El gobierno de Brasil se vería obligado a devaluar su moneda para empezar a corregir distorsiones macroeconómicas que arrastra el país vecino.
El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva al ser reelecto como presidente de Brasil por cuarto mandato, puede impactar en la Argentina mediante la apreciación del peso en relación al real, la moneda del país vecino, y en general con el resto de los principales socios comerciales. La consecuencia obvia: habrá mas incentivos de los argentinos a veranear en las playas de Brasil, entre otras cosas.
Se trata de lo que se denomina Indice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que elabora el Banco Central y es el que realmente determina cuál fuerte es el peso.
El índice se elabora a diario en función de los precios del comercio exterior de la Argentina con los 10 principales socios comerciales. En el caso de Brasil explica el 28% del índice, porque el país socio en el Mercosur ocupa los primeros lugares de intercambio.
Una devaluación de Brasil genera de manera automática una apreciación del peso en términos bilaterales. O dicho de otro modo, los producticos argentinos se empiezan a poner caros para los brasileños al tiempo que los productos brasileños se tornan baratos para los argentinos.
El lunes después de las elecciones dólar pasó de R$ 4,98 a R$ 5,60, marcando una depreciación inicial del real de más del 12%. Este movimiento en la moneda del principal socio comercial de la Argentina proyecta un impacto directo sobre la competitividad de la economía local.
De acuerdo con un informe financiero elaborado por la consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI), Brasil representa un 27,7% del ITCRM argentino, Por esta razón, cualquier fluctuación significativa en el valor del real se transmite de manera casi automática al indicador que mide la competitividad cambiaria relativa del peso argentino respecto a las monedas de sus socios comerciales.
Desde PPI destacaron que, bajo el principio de se mantengan constantes los tipos de cambio de los demás socios de la región, la depreciación registrada por la divisa brasileña derivaría en una caída de alrededor del 2,89% en el ITCRM argentino.
Esta reducción llevaría al índice a ubicarse en su nivel más bajo desde fines de mayo, dejándolo a apenas 0,4% por encima del promedio de noviembre de 2023 y un 1,5% por encima del promedio de abril de 2025, momento de flexibilización parcial de los controles de cambio.
El problema que tiene Lula en su cuarto mandato es que tiene que lidiar con un déficit primario de casi 8 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). Ese déficit está compuesto casi todo de intereses de bonos en moneda local tomado por el gobierno, y está creciendo a una mayor velocidad que la tasa de crecimiento del país. Es por eso que Lula se verá forzado a hacer correcciones macro importantes, por lo cual se descuenta que siga depreciando al real frente al dólar.
La consecuente apreciación del Tipo de Cambio Real Multilateral genera importantes efectos de transmisión sobre la economía real y el frente financiero: