El hombre fue detenido tras asesinar a la joven de 25 años. A poco más de dos meses del atroz crimen, la Justicia descubrió un dato estremecedor.
En el mes de julio se conoció el brutal femicidio de Rocío Belén Gómez, de 25 años, quien fue asesinada a puñaladas por su expareja. El violento episodio conmocionó a la ciudad de Santa María de Punilla, en la provincia de Córdoba. Y en medio de la investigación descubrieron otro aberrante hecho cometido por el femicida.
El crimen ocurrió tras una discusión con su expareja, Maximiliano Braudaco, quien ya cumplía una condena condicional por un episodio anterior de violencia familiar y fue detenido por la policía poco después del hecho.
Fue el 20 de julio, horas después de la final de Mundial 2026, cuando Gómez fue asesinada de varias puñaladas dentro de una vivienda. La autopsia confirmó que sufrió “un shock hipovolémico provocado por múltiples heridas punzantes, presuntamente ocasionadas con un arma blanca”.
Según la reconstrucción de los investigadores, las tres hijas de Rocío, de 9, 6 y 2 años, estaban presentes en el domicilio al momento del crimen. Las dos mayores intentaron frenar al agresor, pero no lo lograron. Durante el episodio, la madre de Rocío consiguió escapar de la vivienda para pedir ayuda. Cuando regresó, encontró a su hija ya sin vida.
En las últimas horas y según informaron medios locales, en el marco de la investigación, la Justicia descubrió un dato estremecedor. El femicida está vinculado con presuntos abusos sexuales a dos menores de edad de su entorno, los cuales ocurrieron en varias oportunidades.
El hombre de 40 años se encuentra detenido, y suma así una nueva imputación en su contra. Además de estar imputado por homicidio agravado por violencia de género, se suma el delito de abuso sexual reiterado agravado por el vínculo, según indicaron desde la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno de Cosquín, a cargo de Silvana Pen.
Por tratarse de víctimas menores de edad, sus identidades y otros datos que permitan reconocerlas se mantienen en reserva.
El agresor era expareja de la víctima y ya tenía antecedentes judiciales vinculados a la joven. En 2025 la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje lo condenó a dos años y seis meses de prisión condicional, por ataques contra Rocío. La sentencia incluía reglas de conducta y medidas de restricción que debía cumplir.
La madre de la mujer fue quien radicó la denuncia tras escuchar una amenaza de Baudraco: "No te metas porque te voy a cagar a palos, te voy a prender fuego la casa".
En ese entonces, la Justicia lo encontró culpable de los delitos de coacción y daño calificado. La denuncia que dio origen a aquella causa fue presentada por la madre de la chica.
Según el relato de la madre de la víctima, el hombre llegó el 20 de julio al domicilio ubicado en la esquina de las calles Independencia y Echeverría, en el barrio Santa María Oeste, donde Gómez residía junto a la mujer. La discusión derivó rápidamente en agresiones físicas y luego en un ataque con un arma blanca.
La mujer intentó intervenir para proteger a su hija, pero al no lograr frenar la agresión, salió a pedir auxilio. Al regresar al lugar, la encontró tendida en la calle con heridas de arma blanca. El agresor escapó.
Un vecino relató que minutos después del hecho se cruzó con el hombre y le preguntó: “¿Por qué tenés sangre en la mano?”. El atacante respondió: "Apuñalé a Rocío". Minutos después, la Policía de Córdoba montó un operativo cerrojo y se produjo su detención a pocas cuadras del lugar.
De acuerdo con el informe preliminar difundido por el Ministerio Público Fiscal, la causa de muerte fue "shock hipovolémico provocado por múltiples heridas punzantes". El documento también precisó que cinco de las lesiones comprometieron órganos vitales y que la más grave perforó un pulmón y seccionó la aorta.