su pasión por los autos de competición y las picadas", detalló sobre la actividad de Frascuelli.
"Cuando Frascuelli volvió a manejar, mi abogado pidió la inhabilitación y no se la dieron. Yo les advertí a los inspectores de tránsito, al intendente y a la fiscalía que este pibe otra vez andaba haciendo picadas, que se iba a mandar otra macana y lamentablemente nadie hizo nada", advirtió.