Valentina lleva dos años con morosidad en cuatro entidades, recibe llamadas y advertencias. El relato que hizo en Tik Tok se volvió viral.
Una joven aseguró que, como tantos otros argentinos ,tiene una deuda bancaria que acumuló en el último tiempo, pero contó que el monto es muy elevado. Su relato cosechó miles de reproducciones y se volvió viral en las redes sociales. Allí confesó que decidió no pagar nada.
Valentina presentó su relato como “la voz de la experiencia”. Según contó, lleva cerca de dos años sin cancelar préstamos ni saldos de tarjetas y, pese a las llamadas y amenazas recibidas, todavía no afrontó un juicio.
Su experiencia incluye llamados de cobradores, propuestas para refinanciar, mensajes enviados a familiares y advertencias sobre posibles embargos.
Dejar de pagar no provoca una visita inmediata de la Policía ni permite que un estudio jurídico se lleve objetos de una vivienda. Pero tampoco hace desaparecer la obligación: la deuda puede aumentar, cerrar el acceso al crédito y terminar en una demanda judicial.
Frente a la cámara, la joven aseguró que debe más de $15 millones a diferentes entidad bancarias y explicó por qué decidió dejar de pagar.
Afirmó que su deuda se encuentra repartida entre cuatro bancos. Cuando dejó de abonar las cuotas, las entidades comenzaron a llamarla para reclamarle el dinero y ofrecerle distintas alternativas de financiación. Con el paso de los meses, las gestiones quedaron en manos de estudios de cobranza.
Valentina recibió propuestas para comenzar con una cuota cercana a los $500.000 y refinanciar el resto, aunque rechazó los planes porque los intereses elevaban el monto final.
Las comunicaciones fueron subiendo de tono: le dijeron que podían allanar su casa, secuestrar electrodomésticos y quedarse con su teléfono. Ella respondió algo de sentido común: la propiedad pertenecía a su madre y no tenía bienes importantes registrados a su nombre.
También dijo que trabajaba en la informalidad cuando comenzaron los reclamos, por lo que no contaba con un sueldo registrado. Dos años después, todavía no recibió una demanda ni una notificación judicial.
Los cobradores se comunicaron además con su abuela, su padre y su madre, a quien le advirtieron que tendría que afrontar la deuda si su hija no pagaba, pese a que nunca había firmado como garante ni participado de los contratos. Pero la responsabilidad no pasa automáticamente a los familiares. Una madre, un padre o un hermano solo pueden quedar obligados cuando aparecen como codeudores o garantes, o cuando existe otra relación jurídica que los vincule con el crédito.
El primer efecto es la acumulación de intereses financieros y punitorios. A medida que transcurren los vencimientos, el capital original puede aumentar y las condiciones para refinanciar suelen volverse menos favorables. El incumplimiento también queda registrado en la Central de Deudores del Banco Central. Allí figuran préstamos personales, saldos de tarjetas, créditos prendarios, hipotecas y otras financiaciones informadas por bancos y proveedores de crédito.
Las personas con una demora de hasta 31 días permanecen en situación 1. Entre 31 y 90 días pasan a situación 2; entre 90 y 180, a situación 3; entre 180 días y un año, a situación 4. Los atrasos superiores al año ingresan en situación 5, denominada “irrecuperable”.
Valentina reconoció encontrarse en esa última categoría. Esa calificación no elimina la deuda, sino que refleja un nivel extremo de atraso y reduce las posibilidades de obtener nuevas tarjetas, préstamos bancarios o compras financiadas. La información negativa también puede aparecer en bases privadas como Veraz.
Un banco o estudio de cobranza no puede retirar electrodomésticos, ingresar a una casa ni retener un salario por medio de un mensaje. Para avanzar sobre bienes o ingresos necesita iniciar una causa y obtener una orden judicial. Las intimaciones extrajudiciales tampoco equivalen a una demanda. Si el caso llega a la Justicia, la persona debe ser notificada y tiene derecho a discutir el monto, cuestionar intereses, demostrar pagos o plantear la prescripción cuando corresponda.
En el caso de trabajadores registrados, el salario mínimo es inembargable. Cuando la remuneración no supera dos salarios mínimos, puede retenerse hasta el 10% del excedente. Si supera ese límite, el porcentaje puede llegar al 20%, siempre por decisión de un juez. Las cuotas alimentarias tienen reglas diferentes.
Ser docente, policía o empleado estatal no habilita un embargo automático. También en esos casos debe existir una causa, una resolución judicial y una notificación dirigida al organismo que paga el sueldo.
Pero cuidado: la falta de una demanda durante dos años no garantiza que el acreedor haya renunciado. Antes de adoptar la estrategia que Valentina difundió en TikTok, la alternativa menos riesgosa es pedir la documentación de la deuda, controlar los montos y buscar una negociación que pueda sostenerse.