Qué es la peste neumónica que desató las alarmas en Rusia: ¿Podrían tomar medidas en Argentina?

Una científica que trabajaba en un laboratorio murió y crece la preocupación. Expertos explicaron qué posibilidades existen de que llegue al país y cómo se contagia.

La peste neumónica volvió a generar preocupación internacional tras la alerta sanitaria en Rusia.

La peste neumónica genera preocupación por su capacidad de contagio y por el riesgo de provocar cuadros respiratorios graves, mientras Rusia mantiene bajo observación un posible caso relacionado con esta enfermedad. Todo se desató por la muerte de una trabajadora de un instituto especializado y hay casi 200 personas que pudieron tener contacto con ella quedaron bajo observación.

En medio de versiones sobre un posible contagio de peste neumónica, la situación despertó atención internacional por las medidas sanitarias adoptadas en Siberia.

El operativo comenzó tras la muerte de Daria Shipilova, de 28 años, quien trabajaba en el Instituto Antipeste de Irkutsk. Había ingresado a un hospital de Shelejov con un cuadro respiratorio grave y necesitó asistencia mecánica para respirar. Su fallecimiento se conoció el 2 de octubre.

Las autoridades sanitarias informaron un diagnóstico de “neumonía de origen desconocido”, pero hasta el lunes no existía una confirmación oficial de peste ni de una fuga de material biológico del laboratorio.

Daria Shipilova murió tras desarrollar una neumonía de origen desconocido (Foto: Infobae)

En este contexto, especialistas explicaron qué características tiene esta enfermedad y qué riesgo representa para la Argentina. Mientras tanto, el Gobierno Nacional discutirá si hay necesidad de emitir advertencias o indicaciones para personas que viajen a Rusia, aunque hasta el momento no existe una decisión en ese sentido.

Qué es la peste neumónica que habría matado la joven científica

La peste neumónica es una enfermedad poco frecuente, pero de alta relevancia desde el punto de vista epidemiológico debido a su capacidad de contagio y a la gravedad que puede alcanzar.

Un técnico procesa muestras respiratorias del COVID en un laboratorio de la red argentina de vigilancia epidemiológica. (Foto: OPS/OMS)

Este cuadro consta de una infección del parénquima pulmonar producida por una bacteria llamada Yersinia pestis y su transmisión se da por microgotas de una persona enferma a una sana por vía inhalatoria, explicó la Dra. Roxana Berenguer, Jefa de la División Neumonología (MN 74.781).

Según detalla la especialista, una vez que la bacteria ingresa al organismo la enfermedad puede evolucionar rápidamente. Entre los primeros signos post infección, figura la fiebre alta, dolor de cabeza y decaimiento que evoluciona rápidamente con tos, expectoración, que puede ser con sangre, y luego insuficiencia respiratoria. "Cuando es diagnosticada aislando el germen responsable, es tratable con antibióticos”, aclara la doctora.

Aunque la peste está asociada históricamente con grandes epidemias, la enfermedad no desapareció ya que “se producen aproximadamente 1.000 casos por año en el mundo en Asia y África", detalló el Dr. Marcelo Rodríguez Fermepin, Jefe del laboratorio de Virología del hospital y Profesor de Microbiología Clínica en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

Además, agregó que "la bacteria responsable es la misma que produjo las grandes epidemias históricas, aunque su comportamiento pudo haberse modificado a lo largo de los siglos”.

El especialista explicó que “probablemente, con el paso del tiempo, su virulencia se haya moderado como parte de un proceso natural de evolución" y que a los microorganismos no les es beneficioso eliminar a "todos los huéspedes que necesitan para sobrevivir".

Los ciclos de estos patógenos involucra a las pulgas, a los roedores y "tampoco provoca la muerte de todas las personas que infecta", indicó Rodríguez y explicó que por la presión evolutiva los humanos se volvieron más resistentes y "la bacteria un poquito menos letal”.

Cuál es el riesgo de que la peste neumónica llegue a la Argentina

El Gobierno comenzó a monitorear el posible caso de peste neumónica en Rusia y el Ministerio de Salud convocó a una reunión con equipos técnicos para evaluar la situación y definir si corresponde tomar alguna medida preventiva.

Frente a la preocupación que pueda generar su circulación, los especialistas consideran que la posibilidad de que aparezca actualmente un caso autóctono en la Argentina “es muy baja ya que no se tiene ninguna notificación de Yersinia Pestis en Argentina en este momento ni registros de casos en los últimos años”.

Los especialistas destacan que, aunque se trate de una enfermedad poco frecuente, la vigilancia epidemiológica y la confirmación diagnóstica son fundamentales frente a cualquier sospecha. En este sentido, Rodríguez Fermepin remarcó que “la posibilidad de contar con herramientas diagnósticas capaces de identificar rápidamente el agente causal resulta central para responder ante enfermedades infecciosas”.

La OMS espera datos de Rusia para evaluar el riesgo de contagio

La Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó información a las autoridades rusas para conocer qué patógeno motivó las medidas sanitarias adoptadas tras la muerte de una empleada de un instituto de investigación.

“La OMS ha solicitado información adicional sobre las pruebas de laboratorio realizadas a la persona fallecida y a los contactos”, explicó el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus. También pidió detalles sobre qué motivó las medidas de prevención adoptadas y cuál es el estado de salud de las personas que estuvieron en contacto con la investigadora.

“Por el momento, la organización no dispone de una imagen completa de lo ocurrido y no puede realizar una evaluación exhaustiva del riesgo”, agregó Tedros.

Las autoridades rusas descartaron hasta ahora que la mujer haya muerto por peste neumónica. Según la información comunicada a la OMS, no se registraron casos recientes de peste en la región de Irkutsk y tampoco se detectaron patógenos de alto riesgo entre los contactos de la investigadora.

El Kremlin, además, afirmó que no existe “ningún riesgo epidémico” y rechazó las versiones sobre una posible fuga de un agente infeccioso dentro del laboratorio.

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