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Ocurrió en un negocio de comidas rápidas en Aeroparque. Se trataba de un turista que adujo "le estaba diciendo gracias”. Fue sobreseído porque no tuvo un ánimo lascivo.
El cambio en la conducta de los hombres desde la irrupción del movimiento feminista refleja transformaciones sociales, culturales y emocionales en las últimas décadas. Este fenómeno responde a un cuestionamiento profundo de los modelos tradicionales de masculinidad y su accionar. Pero, no todos los hombres cambiaron su conducta respecto a la mujer y el respeto por su cuerpo, un ejemplo es lo que ocurrió con un turista estadounidense que le tocó la cola a una empleada y fue denunciado por abuso sexual.
El hombre de 75 años fue denunciado por abuso sexual por haberle tocado la cola a la empleada de un negocio de comidas rápidas del aeropuerto Jorge Newbery luego de que lo ayudara a hacer el pedido porque no hablaba español. El acusado no negó el hecho, sino que explicó que lo hizo como una forma de agradecimiento. “La toqué sólo para que se diera cuenta de que le estaba diciendo gracias, pero no me di cuenta qué parte especial del cuerpo le había tocado”, dijo cuándo declaró en la Justicia.
La empleada lo denunció en el mismo momento ante la Policía. No se discutió cómo se dio el hecho. Tanto el hombre como la empleada la relataron de la misma manera. Inclusive, la esposa del acusado dijo que su marido le tocó la cola y que ella lo vio. La única diferencia es que la empleada dijo que cuando la tocó le dijo una expresión como “UJU” en referencia a que celebró lo que había hecho, lo que el turista negó.
Según consignó Infobae, el acusado fue sobreseído porque su actitud “no estuvo dirigida puntualmente a abusar sexualmente de la víctima”. “El imputado en ningún momento tuvo el propósito de tocar las partes pudendas a la denunciante, sino que su conducta obedece a un gesto propio de su persona y de enfatizar su agradecimiento por haberlo ayudado a realizar el pedido”, sostuvo el juez de instrucción Luis Schegel.
El hecho ocurrió la tarde del 14 de noviembre pasado. El hombre y su esposa vinieron al país para celebrar sus 50 años de casados con un viaje a la Antártida. Uno de sus vuelos se demoró y perdieron la combinación de Buenos Aires a Ushuaia. A la espera del próximo decidieron ir a comer, según contó él en su declaración ante la Justicia. Relató que fueron hasta uno de los locales de la planta baja del aeropuerto y como no hablaba español pidió asistencia a los empleados.
Una chica lo ayudó. Se acercaron hasta uno de los tótem para hacer el pedido virtual y cuando terminaron él le tocó la cola. “En ese momento ella estaba mirando la pantalla y me estaba dando la espalda, quería hacerle saber que le estaba diciendo gracias y solo la toqué para decirle gracias. La toqué suavemente, no le hice nada, para decir gracias; la toqué sólo para que se diera cuenta que le estaba diciendo gracias, pero no me di cuenta qué parte especial del cuerpo le había tocado”, sostuvo en su declaración.
Apenas ocurrió el hecho la chica se lo contó a un compañero y juntos fueron a la Policía del aeropuerto a hacer la denuncia. La víctima declaró y relató el hecho tal como lo sostuvo el turista con una sola diferencia: “Una vez finalizado el pedido aguardé en el lugar hasta que saliera ticket de pago. Seguidamente me di vuelta para dirigirme hacia el mostrador nuevamente y es ahí que este masculino procede a tocarme la parte de mi glúteo, diciendo aviva voz “uju”, como si estuviera disfrutando del momento”.
En la causa también declaró la mujer del turista. No negó los hechos. “Él es una persona muy expresiva y estaba contento por la ayuda que le estaba dando en el momento la señorita, le estaba agradeciendo a la señorita. Vi cuando sucedió el roce o el tocamiento pero no fue intencional fue solo un roce. Fue una expresión como de agradecimiento por haberlo ayudado con la máquina”, contó.
El momento quedó grabado en las cámaras de seguridad -lo que forma parte de la causa- y se ve cuando el turista y su esposa llegan al local, como la empleada lo ayuda y el momento que le toca la cola. El caso estuvo a cargo del juez Schegel que sobreseyó al acusado y levantó la prohibición de salida del país que en un principio había ordenado.