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El gobierno tiene margen para reducir aranceles para 11 posiciones arancelarias más en función de los acuerdos del Mercosur.
Los industriales argentinos están preocupados y nerviosos ya que todas las señales que reciben desde la Casa Rosada son en favor de una apertura comercial, para la cual dicen no estar preparados. Luego de que el gobierno anunciara una rebaja de aranceles de importación para 89 productos, se espera que esa lista se complete con 11 productos más.
Eso es porque entre los acuerdos del Mercosur de la última cumbre en Brasil a la que no asistió Javier Milei, se había decidido dejar un centenar de posiciones por fuera de lo que se conoce como Arancel Externo Común (AEC). Como es de recordar, el acuerdo regional impide a los miembros manejar libremente sus tarifas de comercio exterior.
En el caso de los 89 que tuvieron rebajas, en realidad, es una vuelta atrás. En realidad los aranceles de esos productos se habían subido por encima del AEC durante la crisis del COVID.
A través del Decreto 908/2024, se dispuso que los aranceles de los neumáticos disminuyan del 35% al 16%, mientras que los de las motos bajen del 35% al 20%.
“Ambos bienes eran parte de la lista de productos que contaban con alícuotas superiores al nivel del Mercosur, que habían sido elevadas por decisión de las gestiones anteriores”, aclaró la Secretaría de Comercio.
El Decreto redujo los aranceles de 30 productos a nivel regional (de entre 9% y 30%), entre los que se encuentran pequeños electrodomésticos, café, cremas solares y garrafas de gas. Previamente estos artículos tenían aranceles de entre 25% y 35%.
En un documento emitido días atrás la UIA advirtió que no están dadas las condiciones macroeconómicas para una apertura comercial. Dicen que la industria local es competitiva a nivel regional “de las puertas de las fábricas para adentro”. Pero de las puertas para afuera la economía no es competitiva, ya que presenta altos costos impositivos, financieros y de infraestructura logistica.
Una de las entidades que expresó su preocupación es Protejer, la fundación que reúne a los industriales textiles, que aunque no es la cámara del sector, es mucho más activa públicamente en defensa de los intereses de los empresarios.
La entidad dijo en un comunciado que "el gobierno redujo los aranceles de importación de productos textiles y calzado mediante la modificación del Listado Nacional de Excepciones al Arancel Externo Común del Mercosur".
"Mediante esta modificación se efectúa la baja del arancel del hilado texturizado de poliéster -que se encontraba en 18%- al 6% y que tiene producción nacional. Por ende, la medida pone en riesgo la continuidad de 10 fábricas nacionales que generan alrededor de 1.000 puestos de trabajo formal y calificado",señala la entidad.
Protejer sostiene que son fábricas que, además, "se han modernizado en los últimos años, invirtiendo en nuevas tecnologías, digitalización, automatización de procesos y ampliación de la capacidad instalada, posicionando al segmento en la frontera tecnológica mundial".
"Cabe mencionar que preservar la producción de hilados sintéticos en el país es estratégico, dado que es el segmento textil de mayor posibilidad de incorporación de innovación y tecnología, sobre todo a través de nuevos materiales que permiten funcionalidades y aplicaciones específicas. Un ejemplo sería la incorporación de nanotecnología en textiles inteligentes o bien propiedades específicas en textiles técnicos. Los países desarrollados con fuerte tradición textil como la nuestra están virando sus modelos de negocio hacia estos nuevos desarrollos", dice la nota.
Protejer tambien señala que "el Decreto reduce aranceles del kit desmotado de calzado y de partes de calzado –como capelladas- que también cuentan con producción nacional y cadenas de valor que generan empleo en todo el país y que han realizado grandes inversiones recientemente".
"Calzados deportivos y otros calzados desmontados, que ya contaban con un arancel por excepción del 15%, pasan a un arancel del 10% y las capelladas, cuyo arancel se encontraba en 28%, bajan al 10%", indicó la fundación.
La entidad agregó que "esta medida no hace más que empeorar la compleja coyuntura que atraviesa el sector textil, indumentaria, cuero y calzado, que ya perdió 8.300 puestos de trabajo formal según los datos oficiales a julio 2024 y en relación con el mismo mes del año anterior, lo que representa el 27% de la pérdida de empleo industrial".
"Esta decisión significará un enorme daño al entramado productivo local y potencial destrucción de capacidades construidas durante años", advirtió.