El Museo del Mate será escenario de un certamen inédito que busca poner en valor al ingrediente principal de la bebida más popular de Argentina.
El mate es la bebida por excelencia de los argentinos. Está en las mesas familiares, en el descanso del trabajo, en las mañanas y en las tardes. Puede ser dulce, amargo, en mate de calabaza o madera, solo o acompañado. Yerbas hay para todos los gustos, pero ¿cuál es la mejor? Lo decidirá un jurado de expertos.
Nicolás Geiskko, uno de los organizadores del del primer Mundial de la Yerba Mate, contó todo sobre el concurso en diálogo con el stream de LM Neuquén en Vivo. Lo describe como el primer certamen internacional que busca poner en valor a la yerba como producto de calidad, tal como ocurre desde hace décadas con el vino.
El evento se realizará los días 5, 6 y 7 de junio en el Museo del Mate, ubicado en Buenos Aires. Durante tres días, el lugar se convertirá en el epicentro de la yerba: participarán 180 muestras que abarcan desde las primeras marcas del mercado hasta lotes artesanales, una amplitud que promete sorpresas en el podio final.
El jurado estará compuesto por 30 especialistas provenientes de ocho países: Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile, Estados Unidos, Francia y Rusia. Todos ellos son expertos en análisis sensorial, personas que estudian y se capacitan en detectar aromas y gustos. Ingenieros en alimentos, gastronómicos, del mundo del vino tabaco y té.
Cada tipo de yerba competirá dentro de su propia categoría —incluyendo las saborizadas, tereré, y hasta alfajores de yerba mate— para que la comparación sea siempre entre iguales.
El sistema de evaluación no deja margen para la subjetividad. Los jurados trabajarán con tres métodos distintos: primero un cebado tradicional, una preparación estilo mate cocido, y por último un análisis de la yerba, teniendo en cuenta los tres componentes: polvo, palo y hoja.
Según explicó Geiskko, cada muestra se puntúa en base a aroma, sabor, defectos, virtudes, sensación y textura. Entre los atributos positivos se valora, por ejemplo, el olor a pasto fresco; entre los negativos, cualquier rastro de humedad.
Para garantizar imparcialidad, los jurados no sabrán en ningún momento qué marca están probando. Además, se usarán mates de acero inoxidable o vidrio, materiales que no migran sabor como sí lo hacen la madera o la calabaza.
Las yerbas que obtengan arriba de 85 puntos obtendrán el premio de bronce; más de 90 se llevarán la distinción de plata; superior a 93 puntos el oro; y más de 95 obtendrán el gran oro.
El mundial no será solo para expertos. Habrá un panel de degustación público donde cualquier persona podrá probar tres variedades a ciegas y votar a través de una app, convirtiéndose en jurado popular. También habrá stands donde se podrán adquirir muestras directamente y demás actividades para disfrutar del evento.
El experto, asegura que conseguir una yerba de calidad no depende de un solo factor sino de una cadena: la tierra donde crece la planta, la maquinaria utilizada en el procesamiento, el conocimiento a la hora de armar el blend, la proporción entre hoja, palo y polvo, el empaquetado y el tiempo de estacionamiento. "Hay muchas etapas que influyen a la hora de crear un buen producto", resume.
“Prueben distintas yerbas que seguro van a encontrar la que les guste”, recomienda Geissko a quienes aún no se hayan amigado con la popular bebida.